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La intervención se produjo el 12 de octubre en la zona costera de Agualiques, donde los agentes del Departamento de Playas detectaron una extracción ilegal de marisco. La actuación vuelve a poner el foco sobre la presión que soportan los recursos marinos de la Isla y sobre la necesidad de proteger una especie cuya captura está prohibida en toda la costa majorera.
La extracción de marisco en el litoral de Fuerteventura vuelve a situarse en el centro de la atención tras una nueva intervención de la Policía Local de Pájara. Los agentes del Departamento de Playas incautaron 63 kilos de mejillones en el entorno de Agualiques, en Costa Calma, durante una actuación contra el marisqueo furtivo desarrollada el pasado 12 de octubre.
Según la información publicada sobre el operativo, un agente que vigilaba el litoral detectó la actividad y procedió a denunciar a los responsables. La intervención se enmarca en las labores de vigilancia que se desarrollan para combatir la extracción ilegal de recursos marinos y evitar que continúe la presión sobre especies especialmente sensibles del ecosistema costero.
El volumen intervenido, de 63 kilos, vuelve a llamar la atención sobre una práctica que las autoridades municipales recuerdan que puede acarrear sanciones. Además, el Ayuntamiento de Pájara ha advertido de que no se trata de un episodio aislado: durante este año se ha localizado a varios infractores realizando esta actividad en la misma zona.
La zona de Agualiques, situada en el entorno costero de Costa Calma, vuelve a aparecer vinculada a actuaciones contra la extracción irregular de marisco. La reiteración de intervenciones en este enclave evidencia la importancia de mantener la vigilancia en los espacios donde se encuentran estas poblaciones marinas.
La actuación del 12 de octubre no es la primera intervención de este tipo comunicada durante 2026. El pasado mes de abril se informó de otra operación de la Policía Local de Pájara en Agualiques, en la que fueron intervenidos 38 kilos de mejillones y dos kilos de lapas. En aquella ocasión también se formularon denuncias contra dos personas por la captura de estas especies.
La sucesión de estos episodios refuerza la preocupación por el aprovechamiento ilegal de los recursos naturales de la costa. La extracción de grandes cantidades de organismos marinos puede afectar a las poblaciones locales, especialmente cuando se realiza de manera reiterada y sin respetar las medidas de conservación establecidas.
La relevancia de esta intervención va más allá de la cantidad de marisco incautado. El Gobierno de Canarias recoge expresamente en su información oficial sobre especies cuya captura está prohibida que el mejillón canario, conocido científicamente como Perna perna, no puede extraerse en toda la costa de Fuerteventura.
La medida tiene su origen en la Orden de 16 de julio de 2004, publicada en el Boletín Oficial de Canarias, que estableció una veda para el marisqueo de esta especie en la Isla. La decisión respondió a la preocupante situación de conservación de sus poblaciones y a la necesidad de favorecer su recuperación y garantizar un aprovechamiento racional de los recursos marinos.
La normativa no debe confundirse con las reglas generales aplicables a otras especies o territorios del Archipiélago. Aunque el marisqueo puede desarrollarse en Canarias bajo determinadas modalidades y condiciones, el régimen específico del mejillón canario en Fuerteventura prohíbe su extracción en toda la costa majorera.
Por tanto, no se trata únicamente de respetar una cantidad máxima de captura o una talla determinada. En el caso de esta especie y en el ámbito geográfico señalado, la prohibición de extracción es la referencia fundamental.
La Ley 17/2003, de 10 de abril, de Pesca de Canarias, regula la actividad pesquera y marisquera en el ámbito de las competencias autonómicas. Su artículo 8 establece que el ejercicio del marisqueo requiere la autorización correspondiente, en los términos fijados reglamentariamente, con indicación de las zonas y especies permitidas.
El artículo 9 contempla, entre otros aspectos, la regulación de las especies cuya captura está prohibida y la fijación de períodos de veda, tallas mínimas y volúmenes máximos cuando proceda. Estas disposiciones permiten establecer medidas específicas para proteger las poblaciones marinas y adaptar la actividad extractiva a las condiciones de cada especie y territorio.
En el caso del mejillón canario en Fuerteventura, la prohibición específica de captura constituye un elemento esencial para comprender la actuación policial. La extracción de una especie sometida a esta restricción puede dar lugar a un procedimiento sancionador, de acuerdo con las circunstancias de los hechos y la normativa aplicable.
La calificación concreta de una infracción y la cuantía de una eventual sanción dependen del expediente y de las disposiciones que correspondan. No consta en la información publicada consultada el importe de una posible multa vinculada a la intervención de los 63 kilos, por lo que no resulta adecuado atribuir una cantidad determinada a este caso.
Los moluscos que viven adheridos a las rocas forman parte de los ecosistemas litorales y de las relaciones biológicas que se desarrollan en ellos. Cuando una población se encuentra sometida a presión, la extracción reiterada puede dificultar su recuperación y reducir los ejemplares disponibles para mantenerla en condiciones adecuadas.
La preocupación por la conservación del mejillón canario en Fuerteventura ya quedó reflejada en la orden autonómica de 2004. La decisión de establecer una veda respondió a la necesidad de frenar el deterioro de este recurso marisquero y favorecer su recuperación.
La protección de estas especies no depende exclusivamente de la actuación de los cuerpos policiales. También requiere la colaboración ciudadana, el conocimiento de las prohibiciones y el respeto a las medidas que regulan el aprovechamiento del medio natural.
La vigilancia del litoral y la denuncia de las actividades irregulares son herramientas importantes para detectar posibles infracciones. Sin embargo, la prevención también resulta fundamental: evitar la extracción de especies prohibidas contribuye a reducir la presión sobre los ecosistemas y a conservar el patrimonio natural de Fuerteventura.
Desde el ámbito municipal se insiste en que la extracción ilegal de marisco puede acarrear sanciones y se recuerda que durante este año se han detectado varios infractores en la zona de Agualiques.
La nueva intervención vuelve a situar la protección del litoral entre los asuntos que requieren atención. La conservación de los recursos marinos es una responsabilidad compartida por las administraciones, los residentes y quienes visitan las costas de la Isla.
La incautación de 63 kilos de mejillones supone una nueva actuación contra el marisqueo furtivo en el municipio de Pájara. Al mismo tiempo, sirve para recordar que el aprovechamiento de los recursos naturales está sujeto a normas específicas y que su incumplimiento puede tener consecuencias administrativas.
Respetar las prohibiciones de captura, evitar la retirada de organismos marinos y comunicar posibles actividades irregulares son medidas que contribuyen a preservar la biodiversidad del litoral majorero para las generaciones futuras.