La Guardia Civil recupera cinco colmillos de marfil, coral y el caparazón de una tortuga boba de una colección privada en Las Palmas

El SEPRONA intervino varios especímenes protegidos que permanecían almacenados durante años sin la documentación necesaria para acreditar su procedencia y tenencia legal

La Guardia Civil, a través del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Comandancia de Las Palmas, ha recuperado en Las Palmas de Gran Canaria diversos especímenes incluidos en el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, conocido como CITES.

Los ejemplares formaban parte de una colección privada y, según manifestó su propietario a los agentes, permanecían almacenados desde hacía años. Sin embargo, no disponían de la documentación ni de los certificados oficiales necesarios para acreditar su procedencia y tenencia legal.

Cinco colmillos de marfil, uno de ellos tallado

Entre los ejemplares recuperados durante la actuación del SEPRONA se encuentran cinco colmillos de marfil de diferentes características y dimensiones.

Dos de ellos presentan una longitud de 120 centímetros, mientras que otros dos alcanzan los 90 centímetros. El quinto ejemplar, de aproximadamente 40 centímetros, se encontraba tallado con motivos africanos.

A estos elementos se suman un esqueleto de coral y el caparazón de una tortuga boba, Caretta caretta, especie sometida a protección y control dentro del marco establecido por la normativa internacional y europea.

La actuación se enmarca en las labores que desarrolla la Guardia Civil para controlar la tenencia y el comercio de especímenes pertenecientes a especies protegidas y prevenir posibles actividades relacionadas con el tráfico ilegal de fauna y flora silvestres.

La normativa CITES controla la tenencia y el comercio de especies protegidas

El Convenio CITES establece un marco internacional destinado a garantizar que el comercio de determinadas especies de fauna y flora silvestres no suponga una amenaza para su supervivencia.

La normativa de la Unión Europea desarrolla y refuerza estos mecanismos de protección mediante diferentes requisitos de documentación, permisos y certificados para determinados especímenes.

En este contexto, la tenencia, exposición o comercialización de ejemplares sometidos a estas normas sin la documentación correspondiente puede constituir una infracción de la legislación vigente.

La intervención de los agentes puede llevar aparejado el decomiso de los ejemplares, además de las correspondientes responsabilidades administrativas, dependiendo de las circunstancias y de la catalogación concreta de cada especie.

Multas que podrían superar los 60.000 euros

La Guardia Civil recuerda que este tipo de infracciones pueden conllevar importantes sanciones económicas. Según la información facilitada por la Comandancia de Las Palmas, las multas podrían superar los 60.000 euros, dependiendo de la catalogación de la especie y de la normativa aplicable en cada caso.

La actuación pone de manifiesto la importancia de conservar la documentación que permita acreditar el origen y la tenencia legal de especímenes protegidos, especialmente cuando proceden de colecciones antiguas o han pasado de generación en generación.

El SEPRONA recomienda consultar antes de conservar estos ejemplares

Ante la aparición de restos de animales, animales naturalizados, piezas de marfil, caparazones u otros especímenes que puedan estar sujetos a algún régimen de protección, la Guardia Civil recomienda contactar con el SEPRONA.

Esta recomendación adquiere especial relevancia cuando estos elementos aparecen en propiedades familiares, colecciones antiguas o herencias y se desconoce cuál es su situación legal.

Desde la Guardia Civil se señala que la vía adecuada es informar de la existencia de estos ejemplares y consultar cómo proceder para gestionar su entrega o, cuando sea posible, su regularización conforme a la legislación vigente.

La recuperación de estos especímenes en Las Palmas de Gran Canaria vuelve a poner de manifiesto la necesidad de controlar la procedencia y tenencia de especies protegidas y de garantizar el cumplimiento de las normas destinadas a combatir el tráfico ilegal de fauna y flora silvestres.