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El consejero Narvay Quintero presidió este martes la mesa de seguimiento técnico y no ocultó su optimismo. Estos cuatro casos aislados, que ya han sido totalmente tratados y eliminados, demuestran que el plan de contención está funcionando de maravilla. La plaga no se ha extendido al resto de las islas, blindando la salud de nuestros viñedos.
Para que te hagas una idea del tremendo esfuerzo que se está haciendo a pie de campo, el Gobierno de Canarias ya ha realizado un total de 9.610 inspecciones, de las cuales 1.831 corresponden a este año 2026.
El despliegue por islas durante este año demuestra que se está vigilando cada rincón del mapa, con excelentes resultados:
Si eres de los que trabaja la viña, esto te interesa, y mucho. El consejero reconoció que «la vendimia anterior fue muy dura para los agricultores» debido a los controles estrictos que exigía una situación totalmente desconocida.
Sin embargo, como el panorama actual está completamente controlado y no hay casos fuera de las zonas vigiladas, el Gobierno ya trabaja en modificar la ley para flexibilizar las medidas fitosanitarias de cara a la vendimia de este año. Una noticia que supone un enorme desahogo para el sector de cara a recoger la uva con mayor comodidad y menos trabas burocráticas.
El trabajo que se está haciendo en las islas es tan pionero que se engloba dentro del primer Plan de Contingencia nacional en España. Pero lo mejor es el objetivo final: Canarias se encuentra ahora mismo en fase de erradicación. Si todo culmina con éxito, el Archipiélago se convertirá en la primera región de toda Europa en erradicar por completo la filoxera, algo que ningún otro territorio europeo ha logrado conseguir hasta la fecha, ya que allí la plaga solo está contenida, pero no extinta.
Además, el Ejecutivo canario mira a largo plazo con el Plan Estratégico de la Vid. Actualmente se realizan ensayos en parcelas voluntarias de todas las islas (incluida Fuerteventura) usando plantas resistentes a la plaga.
Para apoyar a los viticultores que prestan sus tierras a la ciencia, la Consejería financia el 100% de los trabajos y ofrece una ayuda de 4.000 euros el primer año y 1.000 euros anuales los cuatro años siguientes. Un respaldo económico y técnico directo para asegurar que el vino de nuestra tierra siga llenando copas con la máxima calidad y total seguridad.