Agua para La Palma cuestiona un estudio de la ULL que detectó microplásticos en acuíferos de La Palma y El Hierro

La asociación y el ingeniero hidrólogo Carlos Soler sostienen que no hay evidencia concluyente de contaminación en aguas subterráneas y critican la metodología empleada en la investigación


La asociación Agua para La Palma, junto a su asesor técnico, el ingeniero experto en hidrología Carlos Soler, han cuestionado las conclusiones de un estudio elaborado por investigadores de la Universidad de La Laguna (ULL) que detectó la presencia de microplásticos en aguas subterráneas de La Palma y El Hierro.

El trabajo científico, desarrollado en 2022 por el grupo de investigación Ingeniería Geológica, Innovación y Aguas (Ingenia) dentro del proyecto europeo ARSINOE, fue publicado en la revista Journal of Contaminant Hydrology y difundido ampliamente a través de medios de comunicación tras una nota oficial de la institución académica.

Sin embargo, desde el colectivo ciudadano y su asesor técnico se sostiene que no está demostrado que los acuíferos de ambas islas hayan perdido calidad por contaminación de microplásticos, y se afirma que las conclusiones del estudio “carecen de validez”.


🔬 Críticas a la metodología del estudio

El principal argumento de Agua para La Palma se centra en la elección de los puntos de muestreo. Según indican, todas las muestras analizadas fueron recogidas en lugares donde el agua ya había estado en contacto con materiales plásticos, como tuberías, depósitos, redes de saneamiento o instalaciones de riego.

En este sentido, consideran que los resultados podrían estar condicionados por una contaminación externa posterior a la salida del agua del acuífero, lo que invalidaría la representatividad de las muestras.

El ingeniero Carlos Soler subraya que, para obtener resultados fiables, las muestras deberían recogerse directamente en galerías o nacientes, evitando cualquier contacto con infraestructuras artificiales.


📊 Datos que generan dudas

Otro de los aspectos que llama la atención del colectivo es que el estudio detectara microplásticos en el 100% de las muestras analizadas, con concentraciones que alcanzan hasta 23 partículas por litro.

A juicio de Soler, este dato debería haber sido una señal de alerta para los propios investigadores, ya que implicaría una presencia masiva de plásticos en los acuíferos, algo que considera difícilmente compatible con la realidad física de estos sistemas.

Además, al extrapolar esas cifras a los volúmenes anuales de agua subterránea —estimados en unos 25.000 millones de litros en El Hierro y 260.000 millones en La Palma—, la magnitud de la supuesta contaminación resultaría, según el experto, desproporcionada.


💧 La antigüedad del agua y el origen del problema

El colectivo también pone el foco en la edad del agua subterránea. En muchos casos, estas aguas pueden haber permanecido en el subsuelo durante cientos o incluso miles de años, lo que contrasta con el hecho de que el uso generalizado de plásticos en Canarias no se remonta a más de un siglo.

Este argumento refuerza, según Agua para La Palma, la idea de que los microplásticos detectados no procederían del acuífero en sí, sino de elementos externos incorporados en fases posteriores.


🧪 El tamaño de las partículas, otro punto clave

El tamaño de algunos de los microplásticos detectados, de hasta dos milímetros, es otro de los elementos que genera dudas.

Según explica Soler, las características geológicas de los acuíferos canarios —formados por materiales volcánicos como coladas, piroclastos o diques— hacen improbable que partículas de ese tamaño puedan infiltrarse y desplazarse por el subsuelo.

El ingeniero apunta que solo en condiciones muy concretas, asociadas a una permeabilidad por percolación —la menos frecuente en Canarias—, podría producirse ese tipo de transporte.


📍 Revisión detallada de las muestras

El análisis crítico realizado por Soler examina uno a uno los puntos de muestreo utilizados en el estudio:

  • Las muestras LP1 y LP3, tomadas en depuradoras, habrían estado en contacto con múltiples elementos plásticos tras su uso doméstico.
  • La muestra LP4, recogida en un estanque de riego, habría sido transportada previamente por tuberías plásticas.
  • La LP5 incluiría mezclas de aguas que circulan por conducciones de polietileno.
  • En el caso de LP2 (Fuente Santa), no se especifica con precisión el punto de extracción entre varias pocetas con diferentes características y posibles fuentes de contaminación.
  • En El Hierro, las muestras procedentes de pozos y sistemas de abastecimiento presentan igualmente contacto con materiales plásticos, bombas sumergidas o incluso posibles arrastres de residuos.

A partir de este análisis, el ingeniero concluye que ninguna de las muestras puede considerarse representativa de agua subterránea en estado natural.


🏗️ Críticas a la gestión del agua

Más allá del ámbito científico, Agua para La Palma plantea una reflexión sobre las implicaciones de este tipo de estudios.

La asociación sugiere que la difusión de resultados que cuestionan la calidad del agua subterránea podría contribuir a justificar la implantación de desaladoras y el uso de aguas regeneradas, en detrimento de los recursos naturales.

En este sentido, también critican decisiones políticas recientes relacionadas con la gestión hídrica en La Palma, especialmente tras la erupción volcánica, y advierten de una posible dependencia creciente de sistemas industriales con alto consumo energético.


🌍 Un debate abierto

La controversia pone sobre la mesa un debate relevante en Canarias sobre la calidad del agua, la gestión de los recursos hídricos y el papel de la investigación científica.

Mientras el estudio de la ULL apunta a la posible presencia de microplásticos en aguas subterráneas, Agua para La Palma y su asesor técnico insisten en la necesidad de revisar la metodología empleada y evitar conclusiones que puedan generar alarma sin base suficiente.

Por el momento, el debate sigue abierto y pone de manifiesto la importancia de continuar investigando con rigor para garantizar la protección de uno de los recursos más valiosos del archipiélago: el agua.