Una pandemia marina silenciosa de alcance global está provocando mortalidades masivas de erizos de mar del género Diadema, con un impacto especialmente grave en los ecosistemas marinos de las Islas Canarias.
Según la comunidad científica, esta crisis comenzó a detectarse entre 2022 y 2023 y ha llevado a las poblaciones de erizos a niveles históricamente bajos, hasta el punto de que algunas zonas del archipiélago se enfrentan a un riesgo real de extinción local, tal y como advierten investigadores de la Universidad de La Laguna.
La especie más afectada es el erizo de mar Diadema africanum, considerada clave para el equilibrio ecológico del litoral canario. Su función principal es controlar el crecimiento de las algas, lo que permite mantener la salud de los fondos marinos y de los arrecifes, según recoge El HuffPost.
Los datos disponibles reflejan un impacto especialmente severo en dos islas:
- Tenerife, donde se ha registrado una reducción aproximada del 99,7 % de la población de erizos.
- La Palma, con un descenso cercano al 74 % respecto a años anteriores.
Aunque la mortalidad se está detectando de forma progresiva en distintos puntos del archipiélago, el impacto es especialmente acusado en estas dos islas.
Los ejemplares afectados presentan movimientos erráticos, falta de respuesta a estímulos, deterioro de los tejidos y pérdida de espinas, síntomas que preceden a la muerte. El patógeno responsable aún no ha sido identificado con total certeza, aunque los expertos apuntan a posibles organismos parásitos del género Philaster. Factores como el aumento de la temperatura del agua, el transporte marítimo y otros cambios ambientales podrían estar favoreciendo su propagación.
La situación preocupa seriamente a los científicos, ya que la desaparición de estos erizos puede provocar un desequilibrio ecológico. Sin estos “pastores de algas”, el crecimiento descontrolado de vegetación marina puede dañar los arrecifes, alterar las cadenas tróficas y transformar de forma irreversible los ecosistemas costeros de Canarias.