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El Parque Nacional del Teide se protege frente a sus mayores amenazas silenciosas bajo una nueva estrategia de gestión. La Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, dirigida por el consejero Mariano Hernández Zapata, continúa avanzando firmemente en la ejecución de un ambicioso proyecto de conservación dotado con una inversión superior a los 1,2 millones de euros, financiados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).
La iniciativa busca frenar el alarmante retroceso de uno de los ecosistemas de alta montaña más singulares y frágiles del planeta, el cual lleva años sufriendo una degradación sostenida.
La supervivencia de la flora endémica de Las Cañadas se ha visto seriamente comprometida por la presión constante de herbívoros introducidos por el ser humano, como el conejo y el muflón, que consumen los brotes jóvenes e impiden la regeneración natural del paisaje.
Para revertir esta situación, el proyecto combina métodos tradicionales de exclusión con herramientas tecnológicas de última generación:
Resultados visibles: Tras una reciente inspección ocular en las zonas de actuación, el consejero Zapata destacó el éxito de la medida: «La diferencia entre el interior y el exterior de estas zonas protegidas es evidente. La vegetación presenta una mayor cobertura, diversidad y desarrollo».
Este blindaje no solo beneficia a la emblemática retama del Teide, piedra angular del ecosistema de cumbre, sino que sirve de salvavidas para un cortejo de plantas exclusivas de la isla, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad:
Con esta importante inyección económica, el Gobierno de Canarias busca mejorar de forma directa la resiliencia de los ecosistemas de alta montaña frente a las amenazas del cambio climático, asegurando la biodiversidad para las generaciones futuras y devolviendo a Las Cañadas su equilibrio biológico original.