radio online
El proyecto Little Challenge – Patrimonio Vivo, impulsado por SPARKLING TECH SOLUTIONS y financiado íntegramente por la ACIISI con 100.000 euros, presentó en la primera Feria del Mayor de Gran Canaria una propuesta que une inteligencia artificial, estimulación cognitiva, participación intergeneracional y conservación de la memoria cultural de las islas.
Hay recuerdos que parecen pequeños, pero que cuentan una parte enorme de la historia de Canarias. Una canción aprendida durante la infancia, una receta transmitida de generación en generación, una palabra que apenas se utiliza ya, un juego de la niñez, una costumbre familiar o la historia de cómo se vivía en un determinado barrio, pueblo o isla.
Todos esos recuerdos forman parte de la vida de quienes los protagonizaron, pero también constituyen una parte de la memoria colectiva de Canarias. Con esta idea como punto de partida, el proyecto Little Challenge – Patrimonio Vivo plantea una nueva forma de utilizar la tecnología: no solo para estimular la memoria de las personas mayores, sino también para preservar y compartir los conocimientos y experiencias que han construido la identidad de las islas.
Little Challenge – Patrimonio Vivo ha sido desarrollado por SPARKLING TECH SOLUTIONS, S.L. dentro de la convocatoria de ayudas a la innovación social de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (ACIISI).
La iniciativa cuenta con una subvención de 100.000 euros, cantidad que representa el cien por cien del presupuesto subvencionable aprobado. La resolución oficial identifica el proyecto con el expediente ProIS2026010001 y establece como periodo de ejecución desde el 2 de marzo de 2026 hasta el 30 de abril de 2027.
El proyecto forma parte de la estrategia de innovación social impulsada por el Gobierno de Canarias para buscar soluciones tecnológicas y sociales ante retos concretos de la sociedad. En este caso, el foco se sitúa en las personas mayores, especialmente en cuestiones relacionadas con la estimulación cognitiva, el bienestar emocional, la soledad no deseada y la transmisión del patrimonio inmaterial.
La propuesta parte de una premisa especialmente significativa: las personas mayores no son únicamente receptoras de cuidados o servicios, sino protagonistas activos, portadores de conocimiento y transmisores de una memoria que merece ser conservada.
Uno de los elementos principales de Little Challenge es una plataforma intergeneracional que incorpora un asistente cognitivo virtual. El sistema está diseñado para interactuar con las personas mayores mediante conversaciones, retos adaptados y diferentes actividades de estimulación mental.
La finalidad es favorecer la denominada memoria activa y trabajar capacidades relacionadas con el entrenamiento cognitivo y el bienestar emocional a través de experiencias participativas.
La propuesta incorpora además elementos propios de la gamificación, de manera que determinados ejercicios se presentan como retos o pequeños juegos capaces de convertir la actividad de estimulación en una experiencia más cercana, entretenida y participativa.
El proyecto no plantea, sin embargo, la tecnología como un sustituto de la atención profesional. Se trata de una herramienta de acompañamiento y participación que busca generar nuevas experiencias alrededor de la memoria y las relaciones entre generaciones.
Es precisamente en este punto donde Little Challenge adquiere una dimensión especialmente vinculada a Canarias.
El proyecto contempla que las personas mayores puedan aportar relatos, experiencias, tradiciones, expresiones, juegos, costumbres y formas de vida que forman parte de su trayectoria personal y de la historia de las comunidades en las que han vivido.
Estos contenidos pueden ser recopilados y digitalizados para contribuir a la creación de un repositorio de patrimonio vivo, permitiendo que conocimientos que tradicionalmente se han transmitido de forma oral puedan conservarse y ponerse a disposición de las generaciones más jóvenes.
La importancia de esta propuesta va más allá de almacenar información. Una parte importante del patrimonio inmaterial de cualquier territorio depende precisamente de la transmisión de conocimientos entre personas. Cuando desaparece una generación sin que sus historias, palabras, costumbres o conocimientos hayan quedado registrados, también puede desaparecer una parte de esa memoria.
Little Challenge plantea utilizar las herramientas digitales para reducir ese riesgo y facilitar que los recuerdos puedan continuar viajando de una generación a otra.
El patrimonio cultural no está únicamente formado por grandes monumentos, edificios históricos o documentos conservados en archivos.
También existe un patrimonio cotidiano formado por las historias familiares, las tradiciones populares, los juegos de la infancia, las recetas, las expresiones lingüísticas, las canciones, las fiestas, las formas de trabajar y las costumbres de cada territorio.
Precisamente ahí se encuentra una de las aportaciones más interesantes de Little Challenge: convertir la experiencia vital de las personas mayores en una fuente de conocimiento que pueda ser compartida.
Una persona puede recordar cómo se celebraba una fiesta hace décadas, qué canciones se cantaban en determinadas reuniones familiares, cómo se preparaba un plato tradicional, qué palabras utilizaban sus abuelos o cómo era la vida cotidiana de un barrio que ha cambiado completamente.
Son recuerdos personales, pero al mismo tiempo forman parte de una historia mucho más amplia.
Por eso, el proyecto entiende la memoria como un punto de encuentro entre tecnología, cultura, identidad y participación social.
La propuesta tuvo uno de sus principales escaparates recientes en la primera Feria del Mayor de Gran Canaria, celebrada en Gáldar los días 1, 2 y 3 de octubre de 2026.
La cita reunió durante tres jornadas a personas mayores, familias, entidades, asociaciones, profesionales y organizaciones vinculadas al ámbito del envejecimiento activo.
La feria se celebró en la Plaza de Santiago de Gáldar y nació con el objetivo de convertirse en un punto de encuentro en torno a un envejecimiento activo, saludable y participativo. La organización había previsto una amplia participación de entidades públicas y privadas y una programación con actividades relacionadas con salud, bienestar, cultura, tecnología, deporte, ocio y participación.
Durante la celebración, el proyecto Little Challenge – Patrimonio Vivo contó con un espacio propio desde el que pudo acercar su propuesta directamente a la ciudadanía.
Uno de los elementos presentados durante la feria fue el denominado “Reto de los recuerdos”, una actividad planteada desde una perspectiva intergeneracional.
La dinámica permitió que personas mayores, jóvenes y familias pudieran participar en pequeñas pruebas relacionadas con la memoria, las tradiciones canarias, el patrimonio y la tecnología.
La propuesta responde a uno de los objetivos centrales del proyecto: favorecer que la relación entre generaciones no se limite a la transmisión unidireccional de conocimientos, sino que se convierta en un intercambio.
Las personas mayores pueden aportar sus experiencias y conocimientos, mientras que las generaciones más jóvenes pueden contribuir con nuevas herramientas, lenguajes y formas de relacionarse con la tecnología.
De esta manera, la innovación social adquiere una dimensión humana que va más allá de la propia herramienta tecnológica.
Durante la feria también se pudieron conocer los minijuegos de Little Challenge y el denominado Mapa de los Recuerdos de Patrimonio Vivo.
Estos recursos buscan acercar el proyecto a la ciudadanía y mostrar de una manera práctica cómo puede utilizarse la tecnología para trabajar la memoria y, al mismo tiempo, recopilar elementos relacionados con el patrimonio cultural.
El objetivo final es que el proyecto pueda convertirse en un espacio donde los recuerdos tengan una segunda vida y puedan ser consultados, compartidos y utilizados para favorecer el aprendizaje entre generaciones.
La participación de Little Challenge en Gáldar encajó con la filosofía de la primera Feria del Mayor de Gran Canaria.
El Ayuntamiento de Gáldar explicó que el encuentro nació bajo el concepto de “Envejecimiento Activo” y con la intención de situar a las personas mayores como protagonistas de la sociedad.
La programación incluyó actividades deportivas, culturales, talleres, actuaciones musicales, propuestas relacionadas con la salud y el bienestar, tecnología, gastronomía y diferentes iniciativas de carácter intergeneracional.
Durante la jornada inaugural, celebrada el 1 de octubre, cientos de personas mayores llegadas desde distintos municipios de Gran Canaria llenaron la Plaza de Santiago. La organización programó posteriormente más de un centenar de actividades durante las tres jornadas.
La feria contó con la organización del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IAS) del Cabildo de Gran Canaria, el Ayuntamiento de Gáldar, Lidia Cáceres Eventos Institucionales y Promedia, además del patrocinio de la Viceconsejería de Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias a través de ExpoDeca 2026.
Little Challenge forma parte de una convocatoria de la ACIISI destinada a impulsar proyectos de innovación social capaces de aportar soluciones a diferentes necesidades de la sociedad canaria.
La convocatoria de 2026 seleccionó nueve proyectos de innovación social, con una financiación global cercana a los 900.000 euros. Las iniciativas abordan diferentes retos relacionados con la inclusión digital, la participación ciudadana y la integración de colectivos vulnerables.
En el caso de Little Challenge, la propuesta conecta varios de estos ámbitos: tecnología, inclusión, participación, bienestar y transmisión cultural.
La apuesta resulta especialmente relevante en un contexto en el que las sociedades afrontan un progresivo envejecimiento de la población y nuevos desafíos relacionados con la soledad y la necesidad de mantener redes sociales y comunitarias activas.
El proyecto también parte de una realidad social: la soledad no deseada puede convertirse en uno de los grandes desafíos asociados al envejecimiento.
Frente a esta situación, Little Challenge plantea utilizar herramientas digitales para crear experiencias que estimulen la participación y la interacción, pero sin perder de vista el componente humano.
La conversación, el juego, el recuerdo y el intercambio de experiencias pueden convertirse así en elementos capaces de generar vínculos.
El planteamiento busca que la persona mayor no sea simplemente quien recibe una actividad, sino que tenga algo que aportar y que ese conocimiento tenga valor para los demás.
En otras palabras, la memoria deja de ser únicamente una capacidad individual y se convierte también en un recurso social y cultural.
Little Challenge – Patrimonio Vivo tiene previsto continuar su desarrollo hasta el 30 de abril de 2027.
Durante este periodo, el proyecto continuará trabajando en la validación de su propuesta tecnológica y en la generación de experiencias destinadas a las personas mayores y a la conexión entre generaciones.
La financiación pública permitirá desarrollar una iniciativa que pretende demostrar que la innovación no tiene por qué estar únicamente relacionada con grandes avances tecnológicos o con sectores empresariales.
También puede estar presente en algo tan cercano como escuchar a una persona mayor, recuperar una historia familiar o conservar una tradición que de otro modo podría desaparecer.
El verdadero valor de Little Challenge puede encontrarse precisamente en esa combinación.
Por un lado, la tecnología ofrece nuevas herramientas para estimular capacidades cognitivas, facilitar experiencias interactivas y favorecer la participación. Por otro, las personas mayores aportan algo que ninguna tecnología puede generar por sí misma: una experiencia vital construida durante décadas.
En ese encuentro entre innovación y memoria aparece una posibilidad especialmente interesante para Canarias.
Que los avances tecnológicos no solo sirvan para mirar hacia el futuro, sino también para conservar aquello que explica de dónde venimos.
Porque detrás de cada recuerdo puede existir una historia. Y detrás de cada historia puede encontrarse una pequeña parte de la identidad de las islas.
Little Challenge – Patrimonio Vivo apuesta precisamente por eso: utilizar la innovación para estimular, acompañar y conectar a las personas mayores, pero también para garantizar que sus recuerdos, conocimientos y tradiciones puedan seguir formando parte de la memoria colectiva de Canarias.