los agentes intensifican las movilizaciones y advierten de consecuencias en la seguridad y en grandes eventos ante la falta de respuesta del ayuntamiento
La tensión continúa en la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria. Los agentes han vuelto a protagonizar nuevas protestas por los retrasos en el pago de las horas extraordinarias, un conflicto que se arrastra desde hace meses y que, lejos de resolverse, sigue agravándose.
Según denuncian los sindicatos, existen cantidades pendientes de abono desde finales de 2024, una situación que califican de insostenible. Los representantes de los trabajadores aseguran que la plantilla ha llegado a un límite tras meses de espera sin una solución clara por parte del consistorio.
Como medida de presión, los agentes han decidido rechazar la realización de horas extra de manera indefinida, una decisión que ya está teniendo impacto directo en el funcionamiento del servicio. Estas horas extraordinarias son fundamentales para cubrir refuerzos, eventos multitudinarios y operativos especiales.

El conflicto adquiere mayor relevancia ante la celebración de actos de gran afluencia en la ciudad, donde los sindicatos advierten de que la falta de efectivos podría afectar a la seguridad ciudadana. La negativa a realizar estos servicios extraordinarios complica la planificación de dispositivos especiales.
A esta situación se suma un problema estructural dentro del cuerpo: la falta de personal. Según las organizaciones sindicales, la plantilla cuenta con numerosas vacantes sin cubrir, lo que obliga a los agentes en activo a asumir una mayor carga de trabajo y depender en exceso de las horas extra.
El malestar es generalizado. Desde los sindicatos se insiste en que la combinación de impagos, sobrecarga laboral y falta de efectivos está provocando desmotivación en la plantilla, lo que podría repercutir en la calidad del servicio.
Entre las principales reivindicaciones de los agentes destacan el pago inmediato de las cantidades adeudadas, la apertura de una negociación real con el Ayuntamiento y la adopción de medidas que garanticen una planificación adecuada para evitar que esta situación se repita en el futuro.
Por el momento, el conflicto sigue abierto y no se descartan nuevas movilizaciones. Los sindicatos advierten de que, si no se producen avances en los próximos días, las protestas podrían intensificarse aún más, aumentando la presión sobre el gobierno municipal.
La situación deja en el aire el normal desarrollo de los servicios policiales en la capital grancanaria y pone de manifiesto un problema que afecta tanto a los agentes como al conjunto de la ciudadanía.