El viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, visita en Gáldar el proyecto Crisantemo, desarrollado por Casa Hortensia, que implica a residentes, familias y profesionales
Canarias avanza hacia nuevos modelos de atención residencial para las personas mayores y en situación de dependencia, con una apuesta por espacios más próximos y personalizados y, al mismo tiempo, por mantener los estándares de calidad en los centros que ya están en funcionamiento.

En este contexto, el viceconsejero de Bienestar Social, Francisco Candil, visitó este lunes el proyecto Crisantemo, una iniciativa desarrollada por Casa Hortensia en su centro residencial ubicado en Barrial, en el municipio de Gáldar, que aborda el acompañamiento emocional de las personas mayores durante los procesos de duelo y la última etapa de la vida.
Durante la visita, Candil destacó que Canarias se encuentra inmersa en un proceso de transformación del modelo de atención a las personas mayores y dependientes.
“Canarias está inmersa en un proceso de cambio hacia un modelo de atención hacia las personas mayores y en situación de dependencia basado en pequeños hogares para nuestras personas mayores, a la par que continuamos trabajando en garantizar los estándares de calidad en la atención que se ofrecen en los centros residenciales ya en funcionamiento”, señaló.
Acompañar en el duelo y en la última etapa de la vida
El proyecto Crisantemo pone el foco en una realidad que forma parte de la vida de muchas personas mayores: afrontar la pérdida de seres queridos, los cambios personales asociados al envejecimiento y, en determinados casos, la proximidad del final de la propia vida.
Durante su visita, el viceconsejero puso de relieve la importancia de disponer de recursos que permitan afrontar estas situaciones con apoyo profesional y acompañamiento emocional.
“Todos somos conscientes que llega un momento en la vida en la que hay que afrontar el dolor que causa ver morir a un ser querido o sentir que el fin de nuestra existencia está cerca; es un proceso que asusta y afecta emocionalmente de forma profunda”, afirmó Candil.
El responsable de Bienestar Social defendió la necesidad de que este tipo de programas estén presentes tanto en los centros residenciales como en los centros de día, facilitando herramientas que ayuden a las personas a afrontar los procesos de pérdida y duelo.
La Consejería de Bienestar Social ha concedido al proyecto una ayuda de casi 10.000 euros dentro de la convocatoria de subvenciones con cargo al 0,7 % del IRPF.
Residentes, familias y trabajadores participan en el programa
El director de la residencia Casa Hortensia, Alejandro Sánchez, explicó que el proyecto está concebido para implicar no solo a las personas residentes, sino también a sus familias y al personal del centro.
Crisantemo contempla sesiones individuales y grupales en las que se trabaja la aceptación de las pérdidas y el proceso de duelo mediante técnicas breves y adaptadas.
El programa incorpora además charlas abiertas y diferentes dinámicas colectivas destinadas a facilitar la expresión de las emociones y generar espacios de acompañamiento.
Entre las actividades desarrolladas figuran propuestas simbólicas como la elaboración de un Árbol de la memoria y la plantación de crisantemos, con las que se pretende reforzar la cultura del cuidado y la dignidad durante el final de la vida.

Grupos de apoyo para reducir la soledad y fortalecer la resiliencia
Uno de los principales componentes del proyecto son los grupos de apoyo emocional y terapia psicológica, que se desarrollan con una periodicidad quincenal.
Estos encuentros tienen como finalidad proporcionar a las personas residentes herramientas para afrontar las pérdidas, reforzar la resiliencia y encontrar apoyo en otras personas que atraviesan experiencias similares.
El programa busca también reducir el aislamiento y normalizar el duelo dentro del propio entorno residencial.
La totalidad de las personas residentes en Casa Hortensia participa en alguna de las actividades contempladas. El centro dispone de 47 plazas, mientras que la intervención se extiende también a familiares y profesionales.
El proyecto incorpora encuentros grupales de apoyo comunitario dirigidos a las familias, donde pueden compartir experiencias, expresar emociones y crear redes de apoyo mutuo.
Asimismo, se desarrollan actuaciones destinadas al autocuidado emocional, la gestión del estrés y la detección de posibles necesidades psicológicas.
Un taller específico para las mujeres mayores
Crisantemo incluye además un taller dirigido específicamente a las mujeres mayores residentes en el centro.
El espacio permite abordar circunstancias que pueden haber marcado sus trayectorias vitales, como la soledad prolongada, los duelos acumulados durante años o el impacto emocional de haber asumido durante décadas tareas de cuidados no remunerados.
Actualmente, alrededor de una treintena de mujeres participa en este taller, en el que también se trabaja el refuerzo de la autoestima y el apoyo emocional.
La creación de estos espacios específicos permite abordar las experiencias personales desde una perspectiva adaptada a las necesidades de las participantes y favorece la creación de vínculos entre ellas.

Una atención residencial centrada en la persona
El proyecto Crisantemo representa una forma de entender la atención residencial que pretende ir más allá de los cuidados asistenciales.
El acompañamiento emocional, la atención psicológica, la participación de las familias y la creación de espacios para hablar de la pérdida forman parte de una atención integral que busca preservar el bienestar y la dignidad de las personas mayores.
También se presta atención a quienes acompañan diariamente a los residentes. Las familias y los profesionales forman parte del entorno emocional de las personas mayores y necesitan igualmente herramientas para afrontar situaciones de pérdida y duelo.
De esta manera, el programa convierte el centro residencial en un espacio de apoyo no solo para quienes viven en él, sino también para las personas que forman parte de su entorno.
Canarias apuesta por transformar el modelo residencial
La visita de Francisco Candil se enmarca en la apuesta de Canarias por avanzar hacia nuevos modelos de atención a las personas mayores y en situación de dependencia.
La estrategia contempla el desarrollo de pequeños hogares para favorecer una atención más cercana y personalizada, al mismo tiempo que se mantiene el compromiso con la calidad de los centros residenciales que ya están operativos.
El objetivo es avanzar hacia espacios que se aproximen cada vez más a la idea de hogar y donde las personas mayores puedan recibir los cuidados que necesitan sin perder de vista aspectos fundamentales como su autonomía, bienestar emocional, relaciones sociales y dignidad.
El proyecto Crisantemo se incorpora a este proceso desde una perspectiva centrada en el acompañamiento durante el duelo y el final de la vida.
La experiencia desarrollada en Gáldar demuestra que hablar de atención a las personas mayores también implica hablar de emociones, pérdidas, recuerdos, soledad y despedidas.
Con la participación de las 47 personas residentes, sus familias y el personal del centro, Casa Hortensia desarrolla un programa que pretende ofrecer herramientas para afrontar estas situaciones y favorecer una cultura del cuidado basada en la escucha, el respeto y el acompañamiento.
Porque cuidar no significa únicamente atender las necesidades diarias. También significa acompañar en los momentos más difíciles, escuchar, ofrecer apoyo y garantizar que cada persona pueda afrontar las diferentes etapas de su vida con dignidad.
