Un parche de 1,5 millones en El Pris: los vecinos exigen al Cabildo de Tenerife cortar el problema «desde arriba»

¡Ni un euro tirado al mar!: La costa de Tacoronte se rebela contra un proyecto «a ciegas» que ignora el origen del peligro

Gastarse 1,5 millones de euros del erario público para intentar encauzar una riada cuando el agua ya ha entrado hasta la cocina tiene muy poco de solución y mucho de parche improvisado. Esa es la lógica aplastante que sostienen los vecinos del núcleo costero de El Pris, en el municipio de Tacoronte, quienes no están dispuestos a permitir que el Cabildo de Tenerife ejecute un proyecto de emergencia millonario de forma unilateral, amenazando con patas arriba el barrio durante meses sin resolver la causa real del problema.

Tras las devastadoras inundaciones sufridas el pasado 24 de marzo por los azotes de la borrasca Therese, la Asociación de Vecinos de El Pris-El Sargo y los residentes de la zona costera han dicho basta. Nadie se opone a que se invierta dinero público ni a que se ejecuten infraestructuras —sería absurdo tras el desastre y los destrozos vividos—, pero exigen con firmeza que las obras se hagan con sentido común, rigor técnico y escuchando a quienes viven en el lugar y conocen de primera mano el comportamiento del terreno.

Como respuesta a la inacción e improvisación institucional, la plataforma vecinal ha convocado una concentración de protesta para este jueves 13 de agosto, a las 16:30 horas, en la avenida de El Pris. Bajo la consigna clara de que el barrio necesita «soluciones consensuadas, coherentes y definitivas», los manifestantes saldrán a la calle para exigir que el problema de las aguas pluviales se resuelva de una vez por todas en su punto de origen.

La paradoja insular: Esperar a que la riada golpee las casas para intentar frenarla

La gran contradicción del plan diseñado por la corporación insular radica en su propio planteamiento técnico: pretende centrar la obra de ingeniería en la recogida de escorrentías una vez que el torrente de agua y lodo ya ha alcanzado y devastado el núcleo habitado. Planteado en estos términos, el proyecto no solo representa una respuesta tardía, sino que condenará al barrio a largos meses de zanjas, maquinaria pesada, ruidos y cortes de accesos, para terminar dejando a las familias con la misma incertidumbre y desprotección en cuanto vuelva a descargar un frente lluvioso.

Frente a esta maniobra de despacho, la comunidad vecinal propone una alternativa técnica aplastante que ataca la raíz del fenómeno antes de que se convierta en una amenaza mortal para las viviendas:

  • Interceptar la escorrentía en origen: Realizar la infraestructura hidráulica en la zona alta de Prismar, frenando el golpe de agua antes de que tome fuerza en la bajada hacia la costa.
  • Desviación al cauce histórico: Recuperar la canalización hacia el antiguo cauce natural en dirección a Punta del Viento, lo que permitiría evacuar las pluviales de manera limpia y sin riesgos para la población.
  • Protección integral del núcleo urbano: Evitar de forma radical que las avenidas de agua atraviesen el corazón del barrio, salvaguardando la integridad de las casas, los comercios locales y la propia seguridad de los transeúntes.

Cero información, nulas garantías y un cheque en blanco de 1,5 millones

A la falta de lógica en la planificación técnica se le suma una alarmante opacidad por parte de la administración pública. Desde la Asociación de Vecinos El Pris-El Sargo han exigido formalmente al Cabildo la entrega de estudios técnicos rigurosos, expedientes de permisos ambientales y licencias de obra, así como garantías escritas que detallen de qué manera se mantendrá la prestación ininterrumpida de los servicios esenciales (suministro de agua, accesos de emergencia, recogida de residuos y movilidad) mientras se ejecuten las obras.

Aprobar una «actuación de emergencia» meses después de la catástrofe y destinar 1,5 millones de euros a atacar el síntoma en lugar de la causa ha colmado la paciencia de la costa de Tacoronte. La cita de este jueves a las 16:30 horas en la avenida del barrio será el altavoz para dejarle claro al Cabildo que el dinero público no está para parches de última hora que se vuelva a llevar la próxima borrasca.