La investigación comenzó tras varias denuncias de la comunidad religiosa. El arrestado está acusado de un delito contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y la libertad de culto, y la Justicia le ha impuesto una orden de alejamiento del templo
Agentes de la Policía Nacional han detenido en Maspalomas, en el municipio de San Bartolomé de Tirajana (Gran Canaria), a un hombre como presunto autor de un delito contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y la libertad de culto, tras una investigación que permitió acreditar su presunta participación en diversos incidentes registrados en una parroquia de la localidad.
La actuación policial se inició después de que miembros de la comunidad religiosa y responsables del templo presentaran varias denuncias y quejas, alertando de la presencia reiterada de una persona que acudía a las celebraciones litúrgicas con la finalidad de alterar el normal desarrollo de las misas e intimidar a quienes participaban en ellas.
La investigación confirmó un comportamiento reiterado desde septiembre de 2025
Las pesquisas desarrolladas por la Policía Nacional permitieron comprobar que los hechos se venían produciendo de forma continuada desde septiembre de 2025, prolongándose durante aproximadamente nueve meses.
Según la investigación, el hombre accedía con frecuencia al interior del templo mientras se celebraban las misas y protagonizaba conductas incompatibles con el normal desarrollo de los actos religiosos, interrumpiendo las ceremonias mediante gritos, insultos y expresiones amenazantes dirigidas tanto a los sacerdotes como a los responsables de la parroquia y al resto de los asistentes.
En numerosas ocasiones, cuando se le solicitaba que abandonara el lugar para permitir la continuidad de la celebración religiosa, el investigado reaccionaba de forma hostil, encarando a los presentes y profiriendo insultos y amenazas directas, lo que incrementaba la tensión entre los asistentes.
Un clima de temor entre los asistentes a las celebraciones religiosas
Las actuaciones del ahora detenido provocaron durante meses una situación de miedo, preocupación e intranquilidad entre los feligreses, quienes veían alterado el normal desarrollo de las celebraciones religiosas.
Según la investigación policial, estos hechos afectaron directamente al ejercicio del derecho fundamental a la libertad religiosa y al libre desarrollo de los actos de culto, derechos protegidos por la legislación española.
Las reiteradas interrupciones obligaron en numerosas ocasiones a los responsables de la parroquia a intervenir para intentar recuperar la normalidad durante las ceremonias.
La Policía Nacional organizó un dispositivo para proceder a su detención
Una vez reunidos los indicios suficientes e identificado plenamente al presunto responsable, los agentes establecieron un dispositivo policial que permitió localizar y detener al investigado.
El arrestado fue detenido como presunto autor de un delito contra la libertad de conciencia, los sentimientos religiosos y la libertad de culto, una infracción contemplada en el Código Penal para proteger el libre ejercicio de las creencias y garantizar el respeto a los actos religiosos.
Tras la finalización de las diligencias policiales, el detenido fue puesto a disposición de la autoridad judicial competente, junto con toda la investigación desarrollada por los agentes.
La Justicia decreta una orden de alejamiento del templo
Después de pasar a disposición judicial, el juez acordó la adopción de diversas medidas cautelares, entre ellas una orden de alejamiento respecto al templo afectado, con el objetivo de evitar nuevos incidentes y garantizar la seguridad de los responsables de la parroquia y de los fieles que acuden a las celebraciones religiosas.
Esta medida impedirá al investigado aproximarse al lugar donde, presuntamente, se produjeron de forma reiterada las alteraciones que motivaron la investigación policial.
La libertad de culto está protegida por la legislación española
La Policía Nacional recuerda que el derecho a la libertad religiosa, la libertad de conciencia y el libre ejercicio del culto constituyen derechos fundamentales reconocidos por el ordenamiento jurídico español.
Por ello, cualquier conducta que impida, altere gravemente o trate de intimidar a quienes participan en actos religiosos puede ser constitutiva de un delito penal, siendo investigada por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y puesta en conocimiento de la autoridad judicial para la adopción de las medidas que correspondan.
Con esta actuación, la Policía Nacional pone fin a una situación que se había prolongado durante casi nueve meses, devolviendo la tranquilidad a la comunidad parroquial y garantizando que las celebraciones religiosas puedan desarrollarse con normalidad y sin interferencias.
