Sanidad actualiza la guía de Enfermería para prevenir y controlar la enfermedad vascular aterosclerótica

El Servicio Canario de la Salud incorpora nuevos criterios para reforzar la prevención cardiovascular desde Atención Primaria

La Dirección General de Programas Asistenciales del Servicio Canario de la Salud (SCS) ha revisado y actualizado la guía ‘Cuidados de Enfermería para la prevención y control de la Enfermedad Vascular Aterosclerótica (EVA)’, un documento dirigido a los profesionales de Enfermería de Atención Primaria y destinado a mejorar la prevención, el seguimiento y la atención de las personas con riesgo cardiovascular.

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La actualización busca establecer un marco de actuación común para los profesionales, con criterios homogéneos que permitan mejorar la atención de los pacientes desde el primer nivel asistencial. La enfermedad vascular aterosclerótica está relacionada con la acumulación de placas de grasa y otras sustancias en las paredes de las arterias y constituye uno de los principales factores relacionados con enfermedades cardiovasculares.

La nueva guía pone el foco especialmente en la prevención y en la detección temprana de los principales factores de riesgo cardiovascular, así como en la promoción de hábitos de vida saludables y el fomento del autocuidado.

Una atención más coordinada desde Atención Primaria

El documento ofrece a los profesionales de Enfermería herramientas para realizar una valoración integral de cada paciente y establecer las intervenciones necesarias en función de sus características y nivel de riesgo.

Entre los aspectos que aborda se encuentra la estratificación del riesgo cardiovascular, una herramienta fundamental para determinar las medidas preventivas y de seguimiento que necesita cada persona.

La guía también recoge recomendaciones relacionadas con la alimentación saludable, la actividad física, el control de la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad y las alteraciones de los niveles de colesterol y otros lípidos.

Asimismo, incluye actuaciones destinadas a reducir el sedentarismo y prevenir el consumo de tabaco y otros productos relacionados con la nicotina, además de recomendaciones sobre el consumo de alcohol.

El objetivo es que la intervención enfermera no se limite únicamente al seguimiento de una enfermedad ya diagnosticada, sino que permita actuar de forma preventiva sobre aquellos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares.

Dos capítulos para mejorar los cuidados

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La guía se organiza en dos grandes capítulos que recogen tanto la metodología de trabajo de los profesionales como diferentes planes de cuidados.

El primer capítulo, denominado ‘Metodología de cuidados de Enfermería en la prevención y control de la Enfermedad Vascular Aterosclerótica’, aborda la atención a las personas desde la valoración inicial hasta el diagnóstico, la definición de resultados y la planificación de las intervenciones enfermeras.

En este apartado también se incluyen recomendaciones para intervenir sobre los principales factores de riesgo cardiovascular. Entre ellas figuran las relacionadas con la alimentación, la reducción del consumo de alcohol, el control de la hipertensión, la diabetes y la obesidad, así como el abordaje de las dislipemias.

La actividad física y la reducción del sedentarismo también ocupan un papel importante, junto con la prevención del consumo de tabaco y productos que contienen nicotina.

El segundo capítulo, ‘Planes de cuidados en la prevención y control de la EVA’, está centrado especialmente en la alimentación saludable.

En él se recogen contenidos relacionados con los nutrientes, sus funciones y las necesidades nutricionales de los diferentes colectivos de pacientes, además de planes de cuidados destinados a facilitar una alimentación adecuada como herramienta de prevención y control cardiovascular.

La prevención como una de las principales herramientas

Desde el Servicio Canario de la Salud se considera fundamental reforzar la prevención de la enfermedad vascular aterosclerótica, especialmente mediante la identificación de los factores de riesgo y el seguimiento de las personas que presentan una mayor probabilidad de desarrollar una enfermedad cardiovascular.

La actuación desde Atención Primaria permite realizar un seguimiento continuado de los pacientes y trabajar aspectos relacionados con los hábitos de vida, la alimentación, la actividad física y el control de enfermedades y factores de riesgo.

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En este sentido, la Enfermería desempeña un papel especialmente importante en la educación sanitaria y en el acompañamiento de los pacientes para favorecer cambios sostenibles en sus hábitos y mejorar su capacidad de autocuidado.

Canarias cuenta también con un programa específico de prevención

La actualización de esta guía se suma al Programa de prevención y control de la enfermedad vascular aterosclerótica de Canarias, que fue actualizado por última vez en 2023.

Este programa establece las pautas para ordenar la atención de las personas en función de su situación cardiovascular, desde el cribado de los principales factores de riesgo hasta la valoración inicial y el seguimiento posterior, teniendo en cuenta tanto el nivel de riesgo como la existencia de una enfermedad cardiovascular ya establecida.

El objetivo es facilitar una atención estructurada y coordinada en los diferentes niveles del sistema sanitario.

Un mismo modelo para todos los profesionales

Uno de los objetivos principales de esta estrategia es conseguir que los distintos profesionales implicados en la atención cardiovascular trabajen con criterios comunes.

Atención Primaria, Atención Hospitalaria, profesionales de Enfermería, Farmacia y otros perfiles sanitarios forman parte de un modelo asistencial que busca mejorar la coordinación y establecer rutas claras para el seguimiento de los pacientes.

De esta manera, el SCS pretende favorecer una atención continuada, evitando que el paciente tenga que afrontar diferentes criterios dependiendo del nivel asistencial o del profesional que realice su seguimiento.

La actualización de la guía supone, por tanto, una nueva herramienta para reforzar el papel de la prevención cardiovascular dentro de la Atención Primaria y avanzar hacia una atención más coordinada, homogénea y centrada en las necesidades de cada paciente.

La finalidad última es contribuir a mejorar la salud cardiovascular de la población, fomentar el autocuidado y reducir las complicaciones y la mortalidad asociadas a la enfermedad vascular aterosclerótica.

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