Fuerteventura devuelve la vida al océano: nueve aves marinas recuperan su libertad en una emotiva jornada de conservación en Puerto Lajas

Ocho pardelas cenicientas atlánticas y un paíño boreal regresaron a su hábitat natural en una actividad que reunió a más de 30 personas y puso en valor el trabajo de recuperación de fauna silvestre que se desarrolla en la Isla. La campaña de protección de la pardela ya ha permitido rescatar alrededor de 150 ejemplares en Fuerteventura.

Fuerteventura ha protagonizado una nueva jornada de compromiso con la conservación de su patrimonio natural. Nueve aves marinas, ocho ejemplares de pardela cenicienta atlántica y un paíño boreal, recuperaron su libertad durante una actividad celebrada en la molina de Puerto Lajas, donde la naturaleza y la educación ambiental se dieron la mano para recordar la importancia de proteger la biodiversidad de la Isla.

La iniciativa, desarrollada en la tarde del jueves 5 de noviembre, reunió a más de 30 personas en el marco del proyecto educativo ‘De vuelta a casa’, integrado en el programa ‘Conocer para Proteger’, impulsado por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura.

La jornada permitió acercar a la ciudadanía el trabajo que se realiza para recuperar ejemplares de fauna silvestre y favorecer su regreso al medio natural. Una labor que adquiere especial importancia durante estas semanas, coincidiendo con el periodo en el que las pardelas jóvenes abandonan sus nidos y emprenden sus primeros vuelos nocturnos hacia el océano.

Puerto Lajas acoge una jornada dedicada a la protección de las aves marinas

La molina de Puerto Lajas se convirtió en el escenario de esta experiencia de sensibilización ambiental, en la que participaron integrantes del Grupo Ornitológico Alcaidón de Canarias y agentes de la Policía Local de Puerto del Rosario implicados en el servicio de recogida de pardelas.

La actividad comenzó con una charla informativa y educativa sobre la pardela cenicienta atlántica. Los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer las características de esta especie, su hábitat, alimentación y ciclo de vida, así como las principales amenazas que afrontan los ejemplares juveniles durante sus primeros desplazamientos hacia el mar.

Durante el encuentro también se explicó cómo actuar correctamente cuando se localiza una de estas aves en tierra y por qué resulta fundamental activar los servicios de recogida para garantizar que pueda recibir la atención necesaria.

Tras la sesión divulgativa llegó uno de los momentos más especiales de la jornada: la liberación de las nueve aves, que pudieron regresar a su entorno natural.

La experiencia permitió mostrar de manera directa el resultado de las labores de recuperación y sensibilizar a los participantes sobre la necesidad de proteger unas especies que desempeñan un papel importante en el ecosistema marino.

Un paíño boreal, el visitante excepcional de la jornada

Entre los ejemplares liberados destacó especialmente un paíño boreal (Hydrobates leucorhous), una pequeña ave marina cuya presencia en aguas canarias es poco habitual.

El ejemplar había aparecido el día anterior y pudo incorporarse a la suelta junto a las ocho pardelas cenicientas atlánticas, convirtiéndose en uno de los protagonistas de esta actividad ambiental.

El paíño boreal es una especie pelágica que se reproduce en islotes del Atlántico norte y que puede observarse ocasionalmente en aguas del archipiélago canario durante sus desplazamientos hacia las costas del sur de África, especialmente en otoño e invierno.

Su presencia aportó un componente especialmente singular a una jornada que permitió conocer mejor la diversidad de aves marinas que atraviesan y habitan el entorno del archipiélago.

Alrededor de 150 pardelas rescatadas en Fuerteventura desde octubre

La liberación de estas nueve aves forma parte de la campaña anual de protección de la pardela cenicienta atlántica, puesta en marcha durante el mes de octubre y que se prolongará previsiblemente hasta mediados o finales de noviembre.

Desde el inicio de esta campaña se han rescatado alrededor de 150 ejemplares en Fuerteventura, una cifra que refleja la importancia de mantener activos los mecanismos de protección y recuperación durante uno de los periodos más delicados para esta especie.

En estas semanas, las pardelas jóvenes abandonan los nidos situados en grietas y huras de los acantilados para realizar sus primeros vuelos nocturnos hacia el océano. Se trata de una etapa especialmente vulnerable, en la que cualquier alteración de sus mecanismos naturales de orientación puede provocar que terminen desorientadas y caigan en zonas habitadas o infraestructuras.

La labor de recuperación resulta fundamental para facilitar que estos ejemplares puedan recibir atención y, cuando su estado lo permite, regresar a su hábitat natural.

La contaminación lumínica, una de las principales amenazas para las pardelas

Uno de los factores que más dificultades provoca durante los primeros vuelos de las pardelas jóvenes es la contaminación lumínica.

Estas aves realizan sus desplazamientos durante la noche y utilizan referencias naturales del horizonte, la luna y las estrellas para orientarse. Sin embargo, la iluminación artificial de carreteras, pueblos, hoteles y zonas costeras puede alterar sus trayectorias y provocar que pierdan la orientación.

Como consecuencia, algunos ejemplares terminan en tierra o chocan contra diferentes infraestructuras, quedando expuestos a situaciones de riesgo.

Una vez en el suelo, sus características físicas dificultan que puedan volver a emprender el vuelo por sí mismas. Sus patas están adaptadas a la vida marina y se sitúan muy atrás en el cuerpo, mientras que sus largas alas están diseñadas para volar y desplazarse sobre el mar, pero no para despegar fácilmente desde superficies llanas.

Por este motivo, la detección temprana y la colaboración ciudadana son esenciales para facilitar su recogida y recuperación.

Qué hacer si encuentras una pardela en Fuerteventura

La colaboración de la población desempeña un papel fundamental durante la campaña de protección. Encontrar una pardela en una carretera, una calle, una playa o cualquier otro espacio requiere actuar correctamente para evitar que el animal sufra daños adicionales.

El Cabildo recuerda que, ante el hallazgo de un ejemplar, se debe llamar inmediatamente al teléfono de emergencias 112 para comunicar su localización y activar el servicio de recogida.

Si es necesario recogerla siguiendo las indicaciones recibidas, se recomienda utilizar una toalla, una sudadera o una prenda similar, manipulándola con cuidado y prestando atención al pico.

Posteriormente, debe introducirse en una caja de cartón con orificios o buena ventilación y mantenerse en un lugar tranquilo, fresco y a la sombra.

Es importante no proporcionarle comida ni agua, ya que podría perjudicar su estado. También se recomienda anotar el lugar exacto donde fue encontrada, una información importante para su seguimiento y posterior liberación.

La indicación es esperar a que llegue el servicio de recogida y seguir sus instrucciones. Asimismo, si se encuentra una pardela muerta, también debe comunicarse al 112 para facilitar su retirada y contribuir a identificar posibles zonas de mayor siniestralidad.

Reducir las luces exteriores también ayuda a proteger la biodiversidad

La prevención es otro de los aspectos fundamentales de la campaña. Reducir la contaminación lumínica durante estas semanas puede contribuir a evitar la desorientación de los ejemplares juveniles.

Por ello, se recomienda apagar las luces exteriores que no sean imprescindibles o reducir su intensidad, especialmente en las zonas próximas a la costa.

Se trata de una medida sencilla que puede ayudar a disminuir los riesgos a los que se enfrentan estas aves durante sus primeros desplazamientos nocturnos.

‘De vuelta a casa’, una apuesta por acercar la conservación ambiental a la ciudadanía

El proyecto ‘De vuelta a casa’ forma parte del programa ‘Conocer para Proteger’, impulsado por la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo de Fuerteventura con el objetivo de acercar la conservación de la biodiversidad a la población y fomentar la implicación ciudadana en la protección de la fauna insular.

Esta iniciativa combina la recuperación de animales silvestres con actividades educativas y de sensibilización, permitiendo que la población conozca de primera mano las amenazas que afectan a determinadas especies y la importancia de actuar para protegerlas.

La jornada celebrada en Puerto Lajas representa un ejemplo de cómo la educación ambiental, la colaboración y el trabajo de conservación pueden contribuir a preservar la riqueza natural de Fuerteventura.

Nueve aves han podido regresar al océano gracias a esta labor. Nueve oportunidades para seguir formando parte de un entorno natural cuya protección requiere compromiso, conocimiento y responsabilidad colectiva.

Porque conservar Fuerteventura también significa proteger su fauna, cuidar sus ecosistemas y garantizar que la riqueza natural de la Isla siga formando parte de su identidad.