Canarias se enfrenta a un giro demográfico histórico: menos trabajadores y casi 183.000 mayores más en solo diez años

El Archipiélago perderá más de 41.000 personas en edad laboral entre 2030 y 2040, mientras la población mayor de 64 años crecerá en casi 183.000 personas

Canarias se prepara para afrontar una de las transformaciones demográficas más importantes de las próximas décadas. El Archipiélago verá cómo se reduce progresivamente su población en edad de trabajar mientras aumenta de forma considerable el número de personas mayores.

Image

Las previsiones dibujan un escenario que tendrá consecuencias directas sobre el empleo, las empresas, los servicios públicos, la sanidad, la atención a la dependencia y el propio sistema económico de las islas.

Según el análisis realizado por la Fundación Adecco a partir de las proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística, Canarias perderá 41.662 personas de entre 16 y 64 años entre 2030 y 2040, mientras que la población mayor de 64 años aumentará en 182.821 personas.

En apenas una década, Canarias tendrá menos población potencialmente activa y, al mismo tiempo, una sociedad notablemente más envejecida.

Image
Image
Image
Image
Image

La población en edad laboral comenzará a descender a partir de 2033

La caída de la población potencialmente activa no será inmediata. Las proyecciones indican que Canarias contará en 2030 con 1.622.857 personas de entre 16 y 64 años.

Durante los primeros años de la década esta cifra continuará aumentando hasta alcanzar su máximo previsto en 2033, con 1.631.594 personas en edad laboral.

Sin embargo, a partir de ese momento comenzará un descenso progresivo.

Para el año 2040, la población comprendida entre los 16 y los 64 años se situaría en 1.581.195 personas. Esto supondría una pérdida de 41.662 personas respecto a 2030.

La consecuencia será clara: Canarias dispondrá de menos personas en edad de trabajar precisamente en un periodo en el que una parte importante de los actuales trabajadores comenzará a abandonar el mercado laboral por jubilación.

Image
Image
Image
Image

Casi 183.000 personas mayores más en solo diez años

Mientras la población en edad laboral disminuirá, el crecimiento de la población mayor de 64 años será especialmente significativo.

Las previsiones sitúan en torno a 496.522 personas mayores de 64 años en Canarias en 2030. Diez años después, la cifra podría alcanzar las 679.344 personas.

El incremento sería de 182.821 personas, lo que representa un crecimiento cercano al 37% en apenas una década.

Este aumento transformará de forma profunda la pirámide demográfica del Archipiélago.

Habrá más personas jubiladas o próximas a la jubilación y, proporcionalmente, una menor base de población en las edades tradicionalmente vinculadas al empleo.

El envejecimiento de la sociedad no es un fenómeno exclusivo de Canarias, pero sus efectos pueden tener una especial incidencia en las islas debido a las características de su mercado laboral y a la necesidad de disponer de profesionales en sectores estratégicos.

Image
Image
Image
Image
Image
Image
Image

Más jubilaciones y menos relevo generacional

Uno de los principales desafíos será garantizar el relevo de los trabajadores que se jubilen durante los próximos años.

Canarias se enfrentará a una situación en la que las nuevas generaciones no tendrán el mismo peso demográfico que las generaciones que abandonarán el mercado laboral.

Las estimaciones recogidas en el análisis señalan que en Canarias habrá alrededor de 3,3 jubilaciones por cada nueva incorporación al mercado de trabajo, una proporción superior a la media nacional.

Esto significa que, a medida que miles de trabajadores se retiren, las generaciones jóvenes podrían no ser suficientes para cubrir todas las vacantes que se produzcan.

El desafío será especialmente importante en aquellos sectores que ya experimentan dificultades para encontrar trabajadores cualificados.

La construcción, la hostelería, el transporte, el comercio, determinadas profesiones técnicas y, especialmente, el sector de los cuidados podrían enfrentarse a una mayor competencia para encontrar profesionales.

El talento sénior gana importancia

Ante este escenario, una de las respuestas pasa por aprovechar mejor la experiencia de los trabajadores de mayor edad.

El denominado talento sénior puede convertirse en una pieza importante para afrontar la reducción de la población activa.

Muchas personas de más de 50 años continúan teniendo capacidad, experiencia y conocimientos para seguir desarrollando una actividad profesional. Sin embargo, la edad sigue siendo una barrera para muchos trabajadores que buscan reincorporarse al mercado laboral.

La prolongación voluntaria de la vida laboral, la formación continua y la actualización de conocimientos podrían permitir aprovechar durante más tiempo la experiencia de estos profesionales.

Image
Image
Image
Image
Image
Image

La formación y la llegada de nuevos trabajadores serán fundamentales

La transformación demográfica coincidirá además con una profunda evolución tecnológica.

La digitalización, la automatización y la inteligencia artificial modificarán numerosos empleos y obligarán a los trabajadores a actualizar sus conocimientos.

Por ello, uno de los grandes retos será mejorar la conexión entre la formación y las necesidades reales del mercado laboral.

No se tratará únicamente de disponer de más trabajadores, sino de contar con profesionales preparados para las nuevas necesidades de las empresas.

La llegada de población procedente de otros territorios y países también puede contribuir a reforzar la población activa, aunque la inmigración por sí sola no resolverá el problema del envejecimiento demográfico.

La integración laboral, el reconocimiento de titulaciones, la formación y la incorporación efectiva al empleo serán elementos fundamentales para aprovechar el potencial de los nuevos residentes.

Una población más envejecida necesitará más servicios

El aumento de casi 183.000 personas mayores de 64 años tendrá también importantes consecuencias para los servicios públicos.

Canarias deberá prepararse para una mayor demanda de atención sanitaria, servicios sociosanitarios, cuidados de larga duración y recursos destinados a las personas mayores.

También será necesario aumentar el número de profesionales especializados en estos ámbitos.

Aquí aparece uno de los grandes desafíos del futuro: mientras crece la necesidad de trabajadores en sectores como la sanidad y los cuidados, la población disponible para trabajar será progresivamente menor.

Por ello, la planificación será fundamental para evitar que el crecimiento de la demanda de servicios supere la capacidad disponible para atenderla.

Una década que marcará el futuro de Canarias

Las previsiones para el periodo comprendido entre 2030 y 2040 anticipan un cambio profundo en la estructura de la sociedad canaria.

Menos personas en edad laboral y casi 183.000 mayores más en apenas diez años.

Una transformación que obligará a Canarias a replantear muchas de sus políticas de empleo, formación, atención social y planificación económica.

El futuro dependerá, en buena medida, de la capacidad para aprovechar todo el talento disponible, facilitar la incorporación de nuevos trabajadores, combatir la discriminación por edad, mejorar la formación y aumentar la productividad.

El desafío demográfico ya está sobre la mesa.

Canarias tendrá que prepararse para una sociedad en la que cada vez habrá más personas mayores y una menor proporción de población en edad de trabajar. Una realidad que marcará el futuro del empleo, de las empresas y de los servicios públicos del Archipiélago durante las próximas décadas.