Canarias se enfrenta a la amenaza invisible del océano: Tenerife acoge el Foro Internacional MARLICE 2026 en plena crisis de contaminación marina

Expertos internacionales alertan desde Canarias del aumento de residuos en el Atlántico mientras las islas siguen acumulando problemas de vertidos, presión turística y falta de infraestructuras ambientales

Tenerife se convierte estos días en el centro internacional del debate medioambiental con la celebración del Foro Internacional MARLICE 2026, del 19 al 21 de mayo de 2026,  un encuentro que reúne en Puerto de la Cruz a científicos, administraciones públicas, empresas, investigadores y organizaciones ambientales para analizar una realidad cada vez más preocupante: la contaminación marina y el deterioro acelerado de los ecosistemas oceánicos.

La cita llega en un momento especialmente delicado para Canarias, un archipiélago que vive directamente las consecuencias del aumento de residuos en el mar, los vertidos al litoral, la presión turística sobre la costa y las deficiencias históricas en infraestructuras de saneamiento y tratamiento de residuos.

Aunque el foro pone el foco en la economía circular y la sostenibilidad, muchos expertos coinciden en que el principal problema ya no es la falta de diagnósticos, sino la lentitud en la aplicación de soluciones reales y contundentes frente a una emergencia ambiental que lleva años agravándose.

Durante las jornadas se abordarán cuestiones relacionadas con la reducción de plásticos, las basuras marinas, la protección de ecosistemas costeros y las nuevas estrategias internacionales para reducir el impacto humano sobre los océanos. Sin embargo, el propio contexto canario evidencia las enormes contradicciones existentes entre el discurso institucional y la realidad ambiental de las islas.

Canarias continúa arrastrando importantes problemas relacionados con vertidos al mar, deterioro del litoral y sistemas de depuración insuficientes, especialmente en zonas con alta presión turística. A esto se suma el incremento constante de residuos que llegan a las costas arrastrados por las corrientes oceánicas del Atlántico, convirtiendo al archipiélago en uno de los territorios europeos más expuestos a la contaminación marina flotante.

El foro también servirá para analizar cómo el cambio climático, el aumento de temperaturas y la actividad humana están afectando gravemente a la biodiversidad marina. Expertos participantes alertan de que millones de toneladas de residuos terminan cada año en los océanos, afectando no solo a especies marinas y hábitats naturales, sino también a sectores estratégicos como la pesca, el turismo o la denominada economía azul.

Voluntaria de la asociación medioambiental Limpiaventura en una limpieza de playas en Fuerteventura

Mientras administraciones y empresas defienden la transición ecológica y la economía circular como solución de futuro, colectivos ambientales llevan años denunciando que muchas medidas continúan siendo insuficientes o llegan demasiado tarde. La reducción de plásticos de un solo uso, la mejora del reciclaje y la modernización de infraestructuras siguen siendo asignaturas pendientes en numerosos municipios del archipiélago.

La celebración de MARLICE 2026 busca precisamente reforzar la cooperación internacional y promover nuevas estrategias ambientales, pero también deja sobre la mesa una cuestión incómoda: Canarias corre el riesgo de convertirse en escaparate de congresos medioambientales mientras continúa enfrentándose a problemas estructurales sin resolver en materia de sostenibilidad.

Las actividades paralelas del foro incluyen limpiezas de playas, talleres educativos, campañas de concienciación y acciones ciudadanas destinadas a sensibilizar sobre el impacto de las basuras marinas. Sin embargo, especialistas recuerdan que la responsabilidad no puede recaer únicamente en la ciudadanía mientras persistan déficits históricos en planificación ambiental, control de vertidos y gestión de residuos.

Con MARLICE 2026, Tenerife se sitúa en el mapa internacional de la sostenibilidad marina, aunque el verdadero desafío para Canarias será transformar los discursos y compromisos institucionales en medidas reales capaces de frenar el deterioro progresivo de sus costas y ecosistemas oceánicos.