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La Consejería de Educación permitirá incorporar profesorado de refuerzo en los centros que lo necesiten y establece un plan individualizado de acogida y reincorporación para cada estudiante tras periodos de hospitalización, tratamiento o convalecencia
Puerto Radio | Canarias. El Gobierno de Canarias ha establecido un nuevo marco específico de apoyo para facilitar la vuelta a las aulas del alumnado que haya atravesado procesos de enfermedad grave, especialmente estudiantes diagnosticados con patologías oncohematológicas y otras enfermedades graves que hayan tenido que permanecer hospitalizados, seguir tratamientos prolongados, guardar periodos de convalecencia o recibir atención educativa no presencial.
La medida queda recogida en la Resolución conjunta 6177/2026, de la Dirección General de Personal y Formación del Profesorado y de la Dirección General de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, publicada el 5 de octubre de 2026 por la Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias.
La nueva regulación pretende dar respuesta a una de las etapas más delicadas del proceso educativo de estos estudiantes: el momento de regresar al colegio o al instituto después de una enfermedad grave. El objetivo es que la reincorporación no suponga una ruptura con el proceso de aprendizaje ni genere situaciones de aislamiento, sobrecarga académica o dificultades añadidas para recuperar el ritmo habitual de la clase.
Una de las principales novedades de la resolución es que la vuelta al aula deja de plantearse únicamente como el final de un periodo de ausencia y pasa a contemplarse como un proceso educativo que requiere planificación, seguimiento y coordinación entre los diferentes profesionales que intervienen en la formación del estudiante.
Para ello, los centros educativos deberán elaborar un Plan individualizado de acogida y reincorporación educativa adaptado a las circunstancias de cada alumno o alumna.
Este documento deberá coordinarse desde la dirección del centro y contará con la participación de la tutoría, el equipo docente, los servicios de orientación y la familia. También se tendrán en cuenta, cuando corresponda, las circunstancias relacionadas con el bienestar y la atención del alumnado.
El plan permitirá determinar qué medidas son necesarias para facilitar una incorporación progresiva y segura, teniendo en cuenta no solo los contenidos que el estudiante pueda haber perdido durante su ausencia, sino también su situación personal, emocional y social.
La finalidad es que el alumnado pueda recuperar progresivamente los aprendizajes sin verse sometido a una presión académica que no tenga en cuenta el proceso médico que ha atravesado.
La resolución contempla la posibilidad de autorizar nombramientos de profesorado de refuerzo y apoyo educativo en aquellos centros donde las circunstancias del estudiante hagan necesario contar con recursos extraordinarios.
En Educación Infantil y Educación Primaria, estos apoyos se articularán mediante docentes pertenecientes al Cuerpo de Maestros. En Educación Secundaria y, cuando corresponda, en otras enseñanzas no universitarias, podrán incorporarse profesores y profesoras del Cuerpo de Enseñanza Secundaria por ámbitos.
Estos profesionales tendrán entre sus funciones facilitar la recuperación de aprendizajes, apoyar la adaptación progresiva al ritmo académico y contribuir a que el estudiante pueda recuperar su actividad educativa de manera gradual.
El trabajo se realizará en coordinación con la persona tutora, el equipo docente, los servicios de orientación, la coordinación de bienestar del centro y la jefatura de estudios.
Educación establece que la asignación de recursos deberá responder a las circunstancias concretas de cada caso. Por tanto, no se establece un sistema idéntico de apoyo para todos los estudiantes, sino que las medidas se adaptarán a las necesidades educativas y organizativas que presente cada uno.
Entre los aspectos que podrán tenerse en cuenta figuran la etapa educativa, la previsión de asistencia al centro, las posibles ausencias derivadas del tratamiento y el riesgo de pérdida de aprendizajes significativos.
También podrán considerarse otras circunstancias que el propio centro educativo identifique como relevantes para garantizar una reincorporación adecuada.
La duración del refuerzo tampoco será necesariamente la misma en todos los casos. La resolución establece que podrá mantenerse, modificarse o finalizar en función de la evolución de las necesidades educativas y organizativas del estudiante.
La enfermedad puede obligar a un niño, una niña o un adolescente a permanecer durante semanas o meses alejado de su centro educativo, de sus compañeros y de su rutina habitual.
Por este motivo, la nueva medida pone especial énfasis en mantener el vínculo con el centro educativo durante el periodo de ausencia y preparar de manera adecuada el momento de la vuelta.
El plan individualizado podrá contemplar la priorización de determinados aprendizajes, refuerzos educativos, ajustes en la actividad académica y otras actuaciones que permitan al estudiante recuperar progresivamente su ritmo.
La Consejería establece además que la atención se prestará preferentemente dentro del aula ordinaria. Cuando las circunstancias no lo permitan, podrá desarrollarse en otros espacios del centro que favorezcan igualmente la máxima inclusión del alumnado.
Con ello se pretende evitar que el estudiante que regresa después de una enfermedad grave pueda sentirse apartado de su grupo o perciba su reincorporación como una nueva barrera.
La resolución incorpora una perspectiva que va más allá de la recuperación estrictamente académica. El regreso a las aulas después de una hospitalización o de un tratamiento prolongado puede implicar también cambios emocionales, sociales y afectivos.
Por ello, el plan individualizado deberá contemplar las circunstancias personales del estudiante y las condiciones necesarias para que la reincorporación se produzca de forma progresiva.
La coordinación entre la familia, el centro educativo y los profesionales de orientación será especialmente importante para detectar posibles dificultades y adaptar las medidas cuando sea necesario.
La propia Consejería destaca que el propósito es proporcionar al alumnado no solo seguimiento durante el periodo de ausencia u hospitalización, sino también el apoyo necesario cuando llega el momento de regresar a su centro educativo.
La resolución establece también un procedimiento concreto para activar estas medidas.
Los progenitores o representantes legales del estudiante serán quienes podrán solicitar a la dirección del centro la puesta en marcha de las medidas de apoyo. Esta solicitud podrá realizarse antes de la reincorporación o también después del regreso, si aparecen nuevas necesidades educativas.
Una vez recibida la petición, el centro activará el procedimiento correspondiente y recabará el informe de los servicios de orientación y la propuesta del equipo docente.
Con esta información se determinarán las medidas educativas necesarias y, cuando proceda, los recursos docentes que deban incorporarse para apoyar al estudiante.
El apoyo no quedará establecido de manera rígida. La resolución contempla un seguimiento al menos una vez por trimestre y siempre que se produzcan cambios relevantes en las circunstancias educativas o en las condiciones de reincorporación.
Este seguimiento permitirá comprobar si las medidas adoptadas continúan siendo adecuadas, si es necesario incorporar nuevos apoyos o si, por el contrario, el estudiante puede continuar su proceso educativo sin determinados recursos extraordinarios.
De esta manera, el sistema pretende ofrecer una respuesta flexible y ajustada a la evolución de cada alumno o alumna.
La nueva regulación se suma a los recursos educativos que ya funcionan en Canarias para garantizar la continuidad de los estudios cuando un estudiante no puede acudir con normalidad a su centro debido a una enfermedad.
La Consejería de Educación dispone de aulas hospitalarias en centros sanitarios con atención pediátrica y media o larga hospitalización. Su finalidad es garantizar la atención educativa de los menores que, por prescripción médica, deben permanecer ingresados y no pueden acudir a su centro educativo.
El sistema educativo canario cuenta con este recurso en hospitales de referencia de distintas islas. En Fuerteventura, por ejemplo, la red de aulas hospitalarias incluye el Hospital General de Fuerteventura Virgen de la Peña.
El profesorado de las aulas hospitalarias mantiene coordinación con los centros educativos de origen para favorecer la continuidad del proceso educativo y facilitar posteriormente la reincorporación al colegio o instituto.
Además de las actividades académicas, estos recursos pueden desarrollar actuaciones relacionadas con el ajuste personal, social, afectivo y emocional del alumnado.
La respuesta educativa canaria contempla igualmente la atención domiciliaria para el alumnado de Educación Infantil y enseñanza básica que, debido a una enfermedad prolongada, no puede acudir al centro y tampoco permanece hospitalizado.
Según la información de la Consejería, cuando un estudiante necesita permanecer durante un periodo prolongado en su domicilio, el centro puede solicitar este recurso previa petición de la familia y con la correspondiente documentación médica.
La atención domiciliaria permite que el alumno o alumna continúe recibiendo apoyo educativo durante el periodo en el que no puede asistir presencialmente al centro, manteniendo además la coordinación entre el profesorado tutor y el docente que presta la atención.
El nuevo sistema de apoyo al regreso a las aulas viene así a completar el recorrido educativo: atención durante la hospitalización o permanencia domiciliaria, mantenimiento del vínculo con el centro y acompañamiento específico durante la reincorporación presencial.
Las aulas hospitalarias de Canarias tienen precisamente entre sus objetivos garantizar que la enfermedad no implique una interrupción absoluta de la trayectoria educativa.
La Consejería señala que estos recursos permiten mantener la continuidad de los estudios y favorecer la posterior reinserción del alumnado en su colegio o instituto una vez superado el periodo de hospitalización.
Este enfoque adquiere especial importancia en el caso de enfermedades graves o tratamientos prolongados, en los que las ausencias pueden ser reiteradas y prolongarse durante periodos importantes del curso escolar.
El nuevo plan individualizado pretende que el regreso no se produzca de manera improvisada, sino que exista una planificación previa y una coordinación entre todos los agentes implicados.
La nueva resolución establece, en definitiva, un modelo de intervención basado en la personalización de los apoyos.
La enfermedad no afecta de la misma manera a todos los estudiantes y tampoco las necesidades educativas son iguales. Por ello, Educación plantea que los recursos se asignen atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso y puedan modificarse conforme evolucione la situación.
El objetivo es que el alumnado pueda reincorporarse a su centro educativo con garantías, acompañado por sus docentes y con las adaptaciones necesarias para continuar su formación.
La medida supone también reconocer que el derecho a la educación debe mantenerse durante todo el proceso de enfermedad y que la recuperación académica no puede desligarse del bienestar personal, emocional y social del estudiante.
La Consejería de Educación, dirigida por Poli Suárez, sitúa esta nueva medida dentro de las actuaciones destinadas a reforzar la respuesta del sistema educativo ante las necesidades específicas del alumnado.
La resolución ha sido impulsada conjuntamente por la Dirección General de Personal y Formación del Profesorado, coordinada por Mónica Ramírez, y la Dirección General de Ordenación de las Enseñanzas, Inclusión e Innovación, dirigida por David Pablos.
En este caso, la actuación pone el foco en estudiantes que, por motivos de salud, pueden encontrarse temporalmente en una situación de especial vulnerabilidad educativa.
La incorporación de recursos extraordinarios, la planificación individualizada y el seguimiento periódico buscan garantizar que el retorno a las aulas se produzca de forma segura, progresiva, inclusiva y adaptada a cada realidad personal.
Con la entrada en vigor de estas medidas, los centros educativos canarios disponen de un nuevo marco para abordar el regreso de estudiantes que hayan atravesado enfermedades graves.
El sistema contempla desde la solicitud de las familias y la elaboración del plan individualizado hasta la posible incorporación de profesorado de refuerzo y el seguimiento periódico de la evolución del estudiante.
El propósito último es que ningún niño, niña o adolescente tenga que afrontar en solitario el regreso a las aulas después de una enfermedad grave y que la comunidad educativa pueda ofrecer una respuesta coordinada a sus necesidades.
La resolución 6177/2026 establece así un modelo de reincorporación educativa que pone en el centro al estudiante y que busca compatibilizar la recuperación de los aprendizajes con el bienestar emocional, la inclusión y la continuidad de su trayectoria escolar.