Los dos buques, de 104 metros de eslora y 70 metros de manga, destacan por su singular diseño y por la tecnología que emplean para obtener información sobre las estructuras geológicas situadas bajo el fondo del océano
Las Palmas de Gran Canaria.- El Puerto de Las Palmas vuelve a acoger estos días a dos de los buques sísmicos más singulares que operan actualmente en el ámbito marítimo internacional. Se trata del Ramform Titan y el Ramform Tethys, dos grandes unidades especializadas en la adquisición de datos sísmicos marinos cuya extraordinaria configuración exterior las convierte en embarcaciones fácilmente reconocibles.

Con 104,2 metros de eslora y alrededor de 70 metros de manga, los dos barcos presentan unas dimensiones poco habituales en un buque convencional. Su enorme anchura, especialmente visible en la zona de popa, responde directamente a las necesidades técnicas de las operaciones para las que fueron diseñados.
Lejos de tratarse únicamente de una característica estética, esta particular configuración permite disponer de una amplia superficie para desplegar, controlar y recuperar los numerosos equipos que intervienen en las operaciones de adquisición sísmica.
Una silueta que responde a una función tecnológica
El diseño de los buques de la clase Ramform Titan rompe con las formas habituales de los grandes barcos. Mientras muchas embarcaciones presentan una configuración alargada y relativamente estrecha, estas unidades cuentan con una popa extraordinariamente amplia.
Esta particularidad permite manejar una gran cantidad de equipos remolcados y mantener una elevada separación entre ellos durante las operaciones.
El resultado es una silueta que, contemplada desde determinados ángulos, puede recordar a una enorme plataforma flotante. Sin embargo, detrás de esa apariencia se encuentra una ingeniería naval específicamente desarrollada para realizar trabajos de adquisición sísmica en alta mar.
La amplitud de la cubierta permite distribuir numerosos sistemas destinados al despliegue de los cables sísmicos, las fuentes acústicas y los equipos necesarios para registrar y procesar las señales obtenidas durante las operaciones.
Así pueden estudiar el subsuelo que se encuentra bajo el océano
La función principal de estos buques consiste en recopilar información sobre las estructuras geológicas situadas bajo el lecho marino.
Para ello, durante las operaciones sísmicas se emplean fuentes acústicas de aire comprimido capaces de generar ondas que se propagan a través del agua y penetran en las diferentes capas del subsuelo.
Cuando esas ondas encuentran cambios entre distintos materiales o estructuras geológicas, parte de la energía regresa hacia la superficie.
Es precisamente esa información la que posteriormente se registra, analiza y procesa.
Los buques remolcan para ello largos cables sísmicos conocidos como streamers, que incorporan numerosos sensores destinados a captar las señales que regresan desde el subsuelo.
La combinación de los datos obtenidos permite elaborar modelos detallados de las estructuras geológicas existentes bajo el fondo marino.
Por tanto, no se trata de una tecnología que permita observar directamente el interior de la corteza terrestre, sino de un sofisticado sistema de emisión de ondas, recepción de señales y procesamiento de datos que hace posible interpretar lo que existe bajo el océano.

El Ramform Titan puede trabajar con hasta 24 streamers
Una de las características que diferencia a esta familia de buques es precisamente su enorme capacidad para desplegar sistemas de adquisición.
El Ramform Titan dispone de 24 carretes destinados a los streamers y puede operar habitualmente con configuraciones de hasta 16 cables, alcanzando una capacidad máxima de 24 streamers.
Cada uno de estos cables puede extenderse durante kilómetros detrás del buque y transportar una gran cantidad de sensores.
La utilización simultánea de múltiples líneas de adquisición permite recopilar grandes volúmenes de información durante una misma operación y obtener una visión mucho más completa de las estructuras estudiadas.
El sistema requiere además una elevada precisión en el posicionamiento y en el control de todos los elementos que se encuentran desplegados detrás del barco.
Es precisamente aquí donde la extraordinaria manga de los Ramform adquiere todo su sentido: la anchura de la popa proporciona el espacio necesario para gestionar una configuración de adquisición de enormes dimensiones.
El Ramform Tethys comparte la misma filosofía
El Ramform Tethys pertenece a la misma generación de buques y comparte las principales características de diseño con el Titan.
Construido también con una manga extraordinariamente amplia, el Tethys alcanza igualmente los 104,2 metros de eslora y 70 metros de manga y cuenta con capacidad para trabajar con hasta 24 streamers.
La unidad fue incorporada a la flota en 2016 y forma parte de una familia de grandes buques concebidos para desarrollar operaciones sísmicas de elevada capacidad.
Su configuración permite combinar una amplia superficie de trabajo, sistemas redundantes y una elevada capacidad para desplegar equipos durante operaciones prolongadas en el entorno offshore.
Cuatro gigantes de una misma familia
El Ramform Titan y el Ramform Tethys forman parte de una serie de cuatro grandes buques que comparten esta característica configuración.
La familia está integrada por el Ramform Titan, Ramform Atlas, Ramform Tethys y Ramform Hyperion.
Todos ellos destacan por sus extraordinarias dimensiones y por una arquitectura naval diseñada alrededor de las necesidades de la adquisición sísmica marina.
El resultado es uno de los diseños más reconocibles dentro de la flota mundial de buques especializados.

Mucho más que dos barcos llamativos
La presencia de estas unidades en el Puerto de Las Palmas permite contemplar de cerca una tecnología que normalmente desarrolla buena parte de su actividad lejos de las zonas urbanas y de la mirada del público.
Desde tierra, lo primero que llama la atención es su enorme anchura.
Sin embargo, la verdadera singularidad se encuentra en todo aquello que no puede apreciarse a simple vista.
Bajo la superficie del agua pueden desplegarse extensas redes de sensores y equipos de adquisición que trabajan coordinadamente mientras el buque navega siguiendo rutas cuidadosamente planificadas.
Todos los datos obtenidos son posteriormente procesados mediante sistemas especializados, convirtiendo las señales acústicas registradas en información que permite interpretar las características del subsuelo marino.
Se trata, por tanto, de auténticos centros tecnológicos flotantes, en los que convergen ingeniería naval, acústica, electrónica, posicionamiento, informática y análisis de grandes volúmenes de datos.
Una imagen poco habitual en el Puerto de Las Palmas
La llegada del Ramform Titan y el Ramform Tethys vuelve a poner de manifiesto la diversidad de buques que utilizan las instalaciones portuarias de la capital grancanaria.
El Puerto de Las Palmas constituye un importante punto de actividad para unidades vinculadas a los servicios marítimos, la industria offshore y diferentes operaciones especializadas.
La escala de estos dos buques resulta especialmente llamativa por sus dimensiones. Sus 70 metros de manga hacen que destaquen incluso dentro de un recinto acostumbrado a recibir grandes embarcaciones.
Su presencia también permite acercar al público una actividad marítima altamente especializada que, pese a desarrollarse habitualmente lejos de tierra, desempeña un papel relevante en el conocimiento de las estructuras geológicas submarinas.
Ingeniería naval diseñada para mirar bajo el mar
El concepto que hay detrás de los Ramform puede resumirse en una idea sencilla: construir un buque alrededor de las necesidades de su misión.
Su extraordinaria anchura permite disponer de una plataforma estable para desplegar una enorme cantidad de equipos y controlar múltiples líneas de adquisición.
La combinación de esa configuración con sistemas de posicionamiento, sensores, fuentes acústicas y capacidad de procesamiento convierte a estas unidades en herramientas especialmente sofisticadas para el estudio geofísico marino.
Mientras desde el exterior pueden parecer simplemente dos barcos de dimensiones poco habituales, su funcionamiento revela una operación tecnológica de enorme complejidad.
Dos gigantes que no pasan desapercibidos
El Ramform Titan y el Ramform Tethys se encuentran así entre los buques sísmicos más reconocibles por su particular arquitectura y sus extraordinarias dimensiones.
Más de cien metros de longitud, 70 metros de anchura y una extensa capacidad para desplegar sistemas de adquisición convierten a estas unidades en auténticos gigantes tecnológicos del sector marítimo.
Su presencia en el Puerto de Las Palmas ofrece una imagen poco frecuente y permite observar de cerca una clase de buques cuya misión se desarrolla, literalmente, entre la superficie del océano y las estructuras ocultas bajo el fondo marino.
Dos embarcaciones que llaman la atención por su peculiar forma, pero cuya verdadera importancia reside en la tecnología que transportan y en su capacidad para transformar las ondas acústicas registradas en el océano en información sobre aquello que permanece oculto bajo nuestros mares.
