La muerte de Brack evidencia la falta de un servicio veterinario de urgencias 24 horas en Fuerteventura.

Janett, una seguidora de este medio nos envía su denuncia pública sobre el caso de Brack y de todas las personas que conviven con animales en Fuerteventura, denuncia públicamente la grave carencia de un servicio veterinario de urgencias 24 horas en la isla, tras el fallecimiento de este perro que no pudo recibir atención inmediata en su lugar de residencia.

Brack, propiedad de José Díaz, el pasado 30 de diciembre sufrió una emergencia grave para la cual no existía atención veterinaria disponible en Fuerteventura. Ante esta situación límite, su familia se vio obligada a trasladarlo en barco hasta Lanzarote, herido y sangrando, en un viaje que nunca debería haberse producido si la isla contara con un sistema de urgencias veterinarias digno y operativo. Brack no resistió.

Este trágico desenlace no puede calificarse como un hecho aislado ni como “mala suerte”, sino como la consecuencia directa de una carencia estructural de recursos, planificación y compromiso institucional.

exigimos:

Un servicio veterinario de urgencias 24 horas estable, accesible y debidamente difundido.

Coordinación real entre ayuntamientos, Cabildo y Gobierno de Canarias para garantizar atención básica en situaciones críticas.

Protocolos claros que aseguren que ningún animal quede sin asistencia por razones económicas o logísticas.

Los animales de compañía son parte de nuestras familias. Se nos exige cumplir con obligaciones legales como microchip, vacunas, seguros, cuidados y responsabilidad, pero cuando ocurre una emergencia real, las familias quedan completamente desamparadas.

Por todo ello, Janett, como portavoz de esta reclamación, exige formalmente:

La creación inmediata de un servicio veterinario de urgencias 24 horas en Fuerteventura, con recursos suficientes y funcionamiento real.

La firma de convenios entre las instituciones públicas y clínicas veterinarias para garantizar la atención en casos graves.

La elaboración de un plan insular de bienestar animal que contemple emergencias, coordinación entre municipios, formación y campañas informativas.

Que se investigue lo ocurrido en el caso de Brack y se depuren las responsabilidades políticas y administrativas derivadas de esta carencia de servicios.

Brack no era solo un perro. Era un ser vivo, querido por su familia, que sufrió y murió en circunstancias que podrían haberse evitado. Su muerte debe marcar un antes y un después para que ninguna otra familia tenga que pasar por el mismo dolor y la misma impotencia.

Esto no es una petición. Es una exigencia justa y necesaria.