Lanzarote destapa una grave trama de captación de menores en centros de acogida
Una mujer detenida tras hacerse pasar por menor habría facilitado la desaparición de 13 niñas tuteladas con destino a Europa
Un caso de extrema gravedad ha sacudido al sistema de protección de menores en Canarias tras la detención de una mujer de 32 años acusada de infiltrarse en un centro de acogida de Lanzarote haciéndose pasar por menor y, desde dentro, captar a varias niñas en situación de vulnerabilidad para su posterior traslado fuera del archipiélago.
Según la información conocida hasta el momento, todo comenzó con la llegada de una embarcación a la isla, en la que la mujer fue considerada menor de edad sin someterse a pruebas de verificación, circunstancia que le permitió acceder al sistema de protección. Durante meses, convivió con otras menores sin ser identificada como adulta, pasando completamente desapercibida dentro del centro.
Un elemento clave para lograr esa integración fue su apariencia física. Su estatura, de 1,47 metros, facilitó que lograra integrarse en el centro de protección, donde poco a poco fue generando vínculos con el resto de internas. Con el paso del tiempo, la detenida ganó la confianza del grupo, iniciando un proceso de captación basado en promesas de una vida mejor fuera de la isla, oportunidades laborales y nuevas perspectivas en el extranjero.
Las primeras salidas organizadas no despertaron sospechas. Sin embargo, lo que comenzó como ausencias puntuales terminó derivando en un patrón preocupante: las menores empezaron a dejar de regresar al centro de forma progresiva. De acuerdo con la información publicada, al menos 13 niñas tuteladas habrían sido captadas y posteriormente desaparecidas del sistema de protección.
El procedimiento seguido por la red revela una operativa meticulosa. Las menores trasladaban previamente parte de sus pertenencias a otros inmuebles situados en la isla, lo que permitía que, el día de su salida definitiva, abandonaran el centro sin equipaje, evitando así levantar sospechas inmediatas. En esos inmuebles, siempre según las investigaciones, actuaban otros miembros de la red encargados de proporcionar documentación falsa y coordinar los desplazamientos.
La ruta identificada por los investigadores apunta a un esquema organizado. Las menores eran trasladadas en primer lugar desde Lanzarote hasta Madrid en vuelos comerciales y, desde allí, continuaban su viaje hacia distintos destinos europeos, principalmente Francia, donde presuntamente serían explotadas. Esta logística refuerza la hipótesis de que la detenida no actuaba sola, sino integrada en una estructura criminal con ramificaciones internacionales.
La actuación policial que permitió destapar el caso se produjo en el aeropuerto, cuando tres menores intentaban embarcar en un vuelo con documentación irregular. Los agentes detectaron inconsistencias en los documentos, lo que activó las alarmas y permitió intervenir de inmediato. La mujer fue detenida en el aeropuerto de Lanzarote en el instante en que intentaba salir con varias menores utilizando documentación falsa, lo que permitió activar toda la investigación posterior.
A partir de ahí, el análisis del teléfono móvil de la detenida ha sido determinante para avanzar en la investigación. Los investigadores han accedido a conversaciones con contactos y colaboradores en otros países, confirmando la existencia de conexiones internacionales y aportando nuevas líneas de investigación sobre la posible red.
En estos momentos, trece menores continúan desaparecidas, lo que mantiene en máxima alerta a las autoridades, que trabajan para localizarlas y esclarecer completamente los hechos. La investigación sigue abierta y no se descartan nuevas detenciones en los próximos días.
Este caso ha puesto de manifiesto un fallo crítico en el sistema de protección de menores, al evidenciar que una persona adulta pudo acceder y permanecer durante meses en un centro sin que se verificara su edad de forma efectiva. Más grave aún resulta que la captación se haya producido desde dentro del propio recurso, lo que expone la vulnerabilidad de las menores tuteladas.
El suceso se enmarca en un contexto más amplio en Canarias, donde la presencia de menores migrantes no acompañados y las rutas entre África y Europa han convertido al archipiélago en un punto sensible para este tipo de delitos. En los últimos meses, las fuerzas de seguridad han detectado varias tramas similares, lo que refuerza la preocupación ante un fenómeno en expansión.
Mientras continúan las diligencias, las autoridades centran sus esfuerzos en garantizar la protección de las menores afectadas, localizar a las desaparecidas y desarticular por completo la red que podría estar detrás de uno de los casos más graves conocidos recientemente en el sistema de acogida en Canarias.