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España pondrá en marcha uno de los mayores operativos de seguridad de su historia reciente con motivo de la visita del Papa León XIV, prevista entre los días 6 y 12 de junio de 2026. El dispositivo, coordinado por el ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska, implicará a más de 13.000 efectivos de distintos cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, en un despliegue que abarcará varios puntos estratégicos del país.
Un dispositivo de gran escala y carácter internacional
El plan de seguridad contempla la movilización de aproximadamente 11.000 agentes de la Policía Nacional y 2.200 efectivos de la Guardia Civil, a los que se sumarán unidades de policías autonómicas y locales, así como grupos especializados en información, intervención, desactivación de explosivos, control de masas y seguridad tecnológica.
A este despliegue se añadirá la colaboración directa de los equipos de seguridad del Vaticano, lo que convierte el operativo en un dispositivo de carácter internacional, similar al que se activa en cumbres de alto nivel o visitas de jefes de Estado.
Las autoridades destacan que el objetivo principal es garantizar la seguridad tanto del Pontífice como de los miles de asistentes que participarán en los distintos actos programados, así como preservar el normal funcionamiento de las ciudades anfitrionas.
Recorrido del Pontífice en España
Durante su estancia, el Papa visitará varias ciudades clave del territorio nacional:
- Madrid
- Barcelona
- Gran Canaria
- Tenerife
En el caso del archipiélago canario, el dispositivo adquirirá una especial relevancia debido a la previsión de eventos multitudinarios que podrían congregar a decenas de miles de personas. Las administraciones trabajan ya en la planificación de espacios, accesos y evacuación, así como en la coordinación con servicios sanitarios y de emergencias.
Medidas previstas en Canarias
En las islas, y especialmente en Gran Canaria y Tenerife, se implementarán medidas específicas para garantizar la seguridad y la movilidad:
- Controles de acceso en zonas de alta concentración
- Restricciones y cortes puntuales de tráfico
- Refuerzo de las redes de telecomunicaciones
- Incremento de la presencia policial en puntos estratégicos
- Recomendaciones de teletrabajo en áreas afectadas
Además, se prevé una coordinación estrecha entre los distintos niveles administrativos para minimizar el impacto en la vida diaria de los ciudadanos.
Estructura del plan de seguridad
El operativo se desarrollará en cuatro fases claramente diferenciadas:
- Fase previa, centrada en la planificación, análisis de riesgos y coordinación entre organismos
- Fase preventiva, con el incremento progresivo de presencia policial y controles
- Fase de alerta, en la que se intensifican las medidas de vigilancia y protección
- Fase crítica, coincidiendo con la presencia del Papa y la celebración de los actos principales
Cada una de estas fases contempla protocolos específicos en función del nivel de riesgo y del volumen de asistentes.
Un reto logístico y de seguridad
El Gobierno subraya que este despliegue situará a España nuevamente como referente en la organización de eventos internacionales de alta complejidad, al nivel de grandes citas como cumbres políticas, encuentros multilaterales o acontecimientos de carácter global.
Uno de los factores que incrementa la dificultad del operativo es la coincidencia temporal con otros eventos multitudinarios, como conciertos y actividades culturales, especialmente en grandes ciudades y destinos turísticos. Esto obligará a una planificación milimétrica para evitar colapsos y garantizar la seguridad en todos los escenarios.
Una visita con impacto institucional y social
La visita del Papa León XIV tendrá un marcado carácter institucional y social. Será la primera visita papal a España en más de una década y estará centrada en cuestiones como la migración, la cohesión social, el papel de la Iglesia en la sociedad actual y los desafíos globales contemporáneos.
Además de los actos religiosos, se prevén encuentros con autoridades, representantes sociales y colectivos diversos, lo que amplía el alcance de la visita más allá del ámbito estrictamente religioso.
Durante esos días, España y especialmente Canarias se situarán en el foco informativo internacional, con un importante despliegue mediático y una atención global que refuerza la relevancia del evento tanto desde el punto de vista institucional como logístico.