El Cabildo actúa en Giniginamar para frenar el avance de una especie invasora que amenaza el ecosistema autóctono

Una operación conjunta entre Medio Ambiente y las cuadrillas de ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’ logra eliminar 36 ejemplares de Calotropis procera del cauce del barranco

La lucha contra las especies invasoras continúa siendo una de las prioridades medioambientales del Cabildo de Fuerteventura. Dentro de esta estrategia permanente de conservación de los ecosistemas insulares, una nueva intervención desarrollada en el barranco de Giniginamar ha permitido controlar la expansión de la especie vegetal exótica Calotropis procera, considerada una amenaza para la biodiversidad autóctona de la isla.

La actuación ha sido ejecutada por una cuadrilla especializada del programa ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’, dependiente del Servicio de Obras y Maquinaria del Cabildo, en coordinación con el Servicio de Medio Ambiente, en una muestra más de la colaboración entre ambas áreas para hacer frente a la proliferación de especies invasoras en diferentes espacios naturales de Fuerteventura.

Una planta invasora capaz de superar los cuatro metros de altura

La intervención se ha centrado en el cauce del barranco de Giniginamar, donde se había detectado una importante presencia de Calotropis procera, una especie vegetal exótica que puede alcanzar más de cuatro metros de altura y cuya expansión supone un riesgo para el equilibrio ecológico de los espacios naturales donde se establece.

Los trabajos han permitido erradicar hasta el momento 36 ejemplares de gran envergadura, que habían colonizado diferentes zonas del barranco y estaban alterando las condiciones naturales del ecosistema autóctono.

Para llevar a cabo la operación, las cuadrillas especializadas emplearon motosierras y diferentes medios manuales, permitiendo una actuación precisa y adaptada a las características del entorno natural.

Proteger la flora autóctona y frenar la expansión de especies invasoras

La actuación desarrollada en Giniginamar persigue varios objetivos fundamentales para la conservación del patrimonio natural de Fuerteventura.

Entre ellos destacan la protección de las especies autóctonas y de sus hábitats naturales, la reducción del riesgo de expansión de especies invasoras como la Calotropis procera y la mejora de las condiciones ambientales y paisajísticas del barranco.

La presencia de este tipo de especies exóticas puede desplazar a la vegetación propia de la isla, alterar los ecosistemas y dificultar la conservación de la biodiversidad local, motivo por el que las administraciones mantienen una vigilancia constante sobre su evolución.

Una línea de trabajo permanente del Cabildo

El control de especies vegetales y animales exóticas forma parte de una línea de trabajo permanente desarrollada por el Cabildo de Fuerteventura a través de diferentes servicios especializados.

En este contexto, el Servicio de Obras y Maquinaria, mediante las cuadrillas del programa ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’, colabora de forma habitual con el Servicio de Medio Ambiente en actuaciones destinadas a proteger los ecosistemas insulares frente a la presencia de especies invasoras.

Estas intervenciones se desarrollan de forma recurrente en diferentes puntos de la isla, especialmente en aquellos espacios naturales donde existe riesgo para la flora y fauna autóctonas.

El precedente de Pozo Negro

La actuación realizada en Giniginamar no es un caso aislado. De hecho, ambas áreas del Cabildo ya llevaron a cabo el pasado año una importante operación en el barranco de Pozo Negro, donde se consiguió retirar 150 ejemplares de Calotropis procera.

Aquel operativo puso de manifiesto la capacidad de expansión de esta especie invasora y la necesidad de mantener una vigilancia constante para evitar que siga colonizando nuevos espacios naturales de la isla.

Defensa activa del patrimonio natural majorero

Con la eliminación de estos 36 ejemplares de gran tamaño en el barranco de Giniginamar, el Cabildo de Fuerteventura da un nuevo paso en su estrategia de defensa de los ecosistemas autóctonos y de conservación de la biodiversidad insular.

La actuación contribuye no solo a proteger la flora propia de Fuerteventura y sus hábitats naturales, sino también a preservar el valor paisajístico y ambiental de uno de los barrancos más representativos de la isla, reforzando el compromiso institucional con la protección del patrimonio natural majorero.