La paralización del polémico proyecto turístico desata un intenso debate entre conservación ambiental, fondos europeos y desarrollo económico en uno de los espacios más emblemáticos de Canarias.
La polémica instalación de tumbonas de hormigón en la zona de Tacorón, en el municipio de El Pinar (El Hierro), ha dado un nuevo giro. La intervención, que había generado una fuerte contestación ciudadana y numerosas críticas por su impacto paisajístico y ambiental, se encuentra ahora paralizada, una situación que podría provocar la pérdida de una subvención cercana al medio millón de euros vinculada al proyecto turístico previsto para este enclave.
Tacorón, uno de los paisajes costeros más reconocibles de El Hierro, se ha convertido en el centro de una controversia que enfrenta a quienes defienden la mejora de las infraestructuras turísticas con quienes consideran que la actuación supone una amenaza para uno de los espacios naturales más singulares de Canarias.
El origen de la polémica: cerca de 80 tumbonas de hormigón
La actuación formaba parte de un proyecto financiado con fondos europeos destinado a diversificar la oferta turística de El Pinar y poner en valor su patrimonio natural y paisajístico. Entre las medidas previstas figuraba la instalación de alrededor de 80 tumbonas de hormigón y sombrillas en la plataforma volcánica de Tacorón.
Sin embargo, la iniciativa provocó una rápida reacción ciudadana. La plataforma Salvar Tacorón impulsó una campaña para exigir la paralización de las obras, denunciando que la actuación suponía una ocupación artificial de un espacio de alto valor ambiental y paisajístico. La petición ciudadana ha logrado reunir miles de apoyos en apenas unos días.
Las críticas: impacto sobre un espacio protegido
Los colectivos contrarios al proyecto sostienen que Tacorón forma parte de la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de El Hierro y alertan sobre posibles afecciones a especies protegidas y hábitats de gran valor ecológico. También denuncian alteraciones sobre campos de lava y zonas naturales que consideran parte esencial de la identidad paisajística de la isla.
Para los impulsores de la protesta, las actuaciones deberían limitarse a la mejora de infraestructuras ya existentes, como senderos, merenderos, aparcamientos o zonas de baño, evitando nuevas ocupaciones del territorio.
La defensa del Ayuntamiento
Desde el Ayuntamiento de El Pinar se ha defendido en todo momento la legalidad y necesidad de la actuación. La concejala de Turismo, Magaly González, aseguró que las tumbonas previstas forman parte del mobiliario contemplado en el proyecto y que no estarían ancladas al suelo, buscando además integrarse visualmente en el entorno mediante acabados similares a los colores volcánicos de la zona.
El consistorio argumenta que las mejoras permitirían ampliar las zonas de estancia y sombra para residentes y visitantes, además de reforzar el atractivo turístico de un espacio cada vez más visitado.
Un proyecto financiado con fondos europeos
Las actuaciones en Tacorón forman parte del programa turístico «Monte, Mar, Volcanes y Tradiciones«, financiado con fondos europeos Next Generation dentro del Plan de Sostenibilidad Turística en Destino. El conjunto del plan cuenta con una inversión superior a los 3,6 millones de euros para diferentes actuaciones en El Pinar.
La paralización de una parte importante del proyecto podría tener consecuencias económicas relevantes para el municipio si finalmente no se ejecutan las actuaciones dentro de los plazos exigidos por la financiación europea.
Tacorón, símbolo natural de El Hierro
Más allá de la controversia política y administrativa, el debate ha reabierto una cuestión que cada vez genera más atención en Canarias: cómo compatibilizar la protección de los espacios naturales con el desarrollo turístico.
Mientras unos consideran que las mejoras pueden ayudar a ordenar el uso del espacio y diversificar la economía local, otros creen que intervenir con infraestructuras de este tipo en un paisaje volcánico prácticamente intacto supone cruzar una línea roja.
La decisión final sobre el futuro de las tumbonas de Tacorón podría marcar un precedente para futuras actuaciones turísticas en espacios naturales protegidos de Canarias.
