Tiscamanita renace: el programa ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’ transforma uno de los paisajes más emblemáticos de la Isla

El Cabildo de Fuerteventura y el Ayuntamiento de Tuineje impulsan la recuperación de muros tradicionales, gavias, terrenos agrícolas, el barranco de El Mudo y nuevas infraestructuras que mejoran la calidad de vida de los vecinos

Tiscamanita se ha convertido en uno de los mejores ejemplos del impacto positivo del programa ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’. Gracias a la colaboración entre el Cabildo de Fuerteventura y el Ayuntamiento de Tuineje, la localidad ha experimentado una profunda transformación durante el último año y medio mediante actuaciones destinadas a recuperar el paisaje tradicional majorero, mejorar espacios públicos y reforzar la calidad de vida de sus residentes.

El programa, impulsado por el Servicio de Obras y Maquinaria del Cabildo de Fuerteventura que dirige Blas Acosta y desarrollado a través de Gesplan, ha actuado en diferentes puntos estratégicos de la localidad, incluyendo la plaza pública, el aparcamiento, el barranco de El Mudo y las laderas que rodean el pueblo.

Los trabajos desarrollados en Tiscamanita representan fielmente la filosofía de ‘Fuerteventura, bonita por naturaleza’, una iniciativa que apuesta por pequeñas intervenciones de cercanía capaces de generar grandes beneficios para los ciudadanos.

El objetivo del programa no es únicamente mejorar espacios públicos, sino también recuperar la identidad paisajística de Fuerteventura, conservar elementos tradicionales y proteger el patrimonio rural de la Isla.

La coordinación entre el Cabildo y los ayuntamientos ha sido fundamental para llevar a cabo actuaciones adaptadas a las necesidades reales de cada localidad.

Recuperación de muros tradicionales y sistemas agrícolas históricos

Uno de los principales ejes de actuación ha sido la recuperación de los tradicionales muros de piedra seca, elementos fundamentales del paisaje rural majorero.

Estas estructuras desempeñan una función clave para contener los efectos de las escorrentías, evitar la erosión del terreno y proteger los cultivos.

Las cuadrillas especializadas han restaurado numerosos tramos deteriorados siguiendo las técnicas tradicionales de construcción empleadas históricamente en Fuerteventura, garantizando así la conservación de la autenticidad del paisaje.

Además, se ha trabajado en la recuperación de gavias y terrenos agrícolas que permanecían abandonados o en desuso, muchos de ellos afectados por la erosión y la pérdida de fertilidad.

Estas actuaciones permiten mejorar la conservación del suelo, favorecer el aprovechamiento agrícola y recuperar espacios que forman parte de la memoria histórica y cultural de la Isla.

Un nuevo aspecto para el aparcamiento de entrada al pueblo

La primera gran intervención se desarrolló en el aparcamiento público situado a la entrada de Tiscamanita, junto a la carretera FV-20.

Los trabajos incluyeron el acondicionamiento de muros y malecones existentes, así como la ejecución de un sistema de drenaje longitudinal destinado a mejorar la evacuación de aguas pluviales.

Esta actuación ha permitido corregir problemas derivados de las escorrentías, evitar la pérdida de materiales y aumentar la estabilidad del terreno.

Además de mejorar su funcionalidad, también se apostó por el embellecimiento del entorno mediante el revestimiento en piedra de los nuevos muros de contención y la rehabilitación estética de los elementos existentes.

El paisaje del agua recupera su protagonismo

Posteriormente se puso en marcha el proyecto denominado ‘Adecentamiento y rehabilitación sostenible del paisaje del agua de Tiscamanita’, una actuación centrada en uno de los espacios más representativos y reconocibles del paisaje majorero.

Los trabajos permitieron recuperar muros de piedra seca deteriorados, reforzar la conservación del suelo fértil y actuar sobre las laderas para minimizar los efectos de la erosión provocada por las lluvias torrenciales.

La intervención contribuye a preservar un paisaje agrícola tradicional que forma parte de la identidad histórica de Fuerteventura.

El barranco de El Mudo recupera su imagen tradicional

Otra de las actuaciones destacadas se desarrolló en el barranco de El Mudo, donde las cuadrillas especializadas continuaron los trabajos iniciados previamente en Agua de Bueyes, en coordinación con el Ayuntamiento de Antigua.

En esta zona se llevaron a cabo labores de desbroce, recuperación de gavias destinadas al cultivo y rehabilitación de muros de mampostería en seco.

Para mantener la autenticidad del entorno, los trabajos se realizaron utilizando la misma piedra existente en la zona, respetando las técnicas constructivas tradicionales que dieron forma a estos paisajes durante generaciones.

El resultado es una integración total de las infraestructuras restauradas dentro del paisaje natural.

Una nueva pérgola mejora la plaza del pueblo

La actuación más reciente ha sido la instalación de una nueva pérgola de madera sobre el escenario de la plaza de Tiscamanita.

La estructura, que supera los cinco metros de altura en su punto más elevado, presenta un diseño a dos aguas y cubre completamente la superficie del escenario.

Esta intervención permitirá que vecinos, colectivos y asociaciones puedan utilizar la plaza durante más horas al día, protegidos tanto del intenso sol como de la lluvia.

Aunque se trata de una actuación de pequeña escala, representa perfectamente la filosofía del programa: ejecutar obras sencillas pero con un impacto directo y positivo en la vida cotidiana de las personas.

Mejorar el presente sin perder la esencia de Fuerteventura

Las actuaciones desarrolladas en Tiscamanita reflejan cómo es posible mejorar infraestructuras, recuperar espacios degradados y aumentar la calidad de vida de los vecinos sin renunciar a la conservación del patrimonio paisajístico y cultural.

La recuperación de muros tradicionales, sistemas agrícolas históricos, barrancos y espacios públicos demuestra que la protección del territorio puede ir de la mano del desarrollo local y del bienestar ciudadano.