La Escuela Hogar de Puerto del Rosario cumple 50 años: medio siglo de historias, convivencia y recuerdos que forman parte de Fuerteventura

Antiguos alumnos, docentes y trabajadores regresan al centro para celebrar cinco décadas de una institución que fue mucho más que un lugar para estudiar

La Escuela Hogar de Puerto del Rosario ha cumplido medio siglo de historia y lo ha celebrado mirando al pasado con emoción, pero también con la satisfacción de haber dejado una huella profunda en varias generaciones de majoreros.

Durante la jornada del viernes 25 de septiembre, la actual Residencia Escolar de Puerto del Rosario abrió nuevamente sus puertas a antiguos alumnos, docentes, trabajadores y personas vinculadas a la institución para conmemorar los 50 años transcurridos desde la puesta en funcionamiento de aquel proyecto educativo y social que nació en 1976 para dar respuesta a una necesidad fundamental de la Fuerteventura de entonces: garantizar el acceso a la educación a niños y niñas que vivían alejados de los principales núcleos de población.

El encuentro, impulsado por el Cabildo de Fuerteventura a través de la Consejería de Educación, Aguas y Juventud, se convirtió en una jornada especialmente emotiva. No fue únicamente una celebración institucional. Fue, sobre todo, una oportunidad para regresar a un lugar que para cientos de personas significó mucho más que un centro educativo.

Fue una casa.

Un espacio de aprendizaje, convivencia, amistad, crecimiento personal y descubrimiento. Un lugar donde muchos niños y niñas de aquella Fuerteventura de los años setenta y posteriores pasaron buena parte de su infancia y adolescencia, lejos durante la semana de sus familias, pero acompañados por compañeros y profesionales que terminaron formando una auténtica comunidad.

Medio siglo después, los recuerdos siguen vivos

Volver a la Escuela Hogar cinco décadas después significó para muchos antiguos alumnos reencontrarse con una parte de su propia historia.

Los pasillos, las estancias y aquellos espacios que durante años fueron escenario de la vida cotidiana volvieron a llenarse de conversaciones, abrazos, recuerdos y anécdotas. Muchos de quienes regresaron pudieron reconocer lugares que permanecían intactos en su memoria y compartir con antiguos compañeros episodios que, pese al paso del tiempo, continúan formando parte de sus recuerdos más personales.

Porque la historia de la Escuela Hogar no puede entenderse únicamente a través de fechas, cifras o edificios.

Su verdadera dimensión se encuentra en las personas.

En aquellos niños y niñas que llegaron procedentes de distintos puntos de Fuerteventura. En los profesionales que asumieron la responsabilidad de acompañarlos. En los trabajadores que hicieron posible el funcionamiento diario del centro. En los docentes que participaron en su formación. Y en todas aquellas personas que, de una manera u otra, contribuyeron a convertir aquella institución en un espacio de convivencia.

El aniversario permitió precisamente recuperar esa memoria colectiva y reconocer el valor de una experiencia educativa que ha atravesado generaciones.

Un documental para conservar la memoria de una Fuerteventura diferente

Uno de los momentos más destacados de la celebración fue la proyección de un documental elaborado expresamente con motivo del 50 aniversario.

La pieza audiovisual propone un viaje hacia una Fuerteventura muy diferente de la actual. Una isla en la que las distancias tenían otra dimensión, las comunicaciones eran mucho más complicadas y la población se encontraba mucho más dispersa.

En ese contexto nació la Escuela Hogar.

El documental recupera testimonios de personas que vivieron aquella experiencia desde dentro y permite conocer, a través de sus propios recuerdos, cómo fueron aquellos primeros años, cómo se produjo la adaptación a una vida lejos del hogar familiar y qué significó para muchas familias contar con un recurso que facilitaba que sus hijos e hijas pudieran continuar sus estudios.

Las voces de antiguos alumnos permiten reconstruir una época en la que llegar hasta Puerto del Rosario desde determinados puntos de la isla podía convertirse en una auténtica dificultad cotidiana.

Para aquellos niños y niñas, incorporarse a la Escuela Hogar suponía, en muchos casos, afrontar por primera vez una separación prolongada de sus familias.

Pero también suponía descubrir un nuevo mundo.

Nuevos compañeros. Nuevos profesores. Nuevas responsabilidades. Nuevos espacios. Nuevas experiencias.

Y, sobre todo, una oportunidad para crecer.

El documental recoge también recuerdos mucho más cotidianos: las comidas, los juegos, las actividades, el deporte, las amistades, las primeras experiencias compartidas y, por supuesto, aquellas pequeñas travesuras infantiles que con el paso de los años han terminado convirtiéndose en historias que se cuentan con una sonrisa.

La producción puede visionarse a través de la cuenta oficial del Cabildo de Fuerteventura en YouTube y constituye, además de un homenaje a la Escuela Hogar, un documento de gran valor para conservar la memoria social y educativa de la isla.

Una institución nacida de las necesidades de la Fuerteventura de los años setenta

Para comprender la importancia de la Escuela Hogar es necesario situarse en la Fuerteventura de 1976.

La isla era entonces muy diferente a la actual. La población estaba más dispersa, las infraestructuras eran más limitadas y las comunicaciones entre determinados núcleos y Puerto del Rosario presentaban dificultades que condicionaban la vida cotidiana de numerosas familias.

El acceso a la educación no siempre resultaba sencillo.

La creación de la Escuela Hogar respondió precisamente a esa realidad.

El centro comenzó a funcionar de manera provisional durante los meses de mayo y junio de 1976 y consolidó posteriormente su actividad con el curso 1976/1977. Su puesta en marcha permitió ofrecer alojamiento y atención durante la semana a escolares procedentes de diferentes puntos de la isla, facilitando así su asistencia a los centros educativos.

Inicialmente, la Escuela Hogar contaba con capacidad para 210 escolares.

Aquella cifra representa mucho más que un dato histórico. Detrás de cada plaza había una familia, un niño o una niña y una oportunidad educativa.

Durante años, la institución desempeñó una función esencial para garantizar que las dificultades derivadas de la distancia o de las comunicaciones no se convirtieran en un obstáculo insalvable para continuar estudiando.

Una escuela, un hogar y una comunidad

Con el paso del tiempo, la Escuela Hogar fue adquiriendo una identidad propia.

Su actividad no se limitaba al ámbito académico. De lunes a viernes, alumnos y profesionales compartían buena parte de su vida cotidiana.

Se estudiaba, pero también se convivía.

Se comía juntos. Se jugaba. Se practicaba deporte. Se realizaban actividades. Se aprendía a organizar el tiempo. Se establecían amistades. Se afrontaban pequeños conflictos y se aprendía a resolverlos.

En definitiva, se desarrollaban muchas de las experiencias que forman parte del crecimiento personal.

Por eso, para quienes pasaron por sus instalaciones, la Escuela Hogar no es únicamente un recuerdo relacionado con los estudios.

Es el recuerdo de una etapa de la vida.

De ahí que cinco décadas después tantos antiguos alumnos hayan regresado con la sensación de volver a un lugar que, de alguna manera, continúa formando parte de ellos.

Adargoma Hernández: «Aquí no solo se estudiaba»

Durante el acto, el consejero de Educación, Aguas y Juventud, Adargoma Hernández, destacó el protagonismo que debían tener las personas que han formado parte de la historia de la institución.

«Queríamos que este aniversario estuviera protagonizado precisamente por las personas que construyeron la historia de la Escuela Hogar. El documental nos permite mirar aquella Fuerteventura a través de sus recuerdos y entender hasta qué punto este centro abrió oportunidades a generaciones de niños y niñas de nuestra isla», explicó.

Hernández puso también el acento en la dimensión humana del proyecto y en los vínculos que se generaron durante aquellos años.

«Escuchar sus historias demuestra que aquí no solo se estudiaba. Se aprendía a convivir, se descubrían cosas por primera vez y se creaban vínculos que han conseguido sobrevivir al paso de los años. Eso explica la emoción de volver hoy a estos pasillos y encontrarse de nuevo con personas con las que compartieron una etapa fundamental de sus vidas», señaló.

Sus palabras resumen buena parte del significado de una celebración que ha querido situar en el centro a quienes hicieron posible la historia de la Escuela Hogar.

Los recuerdos como patrimonio de la isla

La celebración del 50 aniversario ha servido también para poner de manifiesto el valor de conservar la memoria de las instituciones que han contribuido al desarrollo de Fuerteventura.

La historia de una isla no se encuentra únicamente en sus grandes acontecimientos, en sus monumentos o en sus paisajes.

También está en las historias personales.

En las escuelas.

En los hogares.

En las familias.

En los maestros y maestras.

En los trabajadores.

En los niños que un día tuvieron que abandonar temporalmente sus casas para poder continuar estudiando.

Y en las amistades que nacieron durante aquellos años.

Por ese motivo, recuperar los testimonios de antiguos alumnos y profesionales adquiere una especial relevancia. Son voces que permiten comprender cómo era la sociedad majorera de otras décadas y cómo fueron evolucionando las condiciones de acceso a la educación.

La Escuela Hogar forma parte de esa transformación.

Cinco décadas de cambios

Fuerteventura ha experimentado una enorme transformación desde 1976.

La isla ha crecido, sus comunicaciones han mejorado, los desplazamientos son diferentes y el acceso a los servicios educativos se ha desarrollado considerablemente.

También ha cambiado la propia realidad social.

Sin embargo, algunas necesidades fundamentales permanecen: acompañar a los jóvenes durante su proceso educativo, favorecer la igualdad de oportunidades y garantizar que las circunstancias personales o territoriales no impidan desarrollar un proyecto de vida.

La actual Residencia Escolar de Puerto del Rosario continúa desempeñando precisamente una función de acompañamiento al alumnado, adaptada a las necesidades de la Fuerteventura contemporánea.

El edificio y las circunstancias pueden haber cambiado.

La sociedad también.

Pero permanece la vocación de ofrecer un espacio de convivencia y apoyo a quienes lo necesitan.

Un reencuentro cargado de emoción

Uno de los aspectos más especiales de la jornada fue precisamente la posibilidad de volver a reunir a personas que, en algunos casos, llevaban décadas sin verse.

Los abrazos, las conversaciones y las fotografías compartidas fueron poniendo rostro a medio siglo de historia.

Las anécdotas volvieron a ocupar el lugar que habían tenido durante tantos años.

Algunas historias fueron recordadas con nostalgia. Otras provocaron sonrisas. Y muchas permitieron comprobar que el paso del tiempo no había borrado determinados vínculos.

Después de la proyección del documental y de los distintos momentos institucionales, los asistentes pudieron continuar compartiendo recuerdos durante un cóctel.

Fue el cierre de una jornada concebida para celebrar el pasado, pero también para reconocer el presente y mirar hacia el futuro.

Una historia que merece ser contada

Cincuenta años después de su puesta en funcionamiento, la Escuela Hogar puede contemplar una trayectoria marcada por el compromiso educativo y, sobre todo, por las historias de las personas que pasaron por ella.

Centenares de alumnos encontraron allí una oportunidad para continuar sus estudios.

Muchos descubrieron por primera vez lo que significaba convivir con otros niños procedentes de diferentes lugares de la isla.

Algunos hicieron amistades que permanecieron durante toda la vida.

Y muchos regresaron este viernes para demostrar que determinados lugares permanecen vinculados para siempre a nuestra memoria.

Porque hay edificios que forman parte de una ciudad.

Y hay edificios que forman parte de las personas.

La Escuela Hogar de Puerto del Rosario pertenece a esa segunda categoría.

De la Escuela Hogar a la Residencia Escolar: un legado que continúa

El aniversario no supone únicamente una mirada nostálgica hacia el pasado. También representa el reconocimiento a una institución que continúa desarrollando su labor en el presente.

La actual Residencia Escolar mantiene su función de acompañamiento al alumnado y representa la continuidad de aquel proyecto que comenzó a dar sus primeros pasos en 1976.

Medio siglo después, las circunstancias son diferentes, pero el principio esencial permanece: facilitar oportunidades educativas y ofrecer un entorno de convivencia y apoyo a los estudiantes.

Ese legado es probablemente una de las mejores maneras de entender el significado de estos 50 años.

La Escuela Hogar nació para responder a una necesidad concreta de la Fuerteventura de entonces.

Con el paso de las décadas, aquella necesidad se transformó, la sociedad evolucionó y la institución también lo hizo.

Pero quedó algo que no aparece en ninguna estadística.

La memoria.

La huella.

El sentimiento de pertenencia.

Y el recuerdo de una generación de niños y niñas que un día llegaron a Puerto del Rosario para estudiar y terminaron encontrando allí una segunda casa.

Medio siglo de historia y una memoria compartida

La celebración de este 50 aniversario ha permitido recuperar una parte esencial de la memoria educativa y social de Fuerteventura.

Ha sido un homenaje a quienes estuvieron allí desde el principio, a quienes trabajaron durante años en sus instalaciones, a quienes enseñaron, cuidaron y acompañaron a los alumnos y, especialmente, a todos aquellos niños y niñas que convirtieron la Escuela Hogar en una parte inseparable de sus vidas.

Cinco décadas después, sus voces han vuelto a llenar aquellos espacios.

Y quizás esa sea la mejor manera de celebrar un aniversario: regresar al lugar donde comenzó una historia, reencontrarse con quienes ayudaron a escribirla y comprobar que, pese al paso de los años, todavía quedan recuerdos capaces de unir a varias generaciones.

La Escuela Hogar de Puerto del Rosario cumple 50 años.

Cincuenta años de educación.

Cincuenta años de convivencia.

Cincuenta años de oportunidades.

Cincuenta años de historias personales.

Y, sobre todo, cincuenta años formando parte de la historia de Fuerteventura.

Una historia que ahora queda también recogida en imágenes, testimonios y recuerdos para que las próximas generaciones puedan conocer cómo era aquella isla y cómo una institución educativa consiguió convertirse, para tantos majoreros, en algo mucho más profundo que una escuela.