La Asociación Tierra Bonita, formada por personas afectadas por la erupción del Tajogaite en 2021 en La Palma, ha intensificado su llamamiento a la ciudadanía y a las instituciones ante la actual reactivación sísmica detectada bajo Las Cañadas del Teide.

El colectivo sostiene que el incremento de la actividad sísmica, el aumento de emisiones de gases y la ligera deformación del terreno son indicadores que deben gestionarse con máxima transparencia y con una estrategia clara de comunicación preventiva.
Formación preventiva inmediata
Desde Tierra Bonita insisten en que la experiencia de La Palma demostró que los procesos volcánicos pueden evolucionar con rapidez. Por ello, consideran prioritario que se inicie cuanto antes una campaña de formación preventiva dirigida a toda la población tinerfeña.
Entre las medidas que proponen destacan:
- Charlas informativas en centros educativos, asociaciones vecinales y colectivos profesionales.
- Difusión clara de protocolos de autoprotección ante caída de cenizas, gases o evacuaciones.
- Simulacros amplios que no se limiten a determinados municipios.
- Acceso sencillo y comprensible a los planes de emergencia municipales.
A su juicio, la preparación social es clave para reducir el impacto humano y material ante un eventual escenario eruptivo.

Nivel de alerta y gestión del riesgo
La asociación plantea que las anomalías volcánicas actuales deberían, al menos, abrir un debate técnico sobre la activación del semáforo amarillo (primer nivel de alerta volcánica). También señala la “paradoja” de que La Palma continúe en semáforo amarillo cuatro años después de apagado el volcán, mientras en Tenerife no se ha modificado el nivel pese a la actividad registrada.
El colectivo considera que la coherencia en los niveles de alerta es fundamental para no generar confusión en la ciudadanía y para mantener la credibilidad institucional.
Falta de respuesta sobre el simulacro de 2025
Uno de los puntos más críticos del comunicado es la denuncia de falta de transparencia sobre el simulacro de emergencia volcánica celebrado en Garachico en 2025.
Tierra Bonita presentó en octubre pasado una solicitud formal para conocer las conclusiones, evaluaciones técnicas y posibles deficiencias detectadas durante el ejercicio. Seis meses después, aseguran no haber recibido respuesta.
La asociación entiende que la publicación de estos resultados sería esencial para evaluar el grado real de preparación de las administraciones y mejorar la coordinación entre instituciones.
Acceso limitado a datos científicos
El colectivo también cuestiona el acceso parcial a la información científica generada por los organismos responsables de la vigilancia volcánica.
Señalan que el Instituto Geográfico Nacional (IGN), responsable oficial de la monitorización en España, no ofrece acceso abierto a la totalidad de datos GNSS, registros sísmicos completos ni a todos los parámetros de emisiones de gases. Del mismo modo, indican que el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) no facilita públicamente todos los registros de su Red Sísmica Canaria.
Para Tierra Bonita, la transparencia en los datos no solo fortalece la confianza pública, sino que permite a investigadores independientes, universidades y expertos internacionales contribuir al análisis científico.

Planificación municipal y coordinación institucional
En relación con los planes de emergencia, recuerdan que durante la erupción de 2021 algunos municipios de La Palma carecían de Planes de Emergencia Municipales (PEMU) operativos o actualizados, lo que complicó la gestión inicial.
En Tenerife, aunque está vigente el Plan Insular de Actuación frente al Riesgo Volcánico (PAIV), la asociación cuestiona si existe un calendario obligatorio para culminar la actualización de los PEMU en los municipios con riesgo volcánico y qué mecanismos de supervisión ejerce el Gobierno de Canarias.
Además, apuntan a la percepción social de tensiones institucionales entre organismos científicos, lo que podría proyectar una imagen de falta de coordinación.
Una demanda de confianza basada en hechos
En su conclusión, Tierra Bonita subraya que la prevención no debe confundirse con alarmismo. Para el colectivo, informar con claridad, facilitar el acceso a los datos y preparar a la población es la mejor herramienta para evitar errores del pasado.

“La confianza ciudadana no se impone; se construye con transparencia, previsión y responsabilidad”, recalcan.