uerto del Rosario vivió este Viernes Santo, 3 de abril de 2026, una de las jornadas más intensas y emotivas de su Semana Santa, marcada por el recogimiento, la solemnidad y una profunda devoción popular.
La Parroquia de Nuestra Señora del Rosario se convirtió en el epicentro espiritual de la capital majorera. A las 19:00 horas daba comienzo la Celebración de la Pasión del Señor, uno de los actos litúrgicos más significativos del calendario cristiano.

El templo acogió a numerosos fieles en un ambiente de absoluto silencio y respeto. La lectura de la Pasión, la adoración de la Cruz y la oración universal configuraron una ceremonia cargada de simbolismo, donde cada gesto evocaba el sacrificio de Cristo.

Entre los asistentes destacó la presencia de la concejala del Ayuntamiento de Puerto del Rosario, Rosa Rodríguez, quien acompañó a la comunidad parroquial en esta jornada tan señalada, mostrando el respaldo institucional a una de las tradiciones más arraigadas del municipio.

Tras la celebración, las puertas del templo se abrieron para dar paso a uno de los momentos más esperados de la jornada: la procesión del Santo Sepulcro y la Virgen Dolorosa, seguida posteriormente por la procesión de la Soledad.

Las imágenes, portadas con solemnidad, avanzaron lentamente por las calles de la capital, envueltas en el sonido tenue de la banda y el silencio respetuoso del público. La iluminación de las velas y el recogimiento general crearon una estampa sobrecogedora, donde el tiempo parecía detenerse.

Como diría Pascual González, “hay un silencio que habla más que mil palabras”, una frase que cobró especial sentido durante el recorrido, reflejando la intensidad emocional vivida en esta noche de duelo y fe.

La Banda de Música de Pájara acompañó el cortejo procesional, envolviendo las calles en una atmósfera de respeto y recogimiento.

Uno de los momentos más especiales estuvo protagonizado por figuras muy queridas dentro del ámbito cofrade. Destacó la presencia de Jose Concepción (OperaFuerteventura), quien portó a su Virgen con pasión, entrega y orgullo, transmitiendo el sentimiento que se hereda de generación en generación en la Semana Santa de Puerto del Rosario.

Vecinos y visitantes acompañaron el cortejo procesional, muchos de ellos visiblemente emocionados, en una manifestación colectiva que refuerza el arraigo de esta tradición en el municipio.

La jornada culminó con la procesión de la Soledad, poniendo el broche final a una tarde marcada por la sobriedad, el sentimiento y la devoción popular.

Una vez más, Puerto del Rosario demuestra que su Semana Santa no es solo una celebración religiosa, sino también un reflejo de identidad, cultura y unión vecinal.