Este sábado por la mañana, el Estado de Israel, junto con las fuerzas armadas de Estados Unidos, lanzó una ofensiva militar coordinada y de gran escala contra la República Islámica de Irán, según confirmaron fuentes oficiales de ambos gobiernos. El anuncio lo realizó el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, quien además declaró el estado de emergencia inmediato en todo Israel ante el riesgo de represalias iraníes.
En un comunicado difundido a primera hora de la mañana, Katz afirmó que la operación —descrita como un ataque preventivo— tiene como objetivo eliminar amenazas “inminentes” que, según las autoridades, ponen en riesgo la seguridad del Estado de Israel. El ministro aseguró que el ataque fue planificado durante meses en coordinación con Washington.

La ofensiva, identificada por Israel con el nombre de “Operación Rugido del León” (Operation Lion’s Roar), incluyó bombardeos aéreos y misiles sobre múltiples objetivos en territorio iraní, entre ellos instalaciones militares, centros de mando y estructuras vinculadas al programa de misiles del país. Explosiones fueron reportadas en varias ciudades, incluidas Teherán, Isfahán y Qom, y las alarmas antiaéreas se activaron en varias regiones de Israel poco después del inicio de los ataques.
Poco después de los ataques, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó en un mensaje difundido en sus redes sociales que las fuerzas estadounidenses han iniciado “importantes operaciones de combate” junto a Israel, y defendió que la acción busca proteger a sus ciudadanos y aliados frente a lo que considera una amenaza estratégica de largo plazo por parte de Irán.
Respuesta y repercusiones
Según diversos informes, Irán respondió casi de inmediato lanzando misiles y drones hacia territorio israelí y, además, habría atacado bases militares estadounidenses en países del Golfo como Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar.

Además, la comunidad internacional ha expresado su preocupación por la escalada del conflicto. Organizaciones y gobiernos, incluidos representantes de la Unión Europea y de otros países, han urgido a una desescalada y al retorno al diálogo diplomático, subrayando la necesidad de proteger a la población civil y respetar el derecho internacional.
La situación continúa desarrollándose rápidamente y las autoridades mantienen alerta máxima ante la posibilidad de una ampliación del conflicto en Oriente Medio.
