Un colectivo de voluntarios ha trasladado ropa, alimentos, agua, pañales y productos de higiene desde distintos puntos de España ante las carencias que persisten tras la entrada masiva de finales de julio
A escasos metros de la Playa Tramaguera, en Ceuta, voluntarios del colectivo Border Resistance trabajan clasificando y preparando las numerosas donaciones que han llegado desde diferentes puntos de España para atender a las personas migrantes que continúan en la ciudad en una situación de especial vulnerabilidad.
La ropa se acumula en el almacén. Camisetas, pantalones, calzado y prendas de abrigo se mezclan con pañales, compresas, alimentos, leche y agua. Todo se clasifica y se prepara para poder distribuirlo posteriormente.
La iniciativa se ha puesto en marcha después de la entrada masiva registrada a finales de julio, cuando decenas de miles de personas llegaron a Ceuta desde Marruecos. El colectivo ha denominado a esta movilización ‘caravana solidaria’ y ha coordinado la recogida de material desde diferentes puntos de la Península.
La ayuda no se limita al almacén.
Los voluntarios cargan los vehículos y se desplazan posteriormente hasta barriadas, carreteras, zonas de montaña y acantilados, donde buscan a personas que permanecen alejadas de los dispositivos de atención.
Algunas llevan días en esas condiciones. Según los testimonios recogidos por Border Resistance, hay personas que llevan hasta 15 días con la misma ropa y que necesitan comida, productos de higiene o atención para heridas.
Border Resistance nació en diciembre de 2024 con el objetivo de documentar vulneraciones de derechos humanos relacionadas con las políticas migratorias en países como Marruecos, Níger, Libia, Túnez, Argelia y España.
La situación de Ceuta ha obligado al colectivo a modificar temporalmente su actividad habitual para asumir tareas de asistencia humanitaria.
Se han organizado puntos de recogida en Barcelona, Madrid, Toledo, Málaga, Sevilla, Algeciras, La Línea de la Concepción y Bilbao, además de una campaña económica canalizada a través de la Asociación Zambra Málaga.
El colectivo asegura haber recaudado alrededor de 7.000 euros, cantidad sobre la que ha anunciado que elaborará un informe financiero para explicar el destino de las donaciones.
Parte del material se almacena previamente en La Línea de la Concepción antes de ser trasladado a Ceuta. La primera gran furgoneta que intentó introducirse en la ciudad autónoma permaneció retenida durante horas en la aduana, según explica la organización.
Una vez en Ceuta aparece otro problema: localizar a las personas que necesitan ayuda.
Border Resistance cuenta actualmente con alrededor de una decena de personas sobre el terreno y prepara unas 200 raciones de comida cada día, además de desayunos, kits de higiene y bolsas de ropa.
“La gente se está empezando a derrumbar”
Los voluntarios aseguran que muchas personas permanecen escondidas y que solo salen cuando reconocen los vehículos de la organización.
Ana Clemente Vivancos, voluntaria de Border Resistance, explica que algunos jóvenes llevan días con una única muda y no tienen posibilidad de lavarla.
La situación genera también consecuencias psicológicas.
La voluntaria asegura que a algunas personas les da vergüenza salir de los lugares donde se esconden porque consideran que desprenden mal olor o que otras personas pueden verles en esas condiciones.
Durante sus desplazamientos, las voluntarias también realizan curas básicas a personas heridas, especialmente después de caídas en zonas escarpadas.
El colectivo afirma haber recogido además testimonios de agresiones, persecuciones e intimidaciones por parte de las fuerzas de seguridad. Se trata de afirmaciones realizadas por las propias voluntarias y recogidas por elDiario.es que no han sido verificadas de manera independiente. (elDiario.es)
“La gente se está empezando a derrumbar”, afirma Ana Clemente.
Los menores, otra de las grandes preocupaciones
La situación de los menores constituye otro de los principales focos de preocupación.
Las voluntarias describen espacios saturados y jóvenes que permanecen fuera de los recursos de acogida. Durante sus recorridos aseguran haber encontrado chicas con fiebre, tos y dolores, además de dificultades para conseguir medicamentos.
Border Resistance reclama que se produzcan traslados a la Península para aliviar la presión existente en Ceuta.
“Los niños son nuestra responsabilidad. Es una obligación protegerlos”, sostiene Ana Clemente.
La situación de los menores se suma a una emergencia mucho más amplia. Informaciones publicadas durante los últimos días apuntan a que miles de personas continúan en Ceuta después de la entrada masiva de finales de julio, mientras los recursos de acogida se encuentran sometidos a una presión extraordinaria.
El Gobierno plantea tres nuevos campamentos
La crisis ha obligado al Gobierno central a acelerar la búsqueda de nuevos espacios de acogida.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, se ha desplazado este lunes a Ceuta para conocer la situación sobre el terreno y reunirse con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas.
El Ejecutivo plantea ahora tres nuevos emplazamientos para instalar campamentos provisionales con capacidad para más de 1.500 solicitantes de asilo.
De esas plazas, unas 800 estarían destinadas a ciudadanos sudaneses, que constituyen la mayoría entre los jóvenes que permanecen en Ceuta con intención de solicitar protección internacional.
La propuesta pretende mejorar las condiciones de quienes llevan semanas viviendo en playas, calles u otros espacios mientras se resuelve su situación.
El Gobierno plantea que buena parte de las plazas sean gestionadas por organizaciones no gubernamentales especializadas en atención humanitaria.
Cuatro emplazamientos ya han sido descartados
La instalación de estos campamentos está generando dificultades entre las administraciones.
Hasta ahora, cuatro emplazamientos ofrecidos por el Ejecutivo han sido rechazados por diferentes motivos.
Entre ellos se encuentran una antigua fábrica de harina, un campo de fútbol, una zona militar y otros espacios próximos al polígono industrial del Tarajal. El último lugar descartado ha sido una explanada situada en la zona de ampliación del puerto.
Vivas defiende que las instalaciones tengan carácter temporal y continúa apostando por soluciones que permitan el retorno a Marruecos de aquellas personas que no tengan derecho a permanecer en España.
Sánchez reúne a varios ministros
Mientras Elma Saiz se desplaza a Ceuta, Pedro Sánchez ha convocado este lunes una videoconferencia con varios ministros para analizar la evolución de la crisis.
Participan responsables de Economía, Exteriores, Defensa, Interior, Política Territorial, Inclusión y Juventud, entre otros departamentos.
Es la segunda reunión de coordinación del Ejecutivo sobre la crisis de Ceuta después de la celebrada el pasado 7 de agosto.
El Gobierno pretende coordinar las medidas de seguridad, asistencia humanitaria y respuesta institucional ante una situación que continúa generando una enorme presión sobre los servicios de la ciudad autónoma.
“La solidaridad tiene un límite”
En Ceuta trabajan también organizaciones como No Name Kitchen, Asociación Elín, Cruz Roja y Luna Blanca, además de redes vecinales que se han volcado en la atención de las personas migrantes.
Pero Border Resistance advierte de que la solidaridad ciudadana tiene un límite.
Su cofundador, Shadi Boukhari, considera que la responsabilidad de garantizar comida, agua, alojamiento, atención sanitaria y protección no puede recaer exclusivamente sobre organizaciones y voluntarios.
“Podemos tener mil organizaciones no gubernamentales en Ceuta, pero no llegamos a cubrir a toda la gente”, sostiene.
La reclamación del colectivo es que exista una respuesta institucional suficiente para garantizar las necesidades básicas de las personas que permanecen en situación de vulnerabilidad.
Una crisis que continúa abierta
La caravana solidaria ha permitido trasladar hasta Ceuta toneladas de material y organizar una red de asistencia que intenta llegar a quienes permanecen fuera de los principales recursos.
Pero la situación continúa lejos de estar resuelta.
La entrada masiva de finales de julio ha puesto al límite la capacidad de acogida de la ciudad autónoma y ha obligado a multiplicar los recursos disponibles.
Mientras los voluntarios siguen preparando comida, ropa y productos de higiene, el Gobierno busca nuevos espacios para alojar a los solicitantes de asilo y las autoridades ceutíes reclaman una solución que permita recuperar la normalidad.
La emergencia humanitaria continúa abierta y la solidaridad está intentando cubrir un vacío que, según los colectivos sociales, no puede sostenerse indefinidamente.
