El Molina Orosa refuerza la lucha contra el dolor crónico: 1.621 consultas y 568 intervenciones en solo nueve meses

La Unidad del Dolor de Lanzarote amplía las alternativas terapéuticas para pacientes con patologías complejas, con técnicas avanzadas de neuromodulación, radiofrecuencia y tratamientos individualizados. El servicio pone el foco en el dolor neuropático con motivo del Día Mundial contra el Dolor, que se conmemora el 17 de octubre.

Intervención realizada por profesionales de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa
Intervención en la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa. Imagen: Gobierno de Canarias.

El dolor crónico puede convertirse en una barrera permanente para descansar, caminar, trabajar o realizar las tareas más cotidianas. Para quienes lo padecen, no se trata únicamente de una molestia física: puede condicionar su autonomía y afectar de manera importante a su calidad de vida. Frente a esta realidad, la atención especializada y la búsqueda de tratamientos adaptados a cada paciente adquieren un papel fundamental.

La Unidad del Dolor del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa, en Lanzarote, continúa reforzando su actividad asistencial y ampliando las opciones disponibles para abordar los cuadros de dolor persistente, especialmente aquellos que presentan una mayor complejidad clínica.

Con motivo del Día Mundial contra el Dolor, que se celebra cada 17 de octubre, el servicio destaca la importancia de identificar correctamente el origen y las características de cada caso para determinar qué alternativas terapéuticas pueden resultar más adecuadas. La jornada internacional pone este año el foco en el dolor neuropático, una modalidad de dolor crónico relacionada con lesiones o enfermedades que afectan al sistema nervioso.

Más de 2.000 intervenciones entre 2025 y septiembre de 2026

Los datos de actividad reflejan el volumen de trabajo desarrollado por los profesionales de esta unidad hospitalaria. Durante 2025 se realizaron 809 intervenciones quirúrgicas y se atendieron 1.987 consultas, según la información facilitada por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias.

La actividad ha continuado durante los primeros nueve meses de 2026. Entre enero y septiembre, el servicio llevó a cabo otras 568 intervenciones y registró 1.621 consultas, una cifra que incluye tanto las primeras valoraciones como las revisiones de pacientes que ya estaban siendo atendidos.

Del total de consultas contabilizadas en ese periodo, 560 correspondieron a primeras consultas, mientras que las 1.061 restantes fueron sucesivas. Esta distribución refleja la importancia tanto de la evaluación inicial como del seguimiento clínico de las personas que necesitan atención especializada para controlar sus síntomas.

En conjunto, los registros de 2025 y los nueve primeros meses de 2026 suman 1.377 intervenciones y 3.608 consultas. Estas cifras corresponden a periodos distintos y no deben interpretarse como un balance anual cerrado de 2026.

La evolución de la actividad se enmarca en el trabajo continuado de los profesionales para ofrecer respuestas adaptadas a las características y necesidades de cada paciente, especialmente cuando el dolor no mejora suficientemente con las medidas terapéuticas iniciales.

Dolor neuropático: cuando el sistema nervioso está implicado

El dolor neuropático se produce cuando una lesión o enfermedad afecta al sistema nervioso responsable de transmitir y procesar las sensaciones. Puede aparecer asociado a diferentes patologías y no siempre se manifiesta de la misma manera, lo que hace necesaria una valoración clínica individualizada.

Entre las causas que pueden originarlo figuran la diabetes, cuando provoca daños en los nervios, determinadas lesiones nerviosas y la persistencia del dolor después de una infección por herpes zóster.

Sus síntomas pueden ser muy diversos. Algunas personas describen una sensación de quemazón constante; otras experimentan hormigueos, pinchazos o molestias similares a pequeñas descargas eléctricas. También puede producirse una sensibilidad exagerada, de manera que un contacto que habitualmente no resultaría doloroso genere una molestia intensa.

Estas manifestaciones pueden interferir en el descanso, limitar la movilidad y dificultar el desarrollo de las actividades habituales. Por ello, la valoración del dolor no debe centrarse exclusivamente en su intensidad, sino también en la forma en que afecta a la vida diaria de cada persona.

Identificar las características del dolor permite orientar mejor el diagnóstico y valorar las opciones de tratamiento disponibles. No todos los pacientes presentan el mismo cuadro clínico ni responden de igual manera a una misma terapia.

María del Mar Domínguez destaca la importancia de individualizar cada tratamiento

La especialista en Anestesiología María del Mar Domínguez, vinculada a la Unidad del Dolor del Hospital Molina Orosa
María del Mar Domínguez, especialista en Anestesiología de la Unidad del Dolor. Imagen: Gobierno de Canarias.

La especialista en Anestesiología de la Unidad del Dolor del Molina Orosa, María del Mar Domínguez, recientemente elegida secretaria de la Sociedad Española del Dolor, subraya que conocer las particularidades de cada caso resulta determinante para orientar la atención sanitaria.

“No todos los dolores son iguales ni responden a los mismos tratamientos. Es fundamental conocer cómo se manifiesta el dolor, identificar su posible origen y valorar qué alternativas pueden ayudar a cada paciente”.

La evaluación clínica tiene en cuenta distintos factores: dónde se localiza el dolor, cómo se manifiesta, qué circunstancias lo desencadenan y si existen alteraciones de la sensibilidad. También resulta relevante conocer hasta qué punto las molestias afectan al sueño, la movilidad, la autonomía y las actividades cotidianas.

Este análisis permite establecer objetivos terapéuticos realistas y seleccionar las alternativas que mejor se ajusten a la situación de cada persona. En el caso del dolor crónico complejo, la respuesta puede requerir un seguimiento continuado y la combinación de distintas modalidades de tratamiento.

Tratamientos avanzados para los casos de mayor complejidad

La Unidad del Dolor cuenta con experiencia en el abordaje del dolor neuropático y de otras formas de dolor crónico. Su cartera terapéutica comprende desde tratamientos farmacológicos hasta procedimientos médicos e intervencionistas avanzados, cuya indicación depende de las características clínicas de cada paciente.

Entre las opciones disponibles figuran técnicas destinadas a actuar sobre las estructuras nerviosas implicadas en la transmisión del dolor, así como procedimientos que buscan reducir las molestias cuando otras alternativas no han proporcionado una respuesta suficiente.

La unidad fue pionera en Canarias en la incorporación del parche de capsaicina a la farmacia hospitalaria, una opción terapéutica utilizada en determinados casos de dolor neuropático. La selección de este tratamiento, como la de cualquier otra alternativa, depende de la valoración de los profesionales sanitarios.

El servicio también ofrece procedimientos intervencionistas para situaciones concretas, entre ellos técnicas de liberación de adherencias epidurales, nuevas cánulas de radiofrecuencia que permiten alcanzar una mayor extensión de la lesión y determinados implantes discales destinados a pacientes con dolor radicular neuropático.

Estas técnicas no están indicadas de manera general para todas las personas que padecen dolor. Su utilización requiere valorar el diagnóstico, las características de la lesión, los tratamientos previos y los posibles beneficios y riesgos en cada caso.

Neuromodulación medular: tecnología para adaptar la estimulación

Profesionales sanitarios durante una intervención relacionada con el tratamiento especializado del dolor
Intervención sanitaria en el ámbito del tratamiento del dolor. Imagen: Gobierno de Canarias.

Otra de las áreas en las que ha avanzado la unidad es la neuromodulación medular, una técnica especializada que permite modular determinadas señales nerviosas relacionadas con el dolor mediante sistemas de estimulación eléctrica.

El hospital incorporó sistemas de neuromodulación para pacientes con dolor crónico resistente a los tratamientos convencionales. En junio de 2025, el Gobierno de Canarias informó de la realización de dos intervenciones con una tecnología de lazo cerrado, capaz de ajustar automáticamente la intensidad del estímulo en función de la respuesta individual del paciente.

Estos sistemas incorporan mecanismos de adaptación que permiten modificar la estimulación en función de los cambios fisiológicos y de la actividad de la persona. El propósito es personalizar la terapia y ofrecer una alternativa a determinados pacientes que no han obtenido una mejoría suficiente con otras modalidades de tratamiento.

La neuromodulación no constituye una solución universal ni garantiza la desaparición completa del dolor. Su indicación depende de una evaluación especializada que determine si el procedimiento puede aportar un beneficio en el contexto clínico concreto.

La actualización de las técnicas disponibles permite ampliar las posibilidades de atención para pacientes seleccionados y avanzar en la adaptación de los tratamientos a las necesidades individuales.

El objetivo no es únicamente reducir el dolor, sino recuperar autonomía

El trabajo de una Unidad del Dolor no se limita a intentar reducir la intensidad de las molestias. También busca disminuir las consecuencias que estas tienen sobre la vida cotidiana y favorecer que los pacientes puedan recuperar, en la medida de lo posible, parte de su autonomía.

Descansar mejor, caminar con menos limitaciones, realizar tareas habituales o recuperar determinadas actividades son aspectos que pueden ayudar a valorar la evolución de una persona durante el tratamiento.

La especialista María del Mar Domínguez resume este enfoque al señalar que el propósito es encontrar la alternativa más adecuada para cada paciente y reducir el impacto que el dolor tiene sobre su vida.

“Nuestro trabajo consiste en encontrar la mejor alternativa para cada paciente y reducir, en la medida de lo posible, el impacto que el dolor tiene en su vida. Aunque no siempre podemos eliminarlo por completo, existen tratamientos que pueden ayudar a mejorar la autonomía y la calidad de vida”.

Este planteamiento pone de relieve la importancia de fijar objetivos individualizados y evaluar los resultados más allá de una única medida de intensidad del dolor. La respuesta al tratamiento puede variar según la patología, las características personales y la evolución clínica.

Cuándo conviene consultar por un dolor persistente

Equipo de profesionales sanitarios tras una intervención hospitalaria
Profesionales sanitarios tras una intervención. Imagen: Gobierno de Canarias.

Con motivo del Día Mundial contra el Dolor, los profesionales recuerdan la importancia de buscar valoración sanitaria cuando las molestias persisten, limitan las actividades habituales o no mejoran con las medidas iniciales.

La consulta permite estudiar las posibles causas, determinar si existen alteraciones neurológicas u otros factores asociados y valorar qué abordaje puede resultar más apropiado. Cuando el dolor se mantiene en el tiempo, una evaluación adecuada ayuda a evitar que las decisiones terapéuticas se basen únicamente en la intensidad de los síntomas.

Si aparece un dolor repentino e intenso, debilidad de nueva aparición, pérdida de sensibilidad importante u otros síntomas neurológicos agudos, es necesario solicitar atención médica urgente.

Una atención especializada ante un problema que condiciona la vida diaria

La actividad de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Doctor José Molina Orosa refleja el trabajo desarrollado para atender a pacientes que necesitan una valoración especializada y alternativas terapéuticas adaptadas a su situación.

Las 568 intervenciones y las 1.621 consultas registradas entre enero y septiembre de 2026 muestran el volumen asistencial alcanzado durante los nueve primeros meses del año. A ello se suma la incorporación y actualización de técnicas que permiten ampliar las opciones disponibles en determinados casos de dolor crónico complejo.

En una jornada dedicada a visibilizar el dolor y sus consecuencias, el mensaje central de los especialistas es claro: identificar el origen de las molestias, evaluar cómo afectan a cada persona y elegir el tratamiento de forma individualizada son pasos esenciales para mejorar la atención.

Porque, aunque no siempre sea posible eliminar por completo el dolor crónico, un abordaje adecuado puede contribuir a reducir sus limitaciones y a mejorar la calidad de vida de quienes conviven con él.