La importación crece a un ritmo superior al de la producción canaria y el sector afronta una nueva pérdida de cuota en su principal mercado, la Península y Baleares
El plátano de Canarias atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años en su principal mercado de destino. La banana procedente de terceros países continúa ganando presencia en la Península y Baleares y ya concentra una parte mayoritaria del mercado español de esta fruta.
Los últimos datos disponibles correspondientes al primer semestre de 2026 reflejan una tendencia que preocupa al sector agrícola canario: mientras las importaciones de banana crecen a un ritmo superior, el aumento de las ventas del plátano producido en las islas no está siendo suficiente para mantener su tradicional posición dominante.
Según las estadísticas de comercio exterior conocidas hasta junio, la entrada de banana procedente principalmente de países latinoamericanos y africanos alcanzó las 241.582 toneladas durante los seis primeros meses del año.
La cifra supone un incremento de 30.541 toneladas respecto al mismo periodo del año anterior, lo que representa un crecimiento del 14,5%.
En ese mismo periodo, el plátano de Canarias comercializado en el mercado peninsular alcanzó las 178.689 toneladas, cerca de 15.000 toneladas más que en el primer semestre de 2025 y un aumento del 9,15%.
El problema para el sector canario no es que se esté vendiendo menos fruta en términos absolutos, sino que la banana está creciendo a mayor velocidad.
La banana ya concentra entre el 54 y el 64% del mercado
La comparación de ambos volúmenes evidencia el cambio que se está produciendo en el mercado español.
Dependiendo de la metodología empleada para calcular la cuota y de la consideración de determinados movimientos comerciales, la banana importada ya concentra entre el 54 y el 64% de la oferta de plátano y banana en el mercado peninsular.
El plátano de Canarias se mueve, por tanto, en una horquilla aproximada de entre el 36 y el 46%.
Se trata de un cambio histórico si se compara con la situación que existía hace apenas unos años.
Durante décadas, el plátano producido en Canarias mantuvo una posición claramente dominante en el mercado español. Antes de la apertura progresiva del mercado comunitario y del incremento de las importaciones procedentes de terceros países, el producto canario llegó a contar prácticamente con una situación de exclusividad en el mercado nacional.
Incluso en épocas mucho más recientes, la presencia del plátano de Canarias se situaba habitualmente alrededor del 70 o 75% del mercado español.
La evolución actual refleja, por tanto, una transformación profunda.
Un mercado cada vez más competitivo
El principal destino comercial del plátano canario continúa siendo la Península y Baleares.
Una parte muy importante de la producción de las islas depende de ese mercado, donde debe competir directamente con la banana importada.
La banana llega principalmente desde países productores de América Latina y otras zonas tropicales, en un mercado globalizado donde los grandes volúmenes de producción, los costes laborales, las dimensiones de las explotaciones y las cadenas internacionales de distribución influyen directamente en el precio final.
El plátano de Canarias, por el contrario, se produce en un territorio fragmentado y alejado del principal mercado consumidor.
A ello se suman las particularidades de la agricultura canaria, con explotaciones de menor tamaño, una elevada dependencia de la mano de obra, costes de transporte y condicionantes derivados de la propia insularidad.
Todo ello hace que la competencia por el precio sea especialmente compleja para los productores canarios.
El crecimiento de las ventas no evita la pérdida de cuota
Uno de los datos más significativos del primer semestre es que el plátano de Canarias ha aumentado sus ventas.
Sin embargo, ese incremento no ha sido suficiente.
La fruta canaria creció un 9,15%, mientras que la banana importada lo hizo un 14,5%.
Es decir, ambos productos aumentaron su presencia en el mercado, pero la banana lo hizo a un ritmo considerablemente superior.
El resultado es una pérdida de peso relativo del plátano canario.
Esta situación demuestra que para mantener la cuota de mercado no basta con incrementar las ventas. Cuando el producto competidor crece con mayor rapidez, la cuota porcentual continúa reduciéndose.
De dominar el mercado a competir por mantener su espacio
La evolución de los últimos años refleja una tendencia progresiva.
En 2025, la banana ya logró superar al plátano de Canarias en el conjunto del mercado peninsular, según diferentes datos manejados por el propio sector y por las estadísticas comerciales.
El descenso de la producción canaria durante ese ejercicio también influyó en la pérdida de cuota.
Canarias cerró 2025 con una producción sensiblemente inferior a la registrada durante el récord de 2023, cuando se alcanzaron alrededor de 440 millones de kilos.
La reducción de la producción dejó más espacio a la banana importada, que aprovechó la situación para reforzar su presencia en los lineales y en la distribución española.
Ahora, los datos de 2026 indican que esa tendencia no solo continúa, sino que la diferencia vuelve a ampliarse durante el primer semestre del año.
El problema de los precios agrava la situación
La pérdida de cuota de mercado llega, además, en un momento especialmente complicado para numerosos productores.
Durante las últimas semanas del verano, el sector ha denunciado precios percibidos por los agricultores muy por debajo de los costes de producción.
En determinados momentos, las liquidaciones por la fruta comercializada en la Península se han situado en torno a los 0,36 y 0,37 euros por kilo para determinadas categorías de producto.
Las estimaciones publicadas sobre los costes de producción agrícola se sitúan, sin embargo, en una horquilla notablemente superior.
Esta diferencia entre el precio recibido y el coste de producir la fruta ha provocado que numerosos agricultores afronten periodos de comercialización con pérdidas.
La situación se vuelve todavía más complicada durante las semanas de elevada producción y menor consumo.
Más de 600.000 kilos retirados del mercado
La crisis de precios ha obligado recientemente al sector a aplicar medidas de gestión de crisis.
En agosto se planteó la retirada de alrededor de 630.000 kilos de plátano del mercado con el objetivo de reducir el exceso de oferta y evitar un mayor hundimiento de los precios.
La conocida popularmente como “pica” vuelve a poner sobre la mesa el problema de los excedentes.
Cuando la producción supera la demanda existente en la Península, el precio puede caer rápidamente.
El verano es tradicionalmente una época complicada para el consumo de plátano, ya que otras frutas de temporada ganan protagonismo y cambian los hábitos de compra de los consumidores.
Para el agricultor, sin embargo, la fruta continúa llegando a los almacenes.
La necesidad de equilibrar la oferta y la demanda se convierte entonces en uno de los principales retos del sector.
La ayuda europea sigue siendo fundamental
El plátano de Canarias cuenta con el respaldo del programa Posei, diseñado para compensar parte de las dificultades estructurales que afrontan las regiones ultraperiféricas de la Unión Europea.
El sector recibe una ayuda específica vinculada a las especiales condiciones de producción del Archipiélago.
Sin embargo, los agricultores advierten de que incluso con estas compensaciones pueden producirse situaciones de falta de rentabilidad cuando los precios de mercado caen de manera intensa.
La presión competitiva de la banana importada, unida a los costes de producción y a la dependencia del mercado peninsular, mantiene al sector ante un escenario complejo.
El gran reto: recuperar espacio en los supermercados
La batalla por el futuro del plátano de Canarias se libra, en gran medida, en los supermercados y grandes cadenas de distribución.
El consumidor encuentra cada vez con mayor frecuencia ambas frutas en los establecimientos y la diferencia de precio puede resultar determinante en el momento de la compra.
El sector canario apuesta por elementos como el origen, la calidad, la cercanía dentro del territorio nacional, la identificación geográfica y el modelo agrícola asociado a las islas.
Pero la banana importada cuenta con una creciente capacidad para abastecer grandes volúmenes y competir en precio.
La cuestión que preocupa ahora a los productores canarios es si el plátano podrá recuperar parte del terreno perdido o si la tendencia continuará consolidándose durante los próximos años.
Un cambio histórico para uno de los cultivos más importantes de Canarias
El plátano no es únicamente una fruta para Canarias.
Es uno de los principales símbolos de la agricultura del Archipiélago y una actividad económica fundamental para miles de familias, especialmente en islas como La Palma y Tenerife.
La evolución del mercado español demuestra que el sector se encuentra ante un desafío de gran magnitud.
La banana ya no es un competidor secundario.
En el primer semestre de 2026 ha consolidado su posición como producto mayoritario en el mercado peninsular, mientras el plátano de Canarias intenta frenar una pérdida de cuota que amenaza con modificar definitivamente el equilibrio histórico entre ambas frutas.
El dato más preocupante para los productores es que las ventas del plátano canario también han crecido, pero lo han hecho menos que las importaciones.
Y en un mercado cada vez más competitivo, crecer menos significa perder terreno.
