El proyecto del Circuito del Motor de Tenerife ha regresado a la actualidad informativa en las últimas horas, reavivando el debate social, político y económico en la isla tras los últimos acontecimientos judiciales que condicionan su desarrollo.
Ubicado en el municipio de Granadilla de Abona, este proyecto lleva décadas sobre la mesa con el objetivo de dotar a Tenerife de una infraestructura específica para la práctica del automovilismo. Su evolución ha estado marcada por retrasos, controversias y un complejo escenario legal que, a día de hoy, sigue sin resolverse.
Un escenario judicial que marca el rumbo
El principal obstáculo actual radica en la situación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA), un documento clave para la viabilidad del proyecto. Las resoluciones judiciales recientes han puesto en cuestión su vigencia, al considerar que no se cumplieron los plazos establecidos para el inicio efectivo de las obras.
Este punto ha generado un importante freno en la ejecución del circuito, ya que obliga a replantear los pasos administrativos necesarios para continuar con el proyecto dentro del marco legal vigente. La posibilidad de iniciar una nueva evaluación ambiental vuelve a situarse sobre la mesa, lo que implicaría nuevos plazos y una mayor incertidumbre.
Además, el proyecto continúa inmerso en distintos procedimientos judiciales que afectan a diferentes fases de su tramitación, lo que complica aún más su desarrollo a corto plazo.

Cronología judicial del proyecto
2011 – Aprobación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA)
Se aprueba la DIA, imprescindible para el desarrollo del circuito, con una vigencia condicionada al inicio efectivo de las obras en un plazo determinado.
2016 – Finalización del plazo legal
Concluye el periodo para iniciar las obras. Este momento se convierte en el eje de los litigios posteriores, al cuestionarse si se cumplió con los requisitos exigidos.
2021 – Reactivación administrativa
El Cabildo impulsa nuevamente el proyecto y defiende la validez de la DIA, en un contexto ya marcado por la controversia jurídica.
2023 – Primeras resoluciones desfavorables
Se dictan fallos relevantes que dan la razón a colectivos ecologistas. Comienza a cuestionarse de forma clara la vigencia de la evaluación ambiental.
2024 – Advertencias sobre afecciones ambientales
Nuevas resoluciones inciden en el impacto del proyecto sobre el entorno. Se refuerza la necesidad de revisar el procedimiento ambiental.
Abril de 2026 – Pronunciamiento del Tribunal Superior de Justicia de Canarias
El TSJC confirma la caducidad de la DIA de 2011. El tribunal concluye que no existió un inicio real de las obras dentro del plazo exigido.
2026 – Procedimientos en curso
El proyecto continúa afectado por distintos procesos judiciales. Las resoluciones pendientes serán determinantes para su futuro.
El sector del motor exige avances
Desde el ámbito del automovilismo, el malestar es evidente. Se denuncia un déficit histórico de instalaciones adecuadas en Tenerife, lo que ha obligado durante años a deportistas a desplazarse fuera de la isla.
Defienden que el circuito permitiría canalizar esta actividad de forma segura y regulada, además de generar impacto económico, atracción de eventos y dinamización del sector servicios.
Asimismo, subrayan que la falta de infraestructuras contribuye a la proliferación de prácticas ilegales en vías públicas.
Fuerte oposición ecologista
En el lado opuesto, colectivos ecologistas mantienen una postura firme contra el proyecto. Consideran que supondría un impacto significativo sobre el entorno natural, especialmente en una zona sensible.
Estos grupos entienden que las resoluciones judiciales recientes refuerzan sus argumentos y evidencian la necesidad de revisar la viabilidad del circuito desde una perspectiva ambiental.

División política y social
El Circuito del Motor se ha consolidado como uno de los proyectos más controvertidos de Tenerife. Las distintas administraciones han mantenido posiciones cambiantes a lo largo del tiempo, reflejando la complejidad del asunto.
Mientras algunos sectores lo consideran una apuesta estratégica para el desarrollo económico y deportivo, otros sostienen que los riesgos ambientales y legales superan sus posibles beneficios.
Esta división también se refleja en la sociedad, donde el debate sigue plenamente vigente.
Un futuro aún por definir
El futuro del Circuito del Motor de Tenerife permanece abierto. Las decisiones que se adopten en los próximos meses, tanto en el ámbito judicial como administrativo, serán determinantes para saber si el proyecto logra desbloquearse o si vuelve a quedar paralizado.
La necesidad de adaptarse a la normativa vigente, garantizar la seguridad jurídica y responder a las demandas sociales marcará el camino de una infraestructura que, tras décadas de recorrido, sigue sin materializarse.

Contexto
El Circuito del Motor de Tenerife es una iniciativa histórica que ha atravesado múltiples fases de planificación sin llegar a ejecutarse. Su desarrollo ha estado condicionado por factores económicos, administrativos y medioambientales, convirtiéndolo en uno de los proyectos más complejos y debatidos del archipiélago.