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La autorización permite a Red Eléctrica iniciar el desmantelamiento completo de la antigua red de 66 kV que atraviesa Fuerteventura de norte a sur, una actuación vinculada a la entrada en servicio del nuevo eje de 132 kV

Fuerteventura da un paso decisivo para transformar su paisaje energético. La antigua línea eléctrica de 66 kV que durante décadas ha recorrido la isla de norte a sur tiene ya autorizada su retirada completa. La Dirección General de Energía del Gobierno de Canarias ha dado luz verde a Red Eléctrica para ejecutar el desmantelamiento de toda esta infraestructura, una actuación que permitirá retirar 344 apoyos y más de 93 kilómetros de tendido eléctrico.

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Se trata de una intervención largamente demandada en Fuerteventura y que supone mucho más que la desaparición progresiva de una sucesión de torres metálicas del paisaje majorero. El desmontaje culmina un proceso de modernización de la red de transporte eléctrico de la isla y permitirá sustituir una infraestructura antigua por un sistema de mayor capacidad y seguridad.

La retirada se desarrollará sobre tres grandes tramos: Gran Tarajal-Matas Blancas, Salinas-Gran Tarajal y Salinas-Corralejo, atravesando terrenos pertenecientes a los municipios de Tuineje, Pájara, Antigua, Puerto del Rosario y La Oliva.

⚡ UNA INFRAESTRUCTURA QUE FORMA PARTE DE LA HISTORIA ENERGÉTICA DE LA ISLA

Durante años, esta red de 66 kV ha desempeñado un papel fundamental en el suministro eléctrico de Fuerteventura. Sin embargo, la evolución de la demanda y la necesidad de disponer de una red más robusta hicieron necesario avanzar hacia una nueva infraestructura de 132 kV, capaz de mejorar el mallado y ofrecer mayores garantías al sistema eléctrico insular.

La planificación energética ya contemplaba desde hace años la transformación del eje Matas Blancas-Gran Tarajal-Salinas-Corralejo, pasando de la antigua red de 66 kV a un sistema de 132 kV. El objetivo era precisamente poder retirar posteriormente la infraestructura más antigua una vez que la nueva red estuviera plenamente operativa.

Ese momento ha llegado.

La autorización actual permite abordar el desmantelamiento completo de los tres tramos, y Red Eléctrica dispondrá de un plazo máximo de 18 meses para culminar la retirada de los 344 apoyos y de los más de 93 kilómetros de trazado.

🔌 EL NUEVO EJE DE 132 KV, CLAVE PARA PODER RETIRAR LA ANTIGUA RED

Uno de los aspectos fundamentales de esta actuación es que el desmantelamiento no se realizará poniendo en riesgo el suministro eléctrico de la isla.

La retirada de la antigua infraestructura ha podido autorizarse después de que la nueva red de 132 kV haya sido conectada y equipada con los transformadores necesarios. De esta manera, el sistema dispone de una infraestructura alternativa que permite acometer los trabajos sin comprometer la continuidad ni la calidad del suministro eléctrico.

La modernización de la red no es una cuestión menor para Fuerteventura. De hecho, en el pasado algunos de los tramos de la antigua línea constituían elementos especialmente sensibles para el suministro de determinadas zonas de la isla. Una avería registrada en 2022 en el tramo Las Salinas-Gran Tarajal llegó a afectar al 23 % de la demanda eléctrica existente en aquel momento, poniendo de manifiesto la importancia de disponer de una red más mallada y resistente.

La nueva infraestructura de 132 kV permite precisamente avanzar hacia ese escenario de mayor seguridad.

🏗️ ¿CÓMO SE REALIZARÁ EL DESMANTELAMIENTO?

La actuación no consistirá únicamente en retirar las torres.

Los trabajos contemplan el desmontaje progresivo de los apoyos, la retirada de los cables conductores y de tierra, el desmontaje de las estructuras metálicas, la recogida de los aisladores y demás elementos de la instalación y la eliminación de las cimentaciones cuando proceda.

También se contempla la retirada de los materiales sobrantes derivados de los trabajos de obra civil y la recuperación de los terrenos afectados, con el objetivo de devolverlos a una situación lo más próxima posible a su estado original. Este procedimiento ya estaba previsto en la planificación del desmantelamiento de la antigua infraestructura.

Por tanto, la transformación será visible no solo desde el punto de vista energético, sino también sobre el propio territorio.

Allí donde durante décadas se han levantado torres metálicas y tendidos eléctricos, comenzará a recuperarse progresivamente el paisaje.

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🦅 EL GUIRRE, UNA DE LAS GRANDES PRIORIDADES AMBIENTALES

Uno de los elementos más delicados de la operación será su ejecución desde el máximo respeto a los valores ambientales de Fuerteventura.

La retirada de una infraestructura de esta dimensión exige adoptar medidas preventivas y correctoras para minimizar cualquier afección sobre el medio natural. Entre las prioridades destaca especialmente la protección del guirre, una de las especies más emblemáticas y amenazadas del Archipiélago y cuya conservación constituye uno de los principales condicionantes ambientales de este tipo de actuaciones.

La planificación del desmantelamiento se encuentra vinculada a los condicionantes ambientales establecidos para la nueva infraestructura y a las medidas destinadas a garantizar que la retirada de los apoyos y del tendido se lleve a cabo sin generar impactos innecesarios sobre el territorio.

🌿 MÁS QUE UNA RETIRADA DE TORRES: UNA TRANSFORMACIÓN DEL PAISAJE MAJORERO

La desaparición de los 344 apoyos tendrá un impacto visual evidente.

Más de 93 kilómetros de tendido dejarán de formar parte del paisaje de Fuerteventura, liberando amplias zonas de la presencia de una infraestructura que durante décadas ha acompañado el crecimiento y la evolución de la isla.

La operación supone, por tanto, un punto de inflexión: la vieja red desaparece al mismo tiempo que se consolida una nueva infraestructura energética más moderna.

Y lo hace sin perder de vista dos objetivos que deben avanzar de manera paralela: garantizar la seguridad del suministro y proteger el territorio.

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⚡ EL DESMANTELAMIENTO DE LA LÍNEA Y EL FUTURO DE EL CHARCO, DOS PIEZAS DE UNA MISMA TRANSFORMACIÓN

La actuación adquiere todavía mayor relevancia si se analiza dentro del proceso de transformación que afronta el sistema energético de Fuerteventura.

En este contexto se encuentra también el proceso de desmantelamiento progresivo de la Central Térmica de Las Salinas, en el barrio de El Charco, en Puerto del Rosario.

El primer paso ya se produjo con la autorización para retirar uno de los antiguos grupos de generación. El denominado Gas Móvil 1, instalado en 1987, dispone de una potencia máxima de 11,7 MW y su desmontaje incluye también elementos auxiliares y una chimenea de 11 metros. El Ayuntamiento de Puerto del Rosario concedió posteriormente la licencia urbanística para ejecutar estos trabajos, condicionando su inicio a los trámites correspondientes en materia de seguridad aeronáutica.

El propio Gobierno de Canarias ha planteado la evolución hacia grupos de generación más pequeños y flexibles, junto con una mayor penetración de energías renovables, como parte de una estrategia que permita avanzar progresivamente hacia el cierre de la actual central de El Charco.

De esta manera, la retirada de la antigua línea de 66 kV y la progresiva transformación del sistema de generación forman parte de un proceso mucho más amplio: modernizar las infraestructuras energéticas de Fuerteventura y preparar a la isla para un modelo con mayor capacidad para integrar energías renovables.

🏝️ UNA IMAGEN DE FUERTEVENTURA QUE COMIENZA A CAMBIAR

La retirada de esta antigua línea marcará el final de una etapa.

Durante décadas, sus torres han acompañado carreteras, caminos, montañas, llanuras y espacios rurales de la isla. Ahora, la llegada de la nueva red de 132 kV permitirá que aquella infraestructura deje progresivamente de ser necesaria y pueda desaparecer del territorio.

Serán 344 estructuras menos y más de 93 kilómetros de tendido retirados.

Una actuación de enorme dimensión territorial que, si se ejecuta conforme a lo previsto, permitirá recuperar espacios, reducir la presencia de infraestructuras obsoletas y avanzar hacia un paisaje energético diferente.

El objetivo, además, no es únicamente mirar hacia atrás y eliminar lo antiguo. Es consolidar una red capaz de responder a las necesidades futuras de Fuerteventura, con mayores garantías de suministro y mejores condiciones para la integración de nuevas fuentes de generación.

La vieja línea de 66 kV comienza así su último viaje. Y con su desaparición, Fuerteventura empieza a dibujar un nuevo paisaje energético. ⚡🏝️🌿🦅

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