El agente, destinado en la UIP de Las Palmas de Gran Canaria, se lanzó al mar junto a un socorrista para rescatar a una bañista arrastrada por la corriente en la costa de Tamaduste.
La rápida actuación de un agente de la Policía Nacional que se encontraba fuera de servicio evitó este sábado una tragedia en la isla de El Hierro, al participar en el rescate de una mujer de 55 años que se encontraba en grave peligro de ahogamiento en la zona de La Ría de Tamaduste, en el municipio de Valverde.
El policía, destinado en la Unidad de Intervención Policial (UIP) de Las Palmas de Gran Canaria, no dudó en lanzarse al agua al comprobar que una bañista estaba siendo arrastrada por la marea hacia una peligrosa zona de rompiente junto a las rocas.
Un rescate contrarreloj en condiciones muy complicadas
Los hechos se produjeron alrededor de las 12:58 horas, cuando el agente observó cómo el socorrista que prestaba servicio en la zona se introducía rápidamente en el mar para auxiliar a una mujer en apuros.
Sin pensárselo dos veces, el policía se lanzó al agua y nadó junto al socorrista unos 130 metros hasta alcanzar a la víctima, que había perdido el control debido a la fuerza de la corriente y era empujada hacia una zona especialmente peligrosa por el fuerte oleaje.
Durante cerca de 20 minutos, ambos lucharon contra el mar hasta conseguir sacar a la mujer de la rompiente y llevarla hasta un lugar seguro.
Un médico prestó la primera asistencia
Una vez alcanzada la base de unas escaleras de acceso, un hombre que se identificó como médico asistió de inmediato a la mujer mientras permanecía en una zona protegida.
El facultativo le administró Ventolín, facilitado por los propios familiares de la afectada, al conocer que padecía varias patologías previas que complicaban su estado de salud tras el esfuerzo realizado en el agua.
A pesar del susto y de la gravedad de la situación vivida, la mujer rechazó posteriormente ser trasladada a un centro sanitario.
«Si no llegan a ayudarme, habría muerto»
Tras recuperarse, la propia víctima explicó a los intervinientes que había perdido completamente las fuerzas mientras se encontraba en el mar y reconoció que, de no haber recibido ayuda a tiempo, probablemente habría fallecido.
Su testimonio pone de manifiesto la importancia de la rápida reacción tanto del socorrista como del agente de la Policía Nacional, cuya intervención fue determinante para evitar un desenlace fatal.
La Guardia Civil instruyó las diligencias
La Guardia Civil del Puesto Principal de Valverde se hizo cargo de la instrucción del suceso, realizando las correspondientes diligencias e identificando a todas las personas que participaron en el rescate, entre ellas el agente de la Policía Nacional, el socorrista, el médico que atendió a la víctima y un testigo presencial.
La actuación ha sido destacada como un ejemplo de profesionalidad, valentía y compromiso con la protección de la vida, demostrando que la vocación de servicio de los cuerpos de seguridad va mucho más allá de su jornada laboral.
