Un 23 de julio que cambió la historia del patrimonio de Fuerteventura: así comenzó la protección de la Ermita de San Pedro Alcántara

Hace 22 años se inició el expediente que permitió preservar uno de los conjuntos históricos y artísticos más importantes de Canarias, situado en La Ampuyenta, en el municipio de Puerto del Rosario

Hay fechas que apenas ocupan espacio en los calendarios, pero que terminan marcando un antes y un después en la historia de un territorio. El 23 de julio de 2004 fue una de ellas para Puerto del Rosario y para toda Fuerteventura.

Aquel día, el Cabildo de Fuerteventura inició el expediente para delimitar el entorno de protección de la Ermita de San Pedro Alcántara, ubicada en La Ampuyenta, una decisión que permitió salvaguardar no solo este histórico templo, sino también el paisaje cultural que lo rodea.

La medida supuso un paso decisivo para garantizar la conservación de uno de los mayores tesoros patrimoniales de la isla, evitando que futuras actuaciones urbanísticas alteraran un enclave con un extraordinario valor histórico, arquitectónico y artístico.

Más de tres siglos de historia majorera

La Ermita de San Pedro Alcántara es uno de los edificios religiosos más emblemáticos de Fuerteventura.

Su origen se remonta al 14 de agosto de 1681, cuando fue fundada por Pedro Medina y Agustina de Bethencourt, apenas doce años después de la canonización de San Pedro de Alcántara, uno de los grandes referentes de la espiritualidad franciscana.

Con el paso de los siglos, el templo fue ampliándose hasta convertirse en un referente del patrimonio religioso del Archipiélago, conservando un importante legado artístico que hoy continúa sorprendiendo a quienes lo visitan.

Un auténtico museo de arte sacro

El interior de la ermita alberga un conjunto artístico de enorme valor histórico, considerado uno de los más importantes de Canarias.

Entre sus principales elementos destacan:

  • Espectaculares pinturas murales del siglo XVIII.
  • Retablos barrocos de gran riqueza artística.
  • Esculturas religiosas de notable valor histórico.
  • Artesonados policromados cuidadosamente conservados.
  • Una extraordinaria colección de arte sacro que refleja la historia religiosa de la isla.

Cada uno de estos elementos convierte al templo en una auténtica joya del patrimonio cultural majorero.

La «Capilla Sixtina de Fuerteventura»

No es casualidad que numerosos historiadores y especialistas hayan bautizado este templo como la «Capilla Sixtina de Fuerteventura».

La comparación responde, principalmente, a la espectacularidad de las pinturas murales que decoran sus paredes y techos, una obra excepcional del siglo XVIII que constituye uno de los mejores ejemplos de pintura religiosa conservados en Canarias.

Su riqueza artística ha convertido a la ermita en un lugar de referencia para investigadores, amantes del patrimonio y visitantes interesados en conocer la historia de la isla.

Una protección que fue mucho más allá del edificio

El expediente iniciado aquel 23 de julio de 2004 no se limitó únicamente a proteger el inmueble.

También delimitó cerca de 17.500 metros cuadrados de entorno histórico, preservando un paisaje que forma parte inseparable de la identidad de La Ampuyenta.

Dentro de esa protección quedaron incluidos:

  • Los caminos tradicionales que conducen al templo.
  • Antiguos muros de piedra seca.
  • Edificaciones históricas del entorno.
  • Espacios abiertos que mantienen la imagen tradicional del lugar.

Gracias a esta decisión, cualquier actuación urbanística o arquitectónica en la zona debe respetar los valores históricos, culturales y paisajísticos del conjunto protegido.

La protección definitiva llegó en 2008

El proceso iniciado por el Cabildo culminó cuatro años después, cuando el Gobierno de Canarias aprobó definitivamente la delimitación del entorno protegido.

Aquella resolución consolidó una de las actuaciones más importantes desarrolladas en Fuerteventura para la defensa y conservación del patrimonio histórico, garantizando la protección de este enclave para las generaciones futuras.

Un legado que sigue vivo

Más de dos décadas después del inicio de aquel expediente, la Ermita de San Pedro Alcántara continúa siendo uno de los grandes símbolos históricos, culturales y religiosos de Fuerteventura.

Su conservación no solo protege un edificio de extraordinario valor artístico, sino también la memoria de quienes contribuyeron a construir la historia de la isla y la identidad de sus pueblos.

Recordar este 23 de julio es también poner en valor el compromiso de las instituciones con la preservación del patrimonio, demostrando que proteger el pasado es una forma de asegurar que las futuras generaciones puedan seguir conociendo y disfrutando de uno de los enclaves más emblemáticos del municipio de Puerto del Rosario y de toda Fuerteventura.