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El Gobierno de Canarias defiende nuevas infraestructuras y baterías para aprovechar la electricidad limpia que actualmente no puede integrarse en la red. Salto de Chira y la futura central de Güímar sumarán 400 megavatios de potencia. Fuerteventura y Lanzarote continúan sin una alternativa identificada para el almacenamiento hidroeléctrico a gran escala.
PUERTO RADIO | Fuerteventura. Canarias se enfrenta a uno de los grandes desafíos de su transición energética: aprovechar toda la electricidad procedente de fuentes renovables que se produce en el archipiélago. El consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano H. Zapata, ha señalado que los vertidos de energía renovable superan el 15%, una situación que evidencia las dificultades para integrar toda la producción disponible en determinados momentos.
Durante su comparecencia parlamentaria, el responsable autonómico explicó que el problema no consiste únicamente en aumentar la producción de electricidad limpia. También resulta necesario disponer de infraestructuras capaces de almacenar los excedentes, adaptar las redes eléctricas y garantizar que esa energía pueda utilizarse cuando la demanda lo requiera.
La producción eólica y fotovoltaica depende de las condiciones meteorológicas y no siempre coincide con las horas de mayor consumo. Por este motivo, el almacenamiento energético se considera una de las herramientas fundamentales para avanzar hacia un modelo menos dependiente de los combustibles fósiles y mejorar la eficiencia de los sistemas eléctricos insulares.
El almacenamiento permite conservar parte de la electricidad generada en momentos de elevada producción para utilizarla posteriormente. De esta forma, se puede reducir la cantidad de energía renovable que no llega a aprovecharse y mejorar el equilibrio entre generación y demanda.
Zapata defendió la necesidad de combinar distintas tecnologías y adaptar las soluciones a las características geográficas y eléctricas de cada isla. En Canarias, la condición insular y la configuración de las redes plantean retos específicos que obligan a estudiar las alternativas más adecuadas para cada territorio.
Entre las principales infraestructuras de almacenamiento previstas en Canarias destaca Salto de Chira, en Gran Canaria. Según los datos expuestos por el consejero, el proyecto contempla 200 megavatios de potencia de turbinación y una capacidad de almacenamiento de 3.500 megavatios hora.
Las centrales hidroeléctricas de bombeo utilizan electricidad disponible para elevar agua desde un depósito inferior hasta otro situado a mayor altura. Cuando el sistema necesita energía, el agua se libera para mover las turbinas y generar electricidad.
A esta instalación se sumará la futura central hidroeléctrica de Güímar, en Tenerife, que aportará otros 200 megavatios de potencia. En conjunto, ambos proyectos sumarán 400 megavatios, una capacidad que permitirá reforzar las herramientas de almacenamiento energético del archipiélago cuando las instalaciones estén operativas.
Uno de los aspectos más relevantes para las islas orientales es la situación de Fuerteventura y Lanzarote. Durante su intervención parlamentaria, Zapata explicó que se han analizado distintas posibilidades de bombeo hidroeléctrico en ambos territorios, pero que, por el momento, no se han identificado alternativas para desarrollar instalaciones de almacenamiento de esta tecnología a gran escala.
El consejero señaló que las características geográficas y la configuración de los sistemas eléctricos condicionan la viabilidad de estos proyectos. Esto no significa que ambas islas queden excluidas de otras soluciones de almacenamiento, como las baterías asociadas a parques eólicos, instalaciones fotovoltaicas o sistemas de autoconsumo.
Para Fuerteventura, el reto pasa por aprovechar mejor la producción renovable y estudiar soluciones que se adapten a sus necesidades. El almacenamiento puede contribuir a gestionar los excedentes eléctricos, aunque su implantación depende de factores técnicos, económicos y regulatorios.
En La Palma, un estudio encargado al Instituto Tecnológico de Canarias plantea una primera fase de almacenamiento hidroeléctrico de 30 megavatios de potencia y 600 megavatios hora de capacidad. La Laguna de Barlovento figura como alternativa prioritaria.
La propuesta deberá completar los estudios y procedimientos correspondientes antes de que pueda concretarse su desarrollo.
El consejero también recordó la experiencia de Gorona del Viento, en El Hierro, una instalación que combina generación renovable y almacenamiento mediante bombeo. Según los datos aportados durante la comparecencia, en 2025 la isla cubrió la totalidad de su demanda eléctrica con energías renovables durante más de mil horas.
Otra de las soluciones planteadas consiste en incorporar baterías a parques eólicos y fotovoltaicos. Estos sistemas permiten almacenar parte de la electricidad producida y entregarla posteriormente, reduciendo el desfase entre los momentos de generación y las necesidades de consumo.
En La Gomera, el consejero informó de la autorización de tres proyectos de almacenamiento asociados a los parques eólicos de Jedey, Las Tricias y La Sabina, en San Sebastián de La Gomera. Cada uno cuenta con una potencia prevista de dos megavatios.
El despliegue de estas tecnologías está condicionado por las normas aplicables a los sistemas eléctricos no peninsulares. En este ámbito, la Consejería ha presentado alegaciones a la modificación del Real Decreto 738/2015, actualmente en tramitación, que regula aspectos económicos y técnicos del suministro eléctrico en estos territorios.
El almacenamiento también puede incorporarse a viviendas, empresas y edificios públicos que disponen de paneles solares. Las baterías permiten guardar parte de la electricidad generada durante las horas de sol para utilizarla cuando los paneles dejan de producir energía o su rendimiento disminuye.
Según los datos aportados por Zapata, Canarias ha pasado de aproximadamente 136 megavatios de potencia fotovoltaica de autoconsumo en 2023 a más de 302 megavatios en junio de 2026. En esa fecha, el archipiélago contabilizaba 24.817 instalaciones.
La incorporación de baterías puede aumentar el aprovechamiento de la electricidad producida por los propios usuarios y reducir la cantidad que necesitan adquirir de la red. El resultado depende, entre otros factores, de la capacidad de almacenamiento, los hábitos de consumo y las condiciones de cada instalación.
Durante la comparecencia, el consejero también destacó la conexión eléctrica entre Tenerife y La Gomera, en servicio desde el 1 de julio de 2026, como un elemento adicional en la evolución del sistema energético canario.
La estrategia defendida por el Ejecutivo autonómico combina grandes infraestructuras de bombeo, baterías, autoconsumo y conexiones eléctricas para aprovechar mejor la producción renovable y reforzar la seguridad del suministro.
El dato de que más del 15% de la energía renovable se vierte sin aprovechar pone de relieve la importancia de acompañar el crecimiento de la generación limpia con nuevas soluciones de almacenamiento y mejoras en las redes eléctricas.
En Fuerteventura y Lanzarote, la ausencia actual de una alternativa identificada para el bombeo hidroeléctrico a gran escala sitúa el foco en otras tecnologías que puedan adaptarse a sus características. El objetivo es avanzar hacia un sistema energético capaz de aprovechar más electricidad renovable y reducir progresivamente su dependencia de los combustibles fósiles.
Fuente: Gobierno de Canarias, a partir de la comparecencia parlamentaria del consejero de Transición Ecológica y Energía, Mariano H. Zapata, del 13 de octubre de 2026.