
El FC Barcelona volvió a tocar la gloria este domingo en Yeda (Arabia Saudí) al imponerse por 3-2 al Real Madrid en una final de Supercopa de España cargada de emoción, intensidad y fútbol de alto nivel. Con un Raphinha estelar, autor de un doblete y líder absoluto del equipo, el conjunto azulgrana revalidó el título y sumó su 16ª Supercopa.
El brasileño fue el gran protagonista de la noche. No solo marcó dos goles decisivos, sino que también asumió el rol de capitán con personalidad, carácter y jerarquía en los momentos clave del encuentro. Su actuación fue determinante para inclinar la balanza a favor del Barça en un Clásico que mantuvo en vilo a los aficionados hasta el pitido final.
El equipo culé dominó gran parte del encuentro, especialmente en el primer tiempo, con una posesión que superó el 70%. La presión alta, el control del balón y la movilidad ofensiva marcaron el ritmo de un Barcelona que impuso su estilo desde el inicio.
A pesar de ello, el Real Madrid ofreció una versión mucho más competitiva que en encuentros anteriores. Vinicius Jr. fue el principal argumento ofensivo de los blancos, firmando un gol de gran calidad y generando constantes problemas por la banda izquierda. Gonzalo también aportó con su tanto, manteniendo a los suyos con vida hasta el final.
Lewandowski sumó su nombre al marcador para el Barça tras aprovechar un gran centro de Pedri, mientras que el gol definitivo de Raphinha, con un disparo desviado que descolocó a Courtois, terminó por sellar el destino del partido.
La entrada tardía de Mbappé, en el minuto 75, no fue suficiente para cambiar el rumbo del encuentro, en una noche donde el Barcelona supo gestionar mejor los tiempos y resistir los intentos finales del conjunto blanco.
Con este triunfo, el Barça se despide como campeón del último año en que la Supercopa se disputa en Arabia Saudí, a la espera de una nueva sede para futuras ediciones. Un título que refuerza la confianza del equipo y consolida su crecimiento competitivo.