El profesor jubilado de Física y Química y presidente de la Asociación Tierra Bonita, Francisco Rodríguez Pulido, vuelve a intervenir en el debate sobre el futuro de las coladas del volcán Tajogaite en La Palma. En esta segunda reflexión plantea una alternativa al anteproyecto de Ley de Ampliación del Parque Natural de Cumbre Vieja impulsado por el Gobierno de Canarias, defendiendo que el territorio afectado por la erupción debe abordarse desde una perspectiva que priorice a las personas, la memoria y la recuperación social.

En un artículo anterior, Rodríguez Pulido ya argumentaba por qué considera que la denominada zona roja del volcán no debería declararse como espacio natural protegido. Ahora desarrolla su propuesta: la creación de un Paisaje Cultural Catastrófico, una figura que permitiría reconocer el valor humano, histórico y social del territorio devastado por la erupción.
Críticas al anteproyecto de ley
El autor sostiene que el anteproyecto del Gobierno canario se apoya principalmente en criterios geológicos y científicos procedentes de estudios del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y del grupo de investigación GPS-VOLTER de la Universidad de La Laguna. A su juicio, este enfoque deja en segundo plano aspectos fundamentales como la memoria colectiva, la identidad territorial o los derechos de los propietarios de los terrenos afectados.
Rodríguez Pulido resume varias razones por las que considera que la propuesta legislativa debería retirarse o replantearse:
➡️ No integra adecuadamente la percepción y el vínculo de la población con el territorio, algo que establece el Convenio Europeo del Paisaje.
➡️ La figura jurídica elegida —Parque Natural o Reserva Natural— sería desproporcionada para un campo de coladas con apenas cuatro años de evolución.
➡️ Podría entrar en contradicción con la propia Ley de reconstrucción, que pretende recuperar el territorio mientras esta propuesta limitaría su uso.
➡️ Interviene sobre terrenos privados sin una participación real de sus propietarios ni compensaciones claras.
➡️ Presenta un sesgo científico centrado casi exclusivamente en valores geológicos y mineralógicos, dejando al margen los valores culturales y sociales.
➡️ Existe una incoherencia entre la apertura de caminos y actuaciones de reconstrucción y la intención de declarar grandes áreas como intocables.
Según el planteamiento del anteproyecto, 309,8 hectáreas de coladas quedarían protegidas, aproximadamente una cuarta parte del territorio afectado. Además, se sumarían otras 283 hectáreas consideradas zonas de recuperación condicionada por el enfriamiento y consolidación de la lava. En la práctica, casi la mitad de las coladas quedarían fuera de cualquier intervención durante décadas.

Una propuesta: Paisaje Cultural Catastrófico
Frente a este modelo, Rodríguez Pulido propone reconocer el territorio como Paisaje Cultural Catastrófico, un concepto que, aunque no aparece literalmente en el ordenamiento jurídico actual, podría encajar dentro de diferentes instrumentos legales ya existentes.
El principal respaldo jurídico, explica, se encuentra en el Convenio Europeo del Paisaje, aprobado en Florencia en el año 2000 y ratificado por España en 2007. Este convenio define el paisaje como cualquier parte del territorio tal como la percibe la población, resultado de la interacción entre factores naturales y humanos.
Para el autor, en La Palma el enfoque institucional se centra únicamente en los factores naturales —principalmente geológicos— cuando el convenio obliga a considerar también la percepción social del territorio, especialmente la de quienes perdieron sus viviendas, sus fincas o su modo de vida bajo las coladas.
Desde esta perspectiva, el territorio afectado por el volcán sería un espacio de duelo, memoria y reconstrucción, donde el protagonismo debe recaer en la población del Valle de Aridane y en los propietarios de los terrenos.
Recuperación y memoria del territorio
Rodríguez Pulido considera que la reconstrucción debería haberse articulado mediante un Plan Territorial Especial, que ordenara de forma coherente el futuro de las coladas combinando la legislación urbanística con la protección del patrimonio histórico y cultural.
En lugar de declarar grandes zonas como reservas naturales, propone una gestión flexible que permita recuperar progresivamente el uso del suelo allí donde las condiciones técnicas lo permitan.
Esto incluiría:
➡️ Recuperar caminos y conexiones que ayuden a “coser” la fractura territorial provocada por la erupción.
➡️ Facilitar la recuperación agrícola mediante la tradicional técnica de sorriba.
➡️ Permitir la reconstrucción de viviendas o actividades económicas en aquellas zonas donde sea viable.
➡️ Reservar áreas cercanas al cono o con mayor espesor de lava como espacios de memoria, no como reservas naturales.
Según explica, la diferencia conceptual es importante: no se trataría de proteger el paisaje por su valor geológico, sino por su valor humano.
“No se protege porque la piedra sea bonita, se protege porque aquí vivió un pueblo”, resume.
Un paisaje de renacimiento
El autor también defiende que el futuro de las coladas debería estar gestionado principalmente por la comunidad local, incluso en posibles iniciativas turísticas, evitando que el territorio quede en manos de decisiones burocráticas alejadas de la realidad social.

A su juicio, el paisaje volcánico debe convertirse en un paisaje de renacimiento, donde se recuerde la historia de barrios como Aniceto, Alcalá, El Paraíso o Los Campitos, más allá de los términos científicos que describen la lava o los piroclastos.
Finalmente, Rodríguez Pulido plantea que La Palma puede aprender de otros territorios volcánicos del mundo —como Sicilia, Hawái, Islandia, Guatemala, Indonesia o Japón— donde las comunidades han desarrollado estrategias para convivir con el paisaje volcánico tras grandes erupciones.
El debate sobre el futuro de las coladas del Tajogaite continúa abierto. Para el autor, el principio que debe guiar cualquier decisión es claro: proteger primero a las personas y su derecho a reconstruir su vida sobre el territorio que forma parte de su identidad.