Una carretilla elevadora anunciada en redes sociales, fotografías y vídeos para reforzar la confianza del comprador y una operación que parecía completamente normal. Ese fue el escenario en el que un vecino de Almería terminó perdiendo 3.000 euros.
La maquinaria nunca llegó.
Tras aproximadamente un mes y medio esperando el envío y sin conseguir volver a contactar con los supuestos vendedores, la víctima comprobó que, presuntamente, había sido víctima de una estafa.
Ahora, la investigación desarrollada por la Guardia Civil a través de su CiberComandancia ha permitido esclarecer los hechos y destapar una operativa que no solo estaría relacionada con un presunto delito de estafa, sino también con un posible delito de blanqueo de capitales.
Tres personas han sido investigadas como presuntas autoras de los hechos. Los investigadores las sitúan en Las Palmas, Ciudad Real y Barcelona.

Un anuncio, un vídeo y 3.000 euros que acabaron desapareciendo
Todo comenzó cuando la víctima buscaba una carretilla elevadora a través de Internet.
Durante esa búsqueda encontró un vídeo publicado en redes sociales en el que se anunciaba una maquinaria que despertó su interés. El comprador decidió contactar con los supuestos vendedores para solicitar más información.
La respuesta fue inmediata.
Según explica la Guardia Civil, los vendedores facilitaron información sobre la máquina, fotografías y un vídeo de la carretilla. El material enviado contribuyó a generar una apariencia de normalidad y legitimidad en una operación que, para la víctima, parecía real.
Finalmente, el comprador decidió dar el paso.
Realizó un pago de 3.000 euros para formalizar la adquisición y organizar el envío de la maquinaria.
Pero el envío nunca se produjo.
Pasaron los días. Después las semanas. La carretilla no llegaba y la comunicación comenzó a desaparecer.
Tras aproximadamente un mes y medio de espera, la víctima intentó localizar de nuevo a los supuestos vendedores mediante llamadas telefónicas y correos electrónicos.
No obtuvo respuesta.
La operación había pasado, presuntamente, de ser una compra online a convertirse en una estafa.
La Guardia Civil siguió el rastro del dinero
El perjudicado presentó una denuncia telemática a través de la Sede Electrónica de la Guardia Civil.
Las actuaciones fueron recibidas por la Oficina Nacional de Recepción Electrónica de Denuncias, conocida como ON-RED, y posteriormente trasladadas al Equipo @ de la CiberComandancia, que asumió las gestiones destinadas al esclarecimiento de los hechos.
Los investigadores comenzaron entonces a reconstruir toda la operación.
Analizaron las comunicaciones mantenidas entre la víctima y los supuestos vendedores, revisaron la información del anuncio publicado en redes sociales y estudiaron los justificantes correspondientes al pago de los 3.000 euros.
El objetivo era descubrir qué había ocurrido con el dinero y quién se encontraba detrás de la operación.
Las pesquisas permitieron reconstruir el recorrido seguido por los fondos después de que la víctima realizara el pago.
Según la información facilitada por la Guardia Civil, el dinero fue posteriormente movido a través de distintas cuentas, una operativa que presuntamente habría tenido como finalidad dificultar el seguimiento de los fondos y ocultar su procedencia.
Ese movimiento del dinero llevó a los investigadores a ampliar las diligencias ante la posible existencia de un delito de blanqueo de capitales.

Tres investigados en tres puntos de España
La investigación permitió identificar a tres posibles autores relacionados con la operativa.
Los investigados están vinculados con domicilios situados en Las Palmas, Ciudad Real y Barcelona.
La dimensión territorial del caso obligó a coordinar actuaciones entre diferentes unidades de la Guardia Civil.
El Equipo @ de la CiberComandancia contó con la colaboración de los Equipos de Policía Judicial de Santa María de Guía, en Gran Canaria, y Puertollano, así como del Equipo @ de Barcelona.
Tras las gestiones realizadas, la Guardia Civil ha dado por esclarecidos un presunto delito de estafa y otro de blanqueo de capitales.
Tres personas han sido investigadas como presuntas autoras de los hechos y las diligencias instruidas han sido remitidas a la autoridad judicial competente de Almería.
Las redes sociales, un escaparate que también utilizan los estafadores
El caso vuelve a poner el foco sobre uno de los principales riesgos de las compras realizadas a través de Internet.
Las redes sociales se han convertido en un escaparate habitual para empresas, particulares y profesionales. Pero también pueden ser utilizadas para difundir anuncios fraudulentos capaces de generar una apariencia de autenticidad.
Fotografías profesionales, vídeos de productos, conversaciones aparentemente serias e incluso documentación pueden formar parte de una estrategia destinada a generar confianza en la víctima.
En este caso, la maquinaria anunciada parecía existir.
El comprador recibió imágenes y vídeos y mantuvo conversaciones con los supuestos vendedores antes de realizar el pago.
Sin embargo, después de transferir los 3.000 euros, la carretilla elevadora nunca apareció.
La Guardia Civil pide extremar las precauciones
Ante este tipo de situaciones, la Guardia Civil recomienda utilizar plataformas reconocidas y comprobar siempre la autenticidad de las páginas y anuncios antes de realizar cualquier operación económica.
También aconseja desconfiar de ofertas excesivamente baratas o de precios que resulten demasiado atractivos para el valor real del producto.
Los investigadores recomiendan verificar las fotografías y vídeos utilizados en los anuncios y, siempre que sea posible, comprobar físicamente la existencia del producto o confirmar la identidad y actividad profesional del vendedor.
Otra de las principales recomendaciones es evitar realizar pagos fuera de los canales oficiales o mediante sistemas que no ofrezcan garantías suficientes.
Además, resulta fundamental conservar todos los mensajes, correos electrónicos, números de teléfono, enlaces, anuncios y justificantes bancarios relacionados con la operación.
Esta información puede ser decisiva para reconstruir posteriormente lo ocurrido y seguir el rastro del dinero.
De una simple compra a una investigación por estafa y blanqueo
Lo que comenzó como la búsqueda de una carretilla elevadora en Internet terminó convirtiéndose en una investigación que ha recorrido diferentes puntos de España.
Un vecino de Almería encontró un anuncio en redes sociales.
Contactó con los vendedores.
Recibió fotografías y vídeos.
Pagó 3.000 euros.
Y la maquinaria nunca llegó.
La investigación de la Guardia Civil ha permitido ahora identificar a tres personas vinculadas presuntamente con los hechos y seguir el recorrido del dinero, detectando movimientos posteriores a través de distintas cuentas.
Un caso que vuelve a demostrar que, detrás de una oferta aparentemente atractiva en Internet, puede esconderse una compleja operativa destinada a obtener dinero y dificultar posteriormente su rastreo.
Las diligencias han sido remitidas a la autoridad judicial competente de Almería, mientras continúa el procedimiento derivado de una operación que comenzó con un simple vídeo en redes sociales y terminó con una investigación por presunta estafa y blanqueo de capitales.

