La víctima pagó más de cien mil euros por una vivienda en Tegueste que nunca pudo ocupar porque la verdadera propietaria jamás autorizó la venta ni recibió un solo euro
Comprar una vivienda suele ser una de las decisiones más importantes en la vida de cualquier persona. Sin embargo, para una víctima en Tenerife, ese sueño acabó convirtiéndose en una auténtica pesadilla. Pagó 105.000 euros por una casa en Tegueste que nunca fue suya, porque la operación se realizó sin el consentimiento de la verdadera propietaria.
Ahora, el Tribunal Supremo ha confirmado de forma definitiva la condena de cuatro años de prisión para un falso abogado y una agente inmobiliaria que participaron en esta estafa inmobiliaria, poniendo fin a un largo proceso judicial.
Una compraventa que nunca debió producirse
Todo comenzó en febrero de 2020, cuando la legítima propietaria decidió poner en venta su vivienda en Tegueste por 200.000 euros y confió la gestión a una agente inmobiliaria.
Sin embargo, poco después descubrió que su vivienda estaba siendo anunciada por un precio inferior al pactado, concretamente por 180.000 euros, sin haber autorizado ese cambio.
Ante esta situación, decidió cancelar inmediatamente el encargo de venta y romper cualquier relación con la inmobiliaria, convencida de que el asunto había terminado.
Pero no fue así.
La vivienda se vendió… sin que la propietaria lo supiera
Pese a que la autorización ya no existía, la operación continuó adelante.
Según recoge la sentencia, la vivienda fue vendida sin el conocimiento ni el consentimiento de su auténtica propietaria, mientras un hombre que se hacía pasar por abogado daba apariencia de legalidad a toda la operación.
La víctima, convencida de que estaba realizando una compra totalmente legal, realizó varias transferencias bancarias hasta completar un pago de 105.000 euros.
El problema fue que ese dinero nunca llegó a manos de la dueña de la vivienda.
El dinero terminó en otras cuentas
La investigación judicial demostró que los 105.000 euros fueron transferidos a cuentas bancarias completamente ajenas a la propietaria, que nunca recibió cantidad alguna por la supuesta venta de su casa.
De hecho, la verdadera dueña dejó constancia por escrito de que jamás autorizó la operación y que nunca cobró un solo euro, una prueba que resultó determinante durante el procedimiento judicial.
El Supremo no deja lugar a dudas
Tras analizar los recursos presentados por las defensas, el Tribunal Supremo ha rechazado todos los argumentos de los condenados y ha confirmado íntegramente la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.
La resolución ya es firme.
Los dos condenados deberán cumplir:
- Cuatro años de prisión cada uno.
- Una multa de 2.200 euros por persona.
- La devolución solidaria de los 105.000 euros estafados a la víctima.
Una estafa que vuelve a poner el foco sobre el fraude inmobiliario
Este caso demuestra hasta dónde pueden llegar algunas personas aprovechándose de la confianza de quienes buscan comprar una vivienda.
La Justicia considera probado que los acusados construyeron una falsa apariencia de legalidad para convencer al comprador, pese a que la persona que realmente era propietaria del inmueble no sabía absolutamente nada de la operación.
Resulta especialmente preocupante que alguien pudiera pagar más de cien mil euros creyendo que todo estaba en regla, cuando la vivienda ni siquiera podía venderse.
La importancia de comprobar toda la documentación
Aunque este tipo de casos no son habituales, ponen de manifiesto la necesidad de extremar las precauciones en cualquier operación inmobiliaria.
Verificar la identidad del vendedor, comprobar la titularidad del inmueble en el Registro de la Propiedad y asegurarse de que toda la documentación está en regla son pasos fundamentales para evitar caer en fraudes de este tipo.
Con la decisión del Tribunal Supremo, la vía judicial queda cerrada y los dos responsables deberán cumplir la condena impuesta, mientras la víctima espera recuperar los 105.000 euros que entregó por una vivienda que, en realidad, nunca estuvo legalmente a la venta.
