La Policía Autonómica ha intervenido en una finca del norte de Tenerife en lo que ya se describe como un escenario de pesadilla. Los agentes han detenido a un hombre que, a pesar de tener una prohibición judicial expresa para tener animales, mantenía a 16 perros al borde de la muerte y convivía con restos de animales ya fallecidos.
El sospechoso se enfrenta ahora a cargos por quebrantamiento de condena y un nuevo delito de maltrato animal.
Un escenario de insalubridad absoluta
La intervención fue ejecutada por el Grupo de Protección Medioambiental y del Patrimonio Cultural de la Policía Canaria tras una inspección en la parcela. Lo que encontraron los agentes superó cualquier previsión:
- 16 perros vivos con signos severos de desnutrición, debilidad extrema y patologías graves por falta de atención veterinaria.
- Zonas de confinamiento completamente cerradas, sin ventilación, luz ni higiene.
- Restos orgánicos por todo el terreno: Los agentes hallaron el cadáver de un cachorro, un hurón muerto y múltiples restos óseos compatibles con caninos.
El dato: La acumulación de suciedad, heces y estructuras en ruinas demuestra que el abandono y la falta de control sanitario se habían prolongado de forma sistemática durante meses.
Desprecio total a la justicia
Lo más indignante del caso es el perfil del detenido. El hombre ya contaba con una inhabilitación judicial activa que le impedía, por ley, poseer cualquier tipo de mascota, una medida impuesta precisamente para evitar escenarios de maltrato como el descubierto.
Actualmente, las autoridades mantienen la investigación abierta para esclarecer si existen más animales afectados que no hayan sido localizados en el recinto o si el detenido cuenta con antecedentes similares en otras fincas de la isla.
La Policía Autonómica ha reiterado su compromiso con la protección del bienestar animal, recordando que la persecución de estas conductas no solo busca castigar al infractor, sino defender la salud pública y el medio ambiente.
