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El Cabildo de Fuerteventura y el Gobierno de Canarias rehabilitan los molinos de Villaverde y otros enclaves estratégicos para potenciar el turismo cultural de la isla.
FUERTEVENTURA. — La recuperación de los activos etnográficos de la isla avanza de forma paralela a las políticas de inserción laboral activa. La consejera de Recursos Humanos del Cabildo de Fuerteventura, Nuria Cabrera, el consejero de Patrimonio Cultural, Rayco León, y el alcalde de La Oliva, Isaí Blanco, han coordinado este viernes una visita técnica a las obras de restauración que se ejecutan en los molinos de Villaverde, uno de los conjuntos histórico-industriales más representativos de la comarca norte.
La intervención se enmarca en la programación anual de ‘Memoria Viva 2025’, un proyecto diseñado para frenar el deterioro de inmuebles públicos de alto valor identitario, al tiempo que se genera empleo directo para personal desempleado de la isla.
El programa cuenta con una plantilla activa de 17 operarios —que abarca desde oficiales de primera hasta peones ordinarios y personal de soporte administrativo— que operan bajo un contrato de un año de duración. La ejecución de las obras cuenta con una financiación de 472.007,63 euros destinados en su totalidad a costes salariales, sufragados de forma conjunta por el Cabildo majorero y el Gobierno de Canarias a través de la ficha financiera del Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN).
En el caso específico de los molinos de Villaverde, las actuaciones de conservación han sido de carácter correctivo y preventivo:
La planificación del ICI y el área de Patrimonio Histórico no se limita a un único municipio, sino que responde a una estrategia de equilibrio territorial con actuaciones ya concluidas o en fase de andamiaje:
Análisis de viabilidad: Más allá del beneficio directo en la tasa de desempleo local, la importancia de ‘Memoria Viva 2025’ reside en el retorno económico indirecto que genera para el sector turístico de Fuerteventura. Al restaurar estas piezas clave de la arquitectura tradicional, las instituciones majoreras evitan la pérdida irreversible de su patrimonio histórico y enriquecen la oferta cultural de la isla. Este modelo de conservación continua no solo dignifica la memoria colectiva del archipiélago, sino que incrementa el atractivo de las zonas de interior para el turismo de calidad, consolidando un motor económico alternativo al modelo tradicional de sol y playa.