El Puerto de Las Palmas afronta una preocupante falta de medios para recoger residuos de los buques fondeados

Dos empresas autorizadas comparten una única embarcación operativa para prestar el servicio MARPOL I, una situación que puede generar retrasos, comprometer la operativa y restar competitividad al puerto

El Puerto de Las Palmas se encuentra ante una situación que el propio sector portuario califica de preocupante: el servicio de recogida de residuos MARPOL I a los buques fondeados en la bahía capitalina se estaría sosteniendo actualmente sobre una única embarcación operativa, la Sapcan VI, compartida por las dos empresas que cuentan con licencia para prestar este servicio.

La situación adquiere especial relevancia en un puerto que ha experimentado un incremento de actividad y que tiene en el bunkering, el avituallamiento y las escalas de buques en tránsito una parte importante de su actividad económica.

El problema no es únicamente empresarial. La falta de medios de respaldo plantea interrogantes sobre la capacidad de respuesta ante una avería, un mantenimiento o un aumento puntual de la demanda.

Una sola embarcación para un servicio esencial

La recogida de residuos MARPOL I comprende, entre otros, los desechos de hidrocarburos, aguas oleosas y lodos procedentes de las sentinas de los buques.

Se trata de un servicio esencial tanto desde el punto de vista medioambiental como operativo, ya que permite retirar los residuos generados durante la navegación y evitar que terminen siendo vertidos al mar.

El sector denuncia que las dos empresas autorizadas para prestar el servicio en el Puerto de Las Palmas comparten actualmente el arrendamiento de la misma embarcación.

La Sapcan VI figura, además, en documentación oficial de Puertos del Estado como embarcación destinada a servicios de antipolución y recogida de residuos líquidos en el Puerto de Las Palmas.

El problema aparece cuando se analiza qué ocurriría si esa única embarcación quedara temporalmente fuera de servicio.

¿Qué ocurre si la única embarcación se avería?

Aquí se encuentra uno de los principales puntos de preocupación del sector.

Según las denuncias trasladadas a la Autoridad Portuaria de Las Palmas, actualmente no existiría un medio de sustitución preparado para asumir inmediatamente el servicio si la Sapcan VI tuviera que entrar en mantenimiento o sufriera una avería.

En un puerto con un volumen importante de escalas, depender de un único medio operativo supone una vulnerabilidad evidente.

Una avería podría provocar retrasos en la retirada de residuos y generar un efecto dominó sobre la operativa de determinados buques.

Y en un mercado portuario altamente competitivo, cada retraso cuenta.

El crecimiento del tráfico marítimo aumenta la presión

La situación resulta todavía más llamativa teniendo en cuenta la evolución experimentada por las rutas marítimas internacionales desde 2024.

La crisis del mar Rojo y del Canal de Suez provocó modificaciones en numerosas rutas comerciales y favoreció un aumento de determinadas escalas en puertos atlánticos.

Las Palmas se encuentra precisamente en una posición estratégica para el tránsito marítimo internacional y para operaciones como el bunkering, por lo que la capacidad de sus servicios auxiliares se convierte en un elemento directamente relacionado con su competitividad.

Si un buque necesita retirar residuos antes de continuar su ruta y el servicio no dispone de capacidad suficiente, el retraso puede terminar teniendo consecuencias económicas para el operador y para el propio puerto.

MARPOL no es un servicio secundario

No estamos hablando de un servicio accesorio.

La normativa española y el Convenio MARPOL establecen obligaciones relacionadas con la entrega de los residuos generados por los buques en puerto, precisamente para reducir el riesgo de contaminación marina.

Por ello, disponer de medios suficientes para garantizar la recogida de estos residuos debería formar parte de las garantías básicas de funcionamiento de cualquier gran instalación portuaria.

El problema, por tanto, no es solamente cuántas embarcaciones hay disponibles, sino si existe una capacidad real para responder cuando la actividad aumenta o cuando el único medio operativo deja de estar disponible.

El sector reclama una respuesta de la Autoridad Portuaria

Las empresas y operadores del sector aseguran que la falta de medios ya fue comunicada formalmente a la Autoridad Portuaria de Las Palmas durante el pasado mes de abril.

Sin embargo, según las reclamaciones trasladadas al organismo portuario, habrían transcurrido más de tres meses sin una solución definitiva.

El sector reclama que se adopten medidas antes de que la situación termine convirtiéndose en un verdadero cuello de botella para la actividad portuaria.

La cuestión es especialmente sensible porque la propia legislación portuaria contempla mecanismos de actuación cuando la iniciativa privada resulta insuficiente para garantizar la adecuada prestación de un servicio portuario.

Un puerto que quiere crecer no puede depender de una sola barcaza

El debate deja una pregunta incómoda encima de la mesa:

¿Puede el Puerto de Las Palmas aspirar a seguir aumentando su actividad y consolidarse como referencia internacional mientras un servicio esencial como la recogida de residuos MARPOL I depende de una única embarcación operativa?

La respuesta debería obligar a las administraciones y a los operadores a actuar antes de que se produzca una avería o una situación de saturación.

Porque esperar a que la Sapcan VI falle para buscar una solución sería, sencillamente, llegar tarde.

El Puerto de Las Palmas compite con otras instalaciones del Atlántico por captar escalas, operaciones de suministro y servicios a los grandes buques. En ese escenario, la fiabilidad de sus servicios auxiliares es también parte de su tarjeta de presentación internacional.

La falta de medios de respaldo no solo plantea un problema logístico. También abre un interrogante sobre la planificación de las infraestructuras y servicios necesarios para acompañar el crecimiento de la actividad marítima.

Un puerto estratégico necesita servicios estratégicos. Y cuando todo un servicio esencial depende de una sola embarcación, la pregunta ya no es si existe un problema, sino cuánto tiempo puede mantenerse esta situación sin que termine afectando a la operativa y a la competitividad de Las Palmas.