🚨 Canarias registra 2.770 ingresos por ictus en un año: las señales de alarma que pueden salvar una vida

El Servicio Canario de la Salud contabilizó 2.770 ingresos hospitalarios por ictus durante 2025, un 3,4 % más que el año anterior. Con motivo del Día Mundial del Ictus, que se conmemora cada 29 de octubre, Sanidad insiste en la importancia de reconocer los síntomas, llamar inmediatamente al 112 y controlar los factores de riesgo cardiovascular.

Simulacro sanitario del Código Ictus para mejorar la atención urgente a pacientes con un accidente cerebrovascular en Canarias
La activación del Código Ictus permite coordinar la respuesta sanitaria desde la primera alerta hasta la llegada del paciente al hospital

El ictus continúa siendo una de las emergencias sanitarias más graves por sus consecuencias sobre la salud, la autonomía personal y la calidad de vida. En Canarias, los últimos datos correspondientes a 2025 reflejan miles de ingresos hospitalarios y vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de reforzar la prevención y la rapidez de respuesta ante cualquier síntoma sospechoso.

Según los datos difundidos por la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, el Servicio Canario de la Salud (SCS) registró 2.770 ingresos hospitalarios por ictus durante 2025, frente a los 2.678 contabilizados en 2024. La diferencia supone 92 ingresos más y un incremento aproximado del 3,4 %.

Del total registrado el pasado año, 1.435 ingresos correspondieron a la provincia de Las Palmas y 1.335 a la de Santa Cruz de Tenerife. Estas cifras reflejan la dimensión de una enfermedad que requiere una intervención médica inmediata y una atención especializada para reducir el riesgo de fallecimiento y las posibles secuelas neurológicas.

El ictus puede cambiar una vida en cuestión de minutos

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que aparece cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando se rompe un vaso sanguíneo y se produce una hemorragia. Esta alteración provoca un daño cerebral que puede afectar al movimiento, al habla, a la visión, al equilibrio y a otras funciones esenciales.

Su gravedad depende, entre otros factores, de la zona cerebral afectada, de la extensión del daño y del tiempo transcurrido hasta recibir asistencia médica. Por este motivo, los profesionales sanitarios insisten en que no se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni retrasar la llamada a emergencias.

La expresión «el tiempo es cerebro» resume la importancia de actuar sin demora. Una intervención rápida puede facilitar el acceso a tratamientos destinados a restablecer la circulación sanguínea y contribuir a reducir las consecuencias del episodio.

El 76 % de los ingresos por ictus en Canarias fueron de tipo isquémico

Los datos correspondientes a 2025 muestran diferencias entre los dos principales tipos de ictus. De los 2.770 ingresos comunicados en el Archipiélago, 2.101 fueron de tipo isquémico, lo que representa aproximadamente el 76 % del total. Los 669 restantes fueron hemorrágicos.

  • Ictus isquémico: se produce cuando un coágulo u otra obstrucción impide que la sangre llegue correctamente a una zona del cerebro.
  • Ictus hemorrágico: aparece cuando se rompe un vaso sanguíneo y la sangre se acumula en el interior del cerebro o en las estructuras que lo rodean.

En cuanto a la distribución por sexo, los datos difundidos por Sanidad indican que los ictus isquémicos afectaron a 1.190 hombres y 911 mujeres. En los hemorrágicos se contabilizaron 373 hombres y 296 mujeres.

La identificación del tipo de ictus requiere una valoración médica urgente y pruebas diagnósticas. Ambos cuadros pueden provocar síntomas similares, pero sus tratamientos no son iguales, por lo que resulta esencial que el paciente llegue cuanto antes al recurso hospitalario adecuado.

Equipo de especialistas durante una intervención endovascular para tratar un ictus mediante trombectomía
La trombectomía mecánica permite extraer determinados coágulos que obstruyen arterias cerebrales.

España registra alrededor de 120.000 ictus cada año

La dimensión del problema también se refleja en las estadísticas nacionales. La Sociedad Española de Neurología y el Ministerio de Sanidad sitúan en torno a 120.000 los casos de ictus que se producen anualmente en España, con aproximadamente 25.000 fallecimientos al año por esta enfermedad.

Las consecuencias no terminan cuando el paciente supera la fase aguda. Una parte de las personas supervivientes presenta dificultades de movilidad, alteraciones del lenguaje, problemas cognitivos u otras limitaciones que pueden afectar a su independencia y a su vida familiar y social.

La rehabilitación constituye, por tanto, una parte fundamental de la atención. Los programas individualizados pueden incluir fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia y apoyo neuropsicológico, en función de las necesidades de cada paciente.

La actualización de 2024 de la Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud plantea un abordaje integral que abarca la prevención, la atención urgente, el tratamiento hospitalario y la recuperación posterior. Entre sus objetivos figuran la reducción de la mortalidad, la mejora de la autonomía de los supervivientes y una atención más equitativa en los distintos territorios.

Código Ictus: una respuesta coordinada para ganar tiempo

En Canarias, el Servicio Canario de la Salud dispone del Código Ictus, un procedimiento asistencial destinado a coordinar la respuesta ante la sospecha de un accidente cerebrovascular.

El proceso comienza cuando se detecta una posible emergencia y se activa la asistencia sanitaria. La coordinación entre el Servicio de Urgencias Canario (SUC), los equipos de emergencias, Atención Primaria y los hospitales permite organizar el traslado al centro adecuado y preparar la atención antes de la llegada del paciente.

Cuando se sospecha un ictus, la prioridad es evaluar rápidamente al afectado, determinar qué tipo de lesión presenta y valorar si puede beneficiarse de tratamientos específicos, como la trombólisis intravenosa o la trombectomía mecánica, según las características del caso y los criterios médicos.

La trombólisis utiliza medicamentos para disolver determinados coágulos, mientras que la trombectomía consiste en extraer mecánicamente el trombo de una arteria mediante técnicas endovasculares. No todos los pacientes son candidatos a estos procedimientos: su indicación depende de la evaluación clínica, las pruebas diagnósticas y el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

El objetivo del Código Ictus no es únicamente reducir el riesgo de muerte, sino también minimizar las secuelas y mejorar las posibilidades de recuperación funcional.

Cómo reconocer un ictus: seis señales que no debes ignorar

Uno de los principales mensajes de las campañas de prevención es que cualquier persona puede contribuir a detectar una emergencia. No es necesario tener conocimientos sanitarios para identificar algunos de los signos más habituales.

Infografía en español con señales de alarma de un accidente cerebrovascular y la importancia de llamar a emergencias
La identificación precoz de la asimetría facial, la debilidad de un brazo y las dificultades del habla ayuda a reconocer una posible emergencia cerebrovascular.

Hay que sospechar un posible ictus cuando aparece repentinamente alguno de estos síntomas:

  • Asimetría facial: un lado de la cara pierde fuerza o la boca aparece desviada al sonreír.
  • Pérdida de fuerza: dificultad repentina para levantar un brazo o mover una pierna, especialmente en un solo lado del cuerpo.
  • Alteraciones del habla: dificultad para pronunciar palabras, expresarse con claridad o comprender lo que dicen otras personas.
  • Pérdida de sensibilidad: entumecimiento u hormigueo repentino, habitualmente en un lado del cuerpo.
  • Problemas de visión o equilibrio: pérdida súbita de visión, visión doble, mareo intenso o dificultad para caminar y coordinar los movimientos.
  • Dolor de cabeza muy intenso: cefalea repentina e inusual, especialmente si aparece junto a otros síntomas neurológicos.

Importante: no es necesario que aparezcan todos los síntomas para sospechar un ictus. La presencia repentina de uno solo puede justificar una atención urgente.

Qué hacer ante los primeros síntomas

Si una persona presenta señales compatibles con un ictus, hay que actuar inmediatamente:

  1. Llamar al 112. Explicar los síntomas observados y seguir las instrucciones del personal de emergencias.
  2. Anotar la hora de inicio. Si se desconoce cuándo comenzaron los síntomas, indicar cuándo fue la última vez que la persona se encontraba bien.
  3. No esperar a que se le pase. Aunque mejore o los síntomas desaparezcan, necesita una valoración médica urgente.
  4. No darle comida, bebida ni medicamentos por iniciativa propia. Puede tener dificultades para tragar y algunos tratamientos pueden resultar perjudiciales según el tipo de ictus.
  5. No trasladar al paciente por medios propios si se puede activar el servicio de emergencias. La coordinación sanitaria permite organizar la asistencia y el traslado más apropiados.

La rapidez es especialmente importante porque determinados tratamientos solo pueden administrarse en condiciones concretas y dentro de ventanas temporales establecidas. La decisión corresponde siempre al equipo médico.

La prevención comienza con el control de la tensión arterial

La Consejería de Sanidad recuerda que una parte importante de los factores asociados al ictus se pueden prevenir o controlar. La edad y determinados antecedentes médicos no son modificables, pero sí existen medidas que contribuyen a reducir el riesgo.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, la fibrilación auricular, el tabaquismo, el sedentarismo y determinados hábitos alimentarios poco saludables.

Para reducir el riesgo, los especialistas recomiendan:

  • Controlar periódicamente la presión arterial y seguir el tratamiento prescrito si existe hipertensión.
  • Vigilar los niveles de colesterol y glucosa en sangre.
  • Detectar y tratar la fibrilación auricular y otras enfermedades cardiovasculares cuando corresponda.
  • Mantener una alimentación equilibrada y variada.
  • Realizar actividad física de manera habitual, adaptada a las condiciones de cada persona.
  • Evitar el tabaco y otras drogas, y reducir los riesgos asociados al consumo de alcohol.
  • Acudir a las revisiones médicas y no abandonar los tratamientos sin consultar con un profesional sanitario.

El Ministerio de Sanidad señala que hasta el 90 % de los casos de ictus podrían prevenirse mediante la actuación sobre los factores de riesgo. Esta estimación pone de relieve la importancia de la prevención, aunque no significa que todos los episodios puedan evitarse ni que una persona sin factores conocidos esté completamente protegida.

El Día Mundial del Ictus pone el foco en la detección precoz

Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Ictus, una jornada destinada a aumentar el conocimiento sobre esta enfermedad y promover la prevención, el reconocimiento de los síntomas y el acceso a una atención sanitaria adecuada.

La evolución de los pacientes depende de múltiples factores, pero la rapidez con la que se identifica el episodio y se activa la asistencia puede resultar determinante. Conocer las señales de alarma y saber cómo actuar es una herramienta esencial tanto para las personas mayores como para los adultos jóvenes y las familias.

Los datos comunicados para Canarias en 2025 refuerzan la importancia de mantener la vigilancia sobre una enfermedad que puede afectar a personas de distintas edades y que, en muchos casos, exige una respuesta inmediata.

Ante la sospecha de un ictus, no hay que esperar: llamar al 112 puede marcar la diferencia.

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