El Ayuntamiento busca declarar el enclave como Sitio de Interés Científico para preservar su biodiversidad única frente al avance del deterioro ambiental
El Ayuntamiento de La Oliva ha dado un paso decisivo para reforzar la protección ambiental del municipio al llevar al Pleno la propuesta para declarar el Saladar de Bristol como Sitio de Interés Científico (SIC), una figura de máxima protección contemplada en la legislación canaria para espacios naturales de especial relevancia.

La iniciativa será tramitada por el Gobierno de Canarias mediante Decreto, previo informe del Patronato Insular de Espacios Naturales Protegidos del Cabildo de Fuerteventura, y responde a la necesidad urgente de preservar uno de los ecosistemas litorales más valiosos y frágiles de Canarias.
El Saladar de Bristol, junto al Charco de Bristol y Punta de Corralejo, constituye un enclave ambiental único que durante décadas ha soportado una intensa presión urbanística y graves impactos ambientales que amenazan su conservación.
Los informes técnicos incorporados al expediente destacan la presencia de 69 especies de flora y 89 especies de aves, muchas de ellas protegidas o catalogadas como amenazadas.

Además, el espacio alberga hábitats de interés comunitario reconocidos por la Unión Europea y desempeña un papel estratégico como zona de descanso y alimentación para aves migratorias y especies endémicas canarias.
El alcalde de La Oliva, Isaí Blanco, subrayó la importancia de esta actuación afirmando que “la protección del Saladar de Bristol es una responsabilidad con nuestro patrimonio natural y con las futuras generaciones”.

Isaí Blanco añadió que “La Oliva no puede dar la espalda a uno de los enclaves ambientales más valiosos de Fuerteventura”, defendiendo que esta propuesta demuestra que es posible avanzar en la conservación del territorio desde el consenso institucional, el rigor técnico y el compromiso medioambiental.
Por su parte, el concejal de Medio Ambiente, David Fajardo, señaló que los informes científicos avalan de forma contundente la necesidad de proteger este espacio, al reunir valores naturales excepcionales que justifican plenamente su declaración como Sitio de Interés Científico.
David Fajardo explicó además que el expediente contempla no solo la protección jurídica del entorno, sino también la puesta en marcha de medidas concretas de restauración ambiental, control de especies invasoras, regulación de accesos, reducción de impactos y seguimiento científico permanente.

Entre las principales amenazas detectadas por los técnicos figuran la expansión urbanística, los vertidos incontrolados, la acumulación de residuos, el tránsito de vehículos y personas fuera de las zonas habilitadas, así como la contaminación acústica y lumínica.
La propuesta plantea proteger una superficie total de 29,49 hectáreas, abarcando el Saladar de Bristol, el Charco de Bristol y Punta de Corralejo, creando así un marco legal que permita garantizar la conservación y recuperación de este espacio natural estratégico para la biodiversidad de Fuerteventura.
El expediente se fundamenta en la Ley 4/2017 del Suelo y de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias, normativa que regula la declaración de Sitios de Interés Científico para enclaves con especies protegidas y valores ecológicos singulares.
