Los científicos del IGN advierten de que podrían registrarse terremotos sentidos por la población en Tenerife, aunque descartan un riesgo eruptivo inminente

La reciente intensificación de la actividad sísmica bajo el entorno del Teide ha llevado al comité científico del Plan Especial de Protección Civil y Atención de Emergencias por Riesgo Volcánico (PEVOLCA) a informar de que, en las próximas semanas o meses, no puede descartarse que se produzcan terremotos que sean percibidos por la población en Tenerife. No obstante, los expertos insisten en que la situación actual no indica una erupción volcánica inminente y que el nivel de riesgo permanece sin cambios.

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El portavoz del comité científico y director del Instituto Geográfico Nacional (IGN) en Canarias, Itahiza Domínguez, explicó que el incremento de la sismicidad registrado durante las últimas semanas responde a un proceso que está siendo monitorizado de forma continua por los organismos científicos encargados de la vigilancia volcánica del archipiélago.

Un incremento notable de la actividad sísmica

Los registros obtenidos por la red de vigilancia sísmica del IGN muestran un aumento significativo del número de terremotos localizados bajo el edificio volcánico del Teide.

Uno de los episodios más destacados se produjo entre los días 23 y 24 de julio, cuando se contabilizaron alrededor de 1.600 pequeños movimientos sísmicos. La inmensa mayoría de ellos tuvieron una magnitud muy reducida y se localizaron a gran profundidad, motivo por el que pasaron completamente desapercibidos para la población.

Los especialistas consideran que esta actividad está relacionada con el movimiento de fluidos y gases en el interior del sistema volcánico, un comportamiento compatible con la dinámica habitual de una isla volcánicamente activa como Tenerife.

Algunos terremotos podrían sentirse

Aunque la mayor parte de los movimientos sísmicos continúan siendo de baja magnitud, los científicos reconocen que es posible que algunos futuros terremotos sí sean sentidos por la ciudadanía, especialmente si alcanzan una mayor magnitud o se producen a menor profundidad.

Sin embargo, recalcan que sentir un terremoto no implica necesariamente que vaya a producirse una erupción volcánica. De hecho, numerosos episodios sísmicos registrados históricamente en Canarias han finalizado sin consecuencias eruptivas.

El semáforo volcánico continúa en verde

Pese al incremento de la actividad sísmica, el comité científico ha decidido mantener el semáforo volcánico en nivel verde, al considerar que actualmente no existen evidencias suficientes para elevar el nivel de alerta.

Los expertos explican que, para justificar un cambio en el nivel de riesgo, deberían detectarse otros indicadores compatibles con un ascenso del magma hacia la superficie.

Entre esos parámetros destacan:

  • Una deformación acelerada del terreno.
  • Un incremento importante de las emisiones de gases volcánicos.
  • Cambios geoquímicos significativos.
  • Una migración de la sismicidad hacia niveles más superficiales.

En estos momentos, ninguno de estos indicadores presenta una evolución que haga pensar en una erupción a corto o medio plazo.

Algunos parámetros evolucionan favorablemente

Los datos analizados por los científicos muestran incluso una evolución positiva en determinados indicadores.

Las emisiones difusas de dióxido de carbono registradas en el entorno del Teide han disminuido respecto a mediciones anteriores y las observaciones geodésicas no reflejan deformaciones relevantes del terreno que indiquen una intrusión magmática hacia la superficie.

Esta combinación de factores permite a los especialistas mantener un mensaje de prudencia, pero también de tranquilidad para la población.

Vigilancia permanente las 24 horas

Tenerife dispone de uno de los sistemas de vigilancia volcánica más completos de Europa.

El Instituto Geográfico Nacional, en coordinación con el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) y el resto de organismos integrados en el PEVOLCA, realiza un seguimiento permanente mediante una extensa red de:

  • Sismógrafos de alta sensibilidad.
  • Estaciones GPS de precisión.
  • Sensores de deformación del terreno.
  • Equipos para el análisis de gases volcánicos.
  • Sistemas de monitorización geoquímica y geofísica.

Toda la información obtenida se analiza de forma continua para detectar cualquier cambio que pudiera modificar la evaluación del riesgo.

Llamamiento a la calma y a seguir únicamente la información oficial

El comité científico insiste en que la ciudadanía debe mantenerse informada exclusivamente a través de los canales oficiales y evitar la difusión de rumores o informaciones sin contrastar que puedan generar alarma innecesaria.

Los expertos recuerdan que Canarias es un territorio volcánicamente activo y que este tipo de episodios forman parte del comportamiento natural del archipiélago. La vigilancia científica permite detectar con antelación cualquier cambio significativo y adoptar, si fuera necesario, las medidas de protección oportunas.

Por el momento, el mensaje de los especialistas es claro: la actividad sísmica merece un seguimiento constante, pero no existen evidencias que indiquen una erupción inminente en Tenerife. La posibilidad de que puedan registrarse terremotos perceptibles por la población entra dentro de los escenarios previstos por los científicos y no supone, por sí sola, un aumento del nivel de alerta volcánica.

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