Jefes y mandos policiales de Fuerteventura y Lanzarote rechazan la propuesta de sustituir el tradicional uniforme azul por uno negro y reclaman un proceso participativo antes de aprobar la nueva imagen de las policías locales canarias
La propuesta del Gobierno de Canarias para modificar la uniformidad y la simbología de las policías locales del Archipiélago ha generado un importante rechazo dentro del colectivo policial. La iniciativa, incluida en la futura normativa autonómica sobre coordinación policial, ha provocado ya un intercambio de escritos entre la Asociación de Jefes y Mandos de Policías Locales de Fuerteventura y Lanzarote (Ajepolfuerlan) y la Dirección General de Seguridad del Ejecutivo regional.
La controversia gira en torno a la intención de sustituir el tradicional uniforme azul que identifica históricamente a las policías locales canarias por una nueva vestimenta predominantemente negra, con hombreras azules y elementos distintivos en color rojo, una imagen que guarda similitudes con la utilizada por la Policía Canaria.

La propuesta impulsada por el Gobierno de Canarias contempla la implantación de una uniformidad negra con elementos identificativos comunes para todo el Archipiélago, dentro del proceso de homogeneización previsto en la futura normativa de coordinación policial. Actualmente, las policías locales canarias utilizan de forma generalizada uniformes de color azul marino o azul oscuro, aunque con diferencias en escudos, emblemas y otros elementos distintivos según cada municipio. El Ejecutivo regional considera que una imagen común facilitaría la identificación de los cuerpos policiales locales en cualquier isla y reforzaría la percepción de unidad bajo la denominación de «Policía Canaria».
Rechazo frontal al nuevo uniforme
La asamblea de Ajepolfuerlan acordó remitir un escrito oficial en el que expresa su oposición al cambio propuesto por el Gobierno autonómico.
Los responsables policiales consideran que la modificación supondría la desaparición de uno de los elementos más representativos e identificativos de la Policía Local en Canarias, una imagen que durante décadas ha permitido a los ciudadanos reconocer de forma inmediata a los agentes municipales.
Según la propuesta que se estudia, el uniforme pasaría a ser de color negro, manteniendo únicamente detalles azules en las hombreras, mientras que los hombros incorporarían elementos de color rojo para diferenciarlo de la Policía Canaria.
Para los mandos policiales, esta transformación afecta directamente a la identidad corporativa de los cuerpos locales y podría generar confusión entre la ciudadanía.
Los representantes policiales recuerdan que, en la actualidad, ninguna Policía Local de Canarias utiliza de forma generalizada un uniforme ordinario completamente negro. Por este motivo, consideran que el cambio supondría una transformación significativa de la imagen histórica del cuerpo y defienden que cualquier modificación debe realizarse con el máximo consenso y tras evaluar sus consecuencias operativas, económicas e institucionales.
Aunque la protesta formal sobre la nueva uniformidad ha sido liderada por la Asociación de Jefes y Mandos de Policías Locales de Fuerteventura y Lanzarote, el debate se enmarca en una discusión más amplia sobre la futura Ley de Policías de Canarias, que en los últimos años también ha recibido críticas de sindicatos y organizaciones profesionales de distintas islas por diversos aspectos de la reforma.
Solicitan participación y estudios previos
Además de mostrar su rechazo al cambio de uniformidad, la asociación reclama la apertura de un proceso de participación más amplio antes de adoptar una decisión definitiva.
En el escrito remitido al Ejecutivo autonómico solicitan que se escuche a todas las jefaturas policiales del Archipiélago, especialmente a las de las islas no capitalinas, que según denuncian no habrían tenido suficiente protagonismo en el proceso.
Asimismo, reclaman la elaboración de informes técnicos sobre prevención de riesgos laborales, estudios económicos que evalúen el impacto del cambio sobre los ayuntamientos y un análisis de alternativas que permitan modernizar la imagen de las policías locales sin renunciar a sus principales señas de identidad.
Los representantes policiales consideran que cualquier modificación de esta magnitud debe realizarse con consenso y teniendo en cuenta tanto los aspectos operativos como los costes que asumirán los municipios.
La respuesta del Gobierno de Canarias
La Dirección General de Seguridad respondió también por escrito a las alegaciones presentadas por Ajepolfuerlan y rechazó la petición de paralizar o replantear el procedimiento.
Según el Ejecutivo autonómico, la tramitación se ha desarrollado conforme a todos los requisitos legales y administrativos previstos en la normativa vigente.
El Gobierno defiende que la propuesta no responde únicamente a criterios estéticos, sino que forma parte de una estrategia más amplia de coordinación y homogeneización policial en todo el Archipiélago.
«La homogeneización de la uniformidad no es un fin estético, sino un instrumento operativo de primer orden«, argumenta la Dirección General de Seguridad.
Además, el Ejecutivo sostiene que el objetivo es reforzar una imagen común que facilite la identificación de los cuerpos policiales locales en cualquier punto de Canarias.
«La ciudadanía canaria tiene derecho a reconocer a su Policía Local como un cuerpo cohesionado y reconocible en todo el Archipiélago bajo la denominación de Policía Canaria«, señala la respuesta remitida a la asociación policial.
Debate sobre identidad y operatividad
La polémica ha abierto un debate que va más allá del color del uniforme.
Por un lado, el Gobierno regional considera que una imagen homogénea contribuirá a mejorar la coordinación entre los distintos cuerpos policiales y reforzará la percepción de unidad dentro del sistema canario de seguridad.
Por otro, numerosos agentes y mandos entienden que la uniformidad azul forma parte del patrimonio histórico e institucional de las policías locales y que su desaparición supondría la pérdida de una identidad construida durante décadas.
A ello se suman las dudas sobre el coste económico que tendría la renovación completa de uniformes, distintivos, emblemas y otros elementos de identificación en los distintos municipios del Archipiélago.
