Las altas temperaturas pueden alterar algunos tratamientos y aumentar el riesgo de deshidratación, problemas renales y otras complicaciones, especialmente entre las personas más vulnerables
El verano no solo obliga a protegerse del sol y mantener una correcta hidratación. Las altas temperaturas también pueden afectar a la conservación de los medicamentos y modificar la forma en la que determinados tratamientos influyen en el organismo. Por este motivo, el Centro Autonómico de Farmacovigilancia e Información Terapéutica de Canarias, junto al Servicio de Urgencias Canario (SUC), ha recordado la importancia de extremar las precauciones durante los episodios de calor.

Los profesionales sanitarios hacen especial hincapié en la población con mayor riesgo de sufrir complicaciones, entre la que se encuentran las personas mayores, los niños, los pacientes con enfermedades crónicas y las personas dependientes.
Atención especial a los medicamentos durante los días de más calor
Las temperaturas elevadas pueden afectar tanto a la estabilidad de algunos medicamentos como a la respuesta del organismo frente a determinados tratamientos. Por ello, desde el Centro de Farmacovigilancia recuerdan que es fundamental respetar siempre las condiciones de conservación indicadas en cada medicamento.
Una de las principales recomendaciones es no consumir un medicamento si presenta alteraciones visibles en su aspecto exterior, así como comprobar si debe conservarse a temperatura ambiente o en frío.
También aconsejan evitar situaciones frecuentes durante el verano, como dejar medicamentos dentro de vehículos expuestos al sol, donde la temperatura puede elevarse rápidamente hasta niveles que comprometan su correcta conservación.
El transporte también debe realizarse siguiendo las indicaciones específicas de cada producto, especialmente en aquellos medicamentos que requieren mantenerse refrigerados.

Algunos tratamientos pueden aumentar los riesgos asociados al calor
Los especialistas advierten de que determinados medicamentos pueden favorecer o empeorar algunas de las patologías relacionadas con las altas temperaturas.
Entre ellos se encuentran aquellos que pueden provocar alteraciones en la hidratación o en el equilibrio de electrolitos, afectar a la función renal o modificar la forma en la que el organismo regula su temperatura.
El aviso incluye medicamentos como los diuréticos, laxantes, antiácidos, antibióticos y antihipertensivos, que en determinadas circunstancias y ante temperaturas extremas pueden contribuir a situaciones como la deshidratación, diarreas o alteraciones renales.
También requieren especial atención algunos tratamientos utilizados en el ámbito de la salud mental y cardiovascular, como neurolépticos, antidepresivos, betabloqueantes y benzodiacepinas, ya que pueden dificultar la pérdida de calor corporal o reducir la capacidad de reacción y defensa frente a las altas temperaturas.

Personas mayores y pacientes crónicos, entre los grupos que requieren mayor vigilancia
La combinación de calor, pérdida de líquidos y determinados tratamientos puede aumentar el riesgo de complicaciones, especialmente en aquellas personas que ya presentan enfermedades previas o necesitan medicación diaria.
Por ello, los profesionales sanitarios recomiendan prestar atención a posibles signos de deshidratación o empeoramiento del estado general y mantener una especial vigilancia sobre las personas más vulnerables durante los episodios de temperaturas elevadas.
Desde los servicios sanitarios se insiste, además, en un mensaje fundamental: los tratamientos médicos no deben modificarse, suspenderse ni adaptarse por iniciativa propia.
Cualquier cambio relacionado con la medicación habitual debe ser consultado previamente con un profesional sanitario, que podrá valorar cada caso de forma individual.
Qué hacer ante una posible reacción adversa
En caso de sufrir una reacción adversa relacionada con un medicamento o experimentar síntomas que puedan requerir atención sanitaria, se recomienda contactar con los servicios de emergencia. Los coordinadores sanitarios del Servicio de Urgencias Canario pueden orientar sobre la actuación más adecuada en función de la situación.
El Centro Autonómico de Farmacovigilancia e Información Terapéutica desarrolla esta labor con el apoyo técnico de la empresa pública Gestión de Servicios para la Salud y Seguridad en Canarias (GSC), dependiente orgánicamente de la dirección del Servicio Canario de la Salud y que desarrolla sus funciones en el Hospital Universitario de Canarias, dentro del Servicio de Farmacología Clínica.
Recomendaciones básicas para un verano seguro con medicamentos
Los profesionales sanitarios resumen algunas pautas esenciales:
- Comprobar siempre las condiciones de conservación indicadas en el envase o prospecto.
- No consumir medicamentos que presenten cambios visibles en su aspecto.
- Evitar dejar los medicamentos dentro del coche, especialmente bajo el sol.
- Extremar las precauciones durante las olas de calor.
- Vigilar especialmente a personas mayores, niños, pacientes crónicos y dependientes.
- Mantener una correcta hidratación, salvo que exista una indicación médica diferente.
- No modificar ni suspender tratamientos sin consultar previamente con un médico o profesional sanitario.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) también dispone de recomendaciones específicas sobre el uso de medicamentos durante los periodos de altas temperaturas, dirigidas tanto a la ciudadanía como a los profesionales sanitarios.

Con la llegada de los días más calurosos del verano, el mensaje de los expertos es claro: el calor puede influir en nuestra salud y también en la seguridad de algunos tratamientos, por lo que conservar correctamente los medicamentos y consultar cualquier duda con profesionales sanitarios puede ser fundamental para prevenir complicaciones.
