El Teide levanta un ‘escudo vegetal’: Más de 1,2 millones para salvar su histórico retamar de cumbre

La Consejería de Transición Ecológica blinda el Parque Nacional con 7.000 metros de vallados, tecnología de drones y la plantación de 2.000 especies autóctonas frente a la amenaza de conejos y muflones.

El Parque Nacional del Teide se protege frente a sus mayores amenazas silenciosas bajo una nueva estrategia de gestión. La Consejería de Transición Ecológica y Energía del Gobierno de Canarias, dirigida por el consejero Mariano Hernández Zapata, continúa avanzando firmemente en la ejecución de un ambicioso proyecto de conservación dotado con una inversión superior a los 1,2 millones de euros, financiados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR).

La iniciativa busca frenar el alarmante retroceso de uno de los ecosistemas de alta montaña más singulares y frágiles del planeta, el cual lleva años sufriendo una degradación sostenida.

Radiografía del plan de rescate: Alta tecnología y barreras físicas

La supervivencia de la flora endémica de Las Cañadas se ha visto seriamente comprometida por la presión constante de herbívoros introducidos por el ser humano, como el conejo y el muflón, que consumen los brotes jóvenes e impiden la regeneración natural del paisaje.

Para revertir esta situación, el proyecto combina métodos tradicionales de exclusión con herramientas tecnológicas de última generación:

  • 7.000 metros de vallados de exclusión: Ya se han ejecutado los perímetros de cerramiento técnico en tres sectores críticos del parque: La Fortaleza, Los Tomillos y Chiqueros. Estas estructuras actúan como un «área de cuarentena» donde la flora crece libre de mordeduras.
  • Reforestación selectiva: El equipo de operarios ha introducido manualmente más de 2.000 ejemplares de flora autóctona en las áreas protegidas para acelerar la recuperación del suelo vegetal.
  • Vigilancia aérea con drones: Los trabajos se complementan con labores de cartografía de alta resolución mediante drones. Esta tecnología permite mapear el terreno con precisión milimétrica, analizar el índice de vegetación y evaluar el éxito de la plantación de forma remota.

Resultados visibles: Tras una reciente inspección ocular en las zonas de actuación, el consejero Zapata destacó el éxito de la medida: «La diferencia entre el interior y el exterior de estas zonas protegidas es evidente. La vegetación presenta una mayor cobertura, diversidad y desarrollo».

Las especies que vuelven a respirar

Este blindaje no solo beneficia a la emblemática retama del Teide, piedra angular del ecosistema de cumbre, sino que sirve de salvavidas para un cortejo de plantas exclusivas de la isla, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad:

  1. El tajinaste (reconocible por su llamativa estructura arquitectónica).
  2. El alhelí de cumbre.
  3. El rosalillo de cumbre.

Con esta importante inyección económica, el Gobierno de Canarias busca mejorar de forma directa la resiliencia de los ecosistemas de alta montaña frente a las amenazas del cambio climático, asegurando la biodiversidad para las generaciones futuras y devolviendo a Las Cañadas su equilibrio biológico original.